miércoles, 25 de abril de 2012

La vinculación del pago de indemnizaciones por la expropiación de Rumasa, con la negación de crédito a Nueva Rumasa.




 Quizá la conveniencia de lo ignorante es lo ideal para ejercer canallescamente la indiferencia por lo sucedido con Nueva Rumasa. La simpleza es un defecto de los inoperantes, de los desagradecidos, de la patulea que juzga sin conocimiento de causa y en el rencor marcan las actitudes destructivas contra quienes no comulgan con esa estupidez de la ignorancia conveniente. Mejor es no saber que comprender; en España lo hemos aprendido bien con la matanza del 11 de Marzo de 2004 que al día de hoy carece de autores intelectuales, precisamente porque la mayoría  es remisa a saber, así les estalle en las narices la verdad que seguirán negando por repulsivo simplismo.
    Con Nueva Rumasa nada es simple. La condena de los gestores es la fácil salida para pretextar las airadas protestas por lo sucedido. Sin embargo existen factores inherentes a toda la trama y no se puede comprender la traición bancaria de ahora sin incluir la expropiación de Rumasa en 1983.
    Es significativo que el corte del grifo crediticio haya sido tan radicalmente determinante justo cuando parecía inminente tratar el pago de 18.000 millones de Euros-casi el 1´5 del Producto Interior Bruto-a José María Ruiz-Mateos, por la delictiva expropiación de Rumasa bajo el mandato del, por tanto delictuoso, Mister X Felipe González. Lejos de la casualidad se sobreentiende circunstancialmente que se ataque a la línea de flotación la credibilidad mercantil de Nueva Rumasa , negando el crédito que fácilmente hubiera evitado el desastre actual. El hundimiento de Nueva Rumasa, está firmemente vinculado con la responsabilidad estatal del pago de indemnizaciones multimillonarias después de litigar Ruiz Mateos en una clara victoria que deja en evidencia la realidad delincuente del felipìsmo.

José María Ruiz-Mateos no es un antes y un después de una expropiación, es una línea de continuidad luchadora que implica el éxito meritorio con las herramientas financieras que lograron reconstruir un Grupo empresarial recomenzando desde cero. Esa continuidad no se les ha escapado a sus enemigos que muy seguramente pasan de ser morosos a convertirse en acreedores intentando hundir, una vez más,  a la valiente víctima de las más rastreras artimañas.

No existe casualidad en que el buen nombre del empresario sea menoscabado ofreciéndole como facineroso a las iras populares perjudicadas por el parón del desarrollo empresarial. A poco que se observe la sutil manera de provocar el terremoto financiero, todo encaja en perfectas piezas que se han fabricado durante treinta años para, de un rastrero e inesperado manotazo, se impida ver la realidad digna y honrada de un Ruiz-Mateos que ha encontrado una trampa sin salida provocada desde los despachos bancarios.
     El héroe pasa a ser villano en cuestión de poco tiempo. ¿Acaso no suena al mismo ardid que se practicó en 1983? La Justicia ha dado razón a un hombre que fundó 800 empresas absolutamente legales.¿Otra vez pasa a ser el villano que el tiempo de lucha judicial ha demostrado que no lo fue entonces?¿Por qué ahora sí? Simpleza la que juzga a quien se muestra a la luz, cuando los verdaderos culpables se esconden tras las sombras.
     Peregrinas son las argumentaciones de irregularidades ante la consistencia inapelable de la derrota del Estado que pugnó dolosamente, durante el socialismo, para encubrir la criminal intervención que el Tribunal Superior de Justicia ha sentenciado dando la razón a José María Ruiz Mateos.
Alguien debió pensar que si Ruiz-Mateos figuraba como honesto y digno empresario estaba justificado moralmente que percibiera lo que correspondía después de un extenuante litigio por la defensa de lo suyo. Defenestrado ante la opinión pública esa justificación de lo moral desaparece.

No, no existen casualidades y sí muchos parásitos llamados al banquete que ya reclaman lo que pueda ganar Ruiz-Mateos con las indemnizaciones en ciernes. Una jugada tan sucia como perfecta; nada meritoria porque está basada en la traición.

