viernes, 15 de junio de 2012

Afectados todos de Nueva Rumasa: Derecho a la supervivencia en un naufragio


El drama de Nueva Rumasa afecta a miles de inversores y a los trabajadores que han quedado naufragando con el despropósito especulativo del Banco de Santander que hundió el barco antes de llegar a puerto. Un naufragio que se podría haber evitado con la misma facilidad que el GRUPO PRISA se ha salvado con un rescate bancario y accionaral avalado por la Moncloa.

Resulta chocante la disposición de tantos bienintencionados rescatadores de la Banca y de Prisa, ante la indolencia por provocar una tragedia que afecta a miles de personas abandonadas a la suerte del infortunio y de la complejidad de las resoluciones judiciales con una batería de embargos que imposibilita solventar, en la medida de lo posible y de buena fe, toda la problemática generada de los pagarés y el abandono al que se han sometido a los empleados de Grupo empresarial.

Esta hecatombe aún necesita de tiempo para resolverse y las medidas preventivas de embargo, además de ser presiones de lógica formal en el ámbito jurídico, expone de manera innecesaria a mayores daños sobre las personas implicadas en el problema de ardua solución. Asfixiar sin control no es de Justicia coherente, sino una práctica de crueldad cuyas graves consecuencias no reflejan unos documentos que decretan trágicas actuaciones traducidas en perjuicios de grave calado contra seres humanos que no están hechos de papel.

Aún queda mucho por dirimir de este hundimiento provocado o naufragio debido a situaciones críticas naturales de los tiempos que vivimos. Todo está por ver. Pero lo que no se puede negar a quienes están a merced del oleaje circunstancial es proveerles de un simple salvavidas, un apoyo vital para no acabar de sucumbir en tanto se espera un rescate que, según los tiempos de lo judicial, aún ha de demorarse.

Los embargos han evitado negociaciones de buena fe con la Familia Ruiz-Mateos que en última instancia siempre habría mirado por los inversores y   sus trabajadores, en caso de no poder gobernar un barco en vías de hundimiento. Por el contrario, las medidas cautelares han magnificado la zozobra de tal modo que han convertido en inviable un plan de salvamento en situaciones adversas. Los pasivistas se ahogan como los trabajadores y la tripulación también se desenvuelve, en condiciones desesperantes, contra el embate de unas circunstancias que las medidas impuestas jurídicamente lo hace inhumanamente soportable.

Se puede convenir en que ante la evidencia de un naufragio hay que encontrar responsabilidades. Averiguar si fue provocado externa o internamente; si fue por negligencia o por intención avasalladora, como demuestra la querella interpuesta contra Emilio Botín por los Ruiz-Mateos, del mismo modo que ha hecho el empresario, afectado por la misma trampa, de Otaysa.

Urge investigar lo sucedido, sobre todo cuando otras empresas o entidades bancarias se han salvado de hundimientos similares por haber obtenido rescates que no desmerecía Nueva Rumasa generando 10.000 puestos de trabajo. Sobre todo considerando que Nueva Rumasa era en origen aquella Rumasa que delictivamente se expropió en el capítulo más vergonzante de saqueo generalizado aun no indemnizado. Urge investigar y colegir de lo sucedido cuantas responsabilidades atañen a los culpables aún por dilucidar.

Urge todo ello por el drama mayúsculo de indefensión que supone la espera para miles de personas, pero no se puede dejar que los supervivientes del naufragio no puedan asirse a un salvavidas o a cualquier flotabilidad que permita no ahogarse en un medio hostíl de por sí como es una quiebra.

La Familia Ruiz-Mateos, en tanto se investiga judicialmente, ha sido embargada en continuidad hasta el punto de dejarla sin salvavidas ni posiblidad de subsistir, en este marasmo trágico en que siquiera la dejan afrontar responsabilidad ante quienes hubieran intentado responder de cualquier modo.

No es humana una Justicia que deja en documentos pendientes la supervivencia vital de personas que todavían no han sido juzgadas. Humano sería dejar salvavidas a quienes se les mantiene sin asidero de supervivencia en el agua para que desfallezcan de puro agotamiento. Inhumano es embargar sin medida hasta el aire que puede respirarse a sabiendas de que los pulmones revientan si no se oxigenan.

Ante una tragedia de este calado, las diligencias deberían ser ágilmente tratadas y las medidas cautelares humanamente tratadas. No pueden seguirse los consejos de un Joaquin Yvancos, que tiene peso específico en estas zozobras, cuya porfía legal estriba en una visceral venganza que pretende la destrucción de una familia.

Levantar algún embargo, con el fin de la subsistencia, sería una medida que facilitaría la colaboración con la Justicia por parte de la Familia Ruiz-Mateos. Podría solventar circunstancias de emergencia que provocan innecesariamente órdenes judiciales que abaten seres humanos que figuran como nombres en papeles y detrás de los cuales hay personas que sufren visceralmente decisiones radical e insufriblemente innecesarias.

Una firma podría suponer la diferencia entre la supervicencia y la tragedia diaria que puede conllevar unas mayores. Es por ello que hago una petición pública a los Jueces para rogar que reflexionen sobre el drama implícitamente asfixiante que supone no poder vender alguna de las propiedades embargadas que dieran un respiro a familiares que sobreviven con una exposición visceral a condiciones inhumanas. Que unas de  esas ventas-obras de arte, verbigracia- permitieran asumir situaciones de emergencia propias de este naufragio, cubriendo necesidades vitalicias que hoy por hoy en sus carencias conducen a una tragedia de magnitud incalibrable.

Cuando pienso en lo poco que cuesta la firma de levantamiento de un bien embargado, en comparación con el dolor que causan esas asfixias, comprendo que la verdadera Justicia es la que mira por el ser humano y flexibiliza las condiciones jurídicas.Aún creo que hay buena Justicia pese a todo ¿Por qué entonces no tomar medidas cautelares también para evitar que la tragedia sea de mayor magnitud?

Hay muchas maneras de afrontar un mismo problema y seguro que mirar por el innecesario acontecer de lo dramático es un modo de soltar el nudo que ahorca conjuntamente a una familia que quiere afrontar con responsabilidad estas situaciones. Pero para ello hay que respirar y una firma es sinónimo de supervivencia vital. ¿Qué menos esperar del Juez que desea administrar Justicia verdadera? No creo que nos hayamos vuelto inhumanos siguiendo el pie de una letra que se puede escribir torcida. Una firma a tiempo equivale a muchas vidas y así lo comuniqué en un texto dirigido al Ilustrísimo Sr. Juez D. Pablo Ruz, acerca de la situación al límite de Socorro Ruiz-Mateos quien vio embargados sus bienes sin estar imputada en ninguna causa.

http://laverdadocultadenuevarumasa.blogspot.com.es/2012/05/la-vida-de-inocentes-en-manos-de-un.html

Dios quiera que el criterio de la piedad sea también premisa de los que juzgan a seres de carne y hueso cuya identidad va más allá de un nombre en un papel.

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