¿Por qué la banca propicia un desastre mayor poniendo en la picota a los gestores de Nueva Rumasa? Sabiendo los sucios derroteros de sendos gobiernos socialistas no sería de extrañar que alguna mano negra ideara un programa de destrucción personal, para evitar el pago de una indemnización inminente. La pregunta principal quizá sea ¿cuánto se lleva el traidor que provocó el golpe, dinamitó Nueva Rumasa para intentar evitar el pago de la valoración sobre lo expropiado?

martes, 24 de abril de 2012

Traición bancaria contra Nueva Rumasa.








El golpe efectista contra Nueva Rumasa es el segundo linchamiento, propiciado con vileza,  contra José María Ruiz Mateos.

Si a una dinámica empresarial- coherentemente financiada por el apoyo bancario- se le desfonda el programa de inversiones, no hay manera de dar continuidad a un plan de empresa que se sustenta en contratos con la banca; no obstante es en la continuidad de lo pactado donde se soporta la base y el crecimiento posterior en la confianza de la permanencia de los aliados financieros. Pero ¿qué sucede cuando se retiran los vitales soportes que encauzan la gestión comercial? Los errores de gestión son evaluables y susceptibles de corrección. Todo era posible, menos el aniquilamiento con los daños que implicaba.
No hay quien viva si se le niega el oxígeno y eso es precisamente lo que se ha perpetrado contra la Nueva Rumasa: una trampa consistente en la traición para dejar en la estacada un proyecto de excelencia empresarial hundiendo el barco a la mitad de la singladura.

Eso es lo que ha sucedido con alevosía y asegurándose la soflama contra la familia Ruiz Mateos que pretendía cumplir con todos y cada uno de los compromisos adquiridos.

Un nuevo golpe como fue el primero con la sutil complicidad de algún banquero que cerró el grifo sin ninguna justificación.

La gentuza es aquella que desde las sombras ha propiciado un ajusticiamiento empresarial que muy seguramente ya estaba pensado cuando se firmaron los contratos de financiación o que la influencia sectaria de ciertos personajes aceleró.

En estos tiempos convulsos que vivimos se ha demostrado que el chantaje político y económico surtió efecto durante estos últimos siete años y era previsible que se potenciara el perjuicio negando oxigenación necesaria a un Grupo Empresarial descollante que resurgió de las cenizas- una vez fue intervenida Rumasa de manera sectaria- repartiendo otros delictuosamente los despojos del holding  y borrando los rastros de la canallada con absoluta indefensión de los afectados.

Estoy seguro de que la familia Ruiz Mateos comportaba eficacia y honestidad en la gestión con la previsibilidad de los cauces establecidos en la financiación bancaria inherente a todo desarrollo empresarial. Lo inusitado fue que se traicionaran los pactos hundiendo un proyecto de excelencia que hoy se pretende anatemizar con un mismo tipo de intervención ya acaecido durante el felipismo.

Mucha fuerza y éxito deberíamos desear a José María Ruiz Mateos y su Familia, en los empeños por defender los legítimos intereses de Nueva Rumasa. Pese a la confusión generada y el proceso de linchamiento, aún hay quien sabe leer entre líneas más allá de los borrones provocados por quienes cobardemente han ejercido una influencia oscurantista lanzando la piedra y escondiendo la mano.

Ya sabemos cómo actúan los traidores a las buenas causas y en España la envidia es arma arrojadiza para lanzar al foro de las fieras del populismo cualquier atisbo de verdadero progreso.

Pese a la demonización siempre cabe una Justicia mayor que acaba develando esa realidad que seguramente se esconde en algún despacho jurídico, político o económico, de la que no es responsable la Familia Ruiz Mateos.

Malos tiempos corren para la honradez, la rectitud y la honestidad-incluso con errores que tenían derecho a ser corregidos- cuando son los demonios los que llaman demonios a quienes son sólo las víctimas de infernales engaños en lo que parece una trama muy bien orquestada desde las sombras. Basta observar la sutil esencia de la trama para deducir que nada es casualidad ni que existe improvisación en todo lo acontecido en Nueva Rumasa.

La legítima capacidad de reacción de Nueva Rumasa, pese a todo.



 Un comunicado interno se convirtió en un bulo, según los hijos varones, hace tiempo ya, y los medios de comunicación siguen falseando información sobre una tercera Rumasa que es solo una prospección del mercado sin otra orientación que el derecho a revertir una situación sobre la que se ha generado un juicio paralelo como pretexto perfecto para tertulianos ignorantes o traicioneros correveidiles. La realidad es que no existe ninguna nueva Rumasa de mano de José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada y tampoco aviesas intenciones de engaño como se pretende hacer creer a la engañada opinión pública. 

El empresario solo mira por los inversores, los trabajadores, los muchos damnificados de una situación que desea revertir dignamente.

En cualquier caso sería legítima una reacción empresarial acorde a las circunstancias actuales. En la continuidad se halla la disposición para resolver problemas cuando de nada sirve el estancamiento  y sólo cabe la posibilidad de la perseverancia. En el caso de Nueva Rumasa así es desde sus antecedentes con la Rumasa expropiada por el felipismo sectario de los años ochenta y así habrá de ser en este siglo XXI con nuevas estrategias donde, si bien los milagros empresariales son arduos no dejan de estar basados en la eficaz gestión pese a los contratiempos por muy definitivos que parezcan ser.

http://www.elmundo.es/elmundo/2001/03/20/espana/985107380.html

De los errores se aprende por la generación de las consecuencias, pero nunca hay que perder la capacidad de reacción si las voluntades son legítimas y correctoras.

José María Ruiz Mateos es el bastión empresarial que durante muchos años gestionó el orden y el concierto de un cometido admirable después delegado sobre los hijos. No se levanta un emporio financiero con mala praxis empresarial- es muy evidente que esos mayúsculos crecimientos no serían posibles sin un ordenamiento cabal y efectivo en la dimensión de las posibilidades mercantilistas-, pero lo cierto es que cuanto más cobra altura un proyecto mercantil, más difícil es conseguir el equilibrio en que  se soporta la solidez de la base que ha de ser proporcional a las miras de altura de la planificación.
Nueva Rumasa se sostenía en las bases plantadas por José María Ruiz Mateos y, con su arbitrio y revisión, fue creciendo instaurándose un excepcional entramado de empresas eficientes y avaladas por un inteligente plan de expansión, nutrido de un acuerdo crediticio con la banca.
Las bases del proyecto se establecían por la óptima gestión de José María Ruiz Mateos que impulsó un plan de excelencia empresarial cuyo objetivo era, una vez dinamizado el conjunto, ceder el timón a los herederos que eran los instruidos entonces en futuras responsabilidades directivas.
Cuanto más crecía el proyecto más debían reforzarse las bases de gestión y las garantías bancarias. Así fue que en el 2004, al delegar responsabilidades absolutas José María Ruiz Mateos sobre sus vástagos-renunciando las hijas en el 2004 a las empresas del holding- se fue debilitando la solidez básica en que se apoyaba el conjunto mercantil, al confiarse la gestión cuyo conocimiento era específicamente inherente al ingenio sin par del patriarca de la familia.
Una cuestión de auténtico desgaste la cesión de la herencia empresarial, porque los hijos bienintencionados en los empeños mercantiles no poseen el sutil ingenio de un talento único que pertenece al verdadero gestor del milagro empresarial, quien después tomó sólo tareas de simbólica representación en la seguridad de haber dejado en buenas manos el barco para realizar una singladura previamente orientada.
El ingenio de José María Ruiz Mateos era la base que sostenía todo el propósito de excelencia empresarial soportado a su vez por el aval bancario. Desaparecida la brillantez gestora, era cuestión de tiempo que lo previsible en el ordenamiento acabara convirtiéndose en un totum revolutum de erráticas gestiones. El peso específico de responsabilidades mayores había que afrontarlo como si se tratara de unas ingentes y delicadas piezas de ingeniería mercantil muy evolucionadas y, con todo el conjunto debilitado, no tardó en llegar la oportunidad de la traición bancaria que bien podría haber soportado todo dando tiempo a reforzarlo. No fue así y por ello ha resultado un desastre del que no pocos interesados  en la zozobra de Nueva Rumasa van a nutrirse especulativamente.
No existe nada malintencionado en la gestión, pero sí unas claras carencias en el desarrollo que surgieron a raíz de que se cambiara la responsabilidad de las directrices. Afrontar las consecuencias es un impulso natural que honra a quienes se responsabilizan de errores, aunque también se derivan consecuencias judiciales que del mismo modo hay que asumir.
Los hijos de José María Ruiz Mateos deben a su padre la nobleza y el ejemplo junto a los multimillonarios beneficios de una herencia que fue acometida, quizá antes de tiempo, para derivarse en unos perjuicios donde el primer exonerado debería ser él, seguido del resto de la familia-como son las hijas- que son las primeras víctimas de estos errores de gestión.

No sería mala ocasión tratar de componer un equipo empresarial de primer orden con antiguos directivos y gente de confianza y el mando retomado por José María Ruiz Mateos, padre. Sólo él está capacitado para revertir situaciones críticas y sus siembras óptimas siempre germinan, al margen de traiciones y ataques frontales a su eficiencia empresarial.
Lo cierto es que muchos perjudicados que confiaron su capital en pagarés a Nueva Rumasa, no hubieran pasado por el trance actual si la banca hubiera dado una lógica oportunidad a la variación de rumbo. Nueva Rumasa no se hundía cuando alguien decidió dejarla a la deriva contra una escollera mediática desastrosa. Nada hubiera sucedido si se hubieran cumplido los contratos bancarios, pero está claro que no se toman decisiones de este calibre si no hay intereses de por medio y seguro que existen cuestiones que a la familia Ruiz Mateos no se han contado.
Lo que sí se explica con meridiana claridad es quién está exento de toda culpabilidad: José María Ruiz Mateos, paradójicamente el más expuesto a sufrir injustamente las consecuencias. 

Es muy fácil el tratamiento de la información a conveniencia y obviar razones de peso para acentuar otras cuestiones sectariamente tratadas. Sucede constantemente, si bien es de esperar de gentuallas proclives a al subjetivo criterio que encubre una repugnante costumbre de falsear los hechos y pasarlos por el tamiz del sensacionalismo. Nada nuevo ni bueno en el horizonte con ese periodismo basura tan extenso y de fauna variada.

Las numerosas sentencias a favor de José María Ruiz Mateos por la expropiación de Rumasa.



La ignorancia no sólo es atrevida, sino también canalla. Deshonra a este país la aparición de tanto ignaro en esta oscura historia de España que Zapatero protagonizó provocando una crisis institucional y económica sin precedentes.
A nadie deben engañar las apariencias; unos toman las medidas impopulares por los destrozos que otros provocaron durante ocho años.
Una suerte de cretinos ha visto el filón del mal llamado  progresismo, como una manera de conseguir lo que con la libre competencia les es negado, por una cuestión de pura inepcia como así demostró el deshonroso ejecutivo socialista que dejó España hechos unos zorros al son de la Internacional, del “papeles para todos” y del estruendo de un 11-M no esclarecido y del que no pocos españoles sospechan que están implicados los que llevaron  hacia el abismo a toda la ciudadanía; los mismos que cuentan estrellas, nubes y monsergas en tanto el gobierno del PP intenta arreglar un desaguisado absolutamente estremecedor e inconsecuentemente impune.
Vivimos en un país de conveniencia donde es mejor no saber. Tal es la impunidad aliada de la ignorancia, que se siguen poniendo palos a las ruedas del carro después de cambiar a los conductores que nos llevaban a la ruina; así de extensa y contagiosa es la enfermedad que padecemos con tanto virus suelto en el Congreso de los Diputados.

No sólo hablamos de caraduras y facinerosos políticos, expertos en trapisondería, en pago de prebendas a bufones ruidosos, en aliados de fulleros callejeros y acostumbrados a la picaresca visceral… no debemos obviar las responsabilidades de los que disimulan actitudes delicuescentes como si no hubiera pasado nada. Así nos va condecorando a los únicos culpables de esta destructiva era zapatera, para luego responsabilizarse  los que menos culpa tienen de los desastres inasumibles que son mucho mayores que los provocados por el felipismo.

Con los antecedentes de impunidad de la era González, era cuestión de tiempo que se repitiera la torticera intención de saqueo pero ahondando en las raíces institucionales durante el gobierno de Zapatero. Es referente exponencial de estas corrupciones acostumbradas del socialismo español, la Rumasa de los años ochenta de Ruiz Mateos que fue expropiada asegurándose la manipulación política, económica y judicial que buscaba denostar el primer holding de España con  argumentaciones populistas.

Todo fue un saqueo con la particularidad de que los delincuentes detentaron-todo se sabrá- un poder pleno de corruptelas que facilitó el atraco estatal con la aquiescencia de un poder judicial vergonzoso y sectario. Años después las numerosas  sentencias del Tribunal Superior de Justicia daban la razón a José María Ruiz Mateos quien de manera paradigmática y obligado a que fuera de modo poco ortodoxo, defendió sus legítimos intereses aún padeciendo una persecución política, judicial y mediática que jamás socavó su entereza e integridad empresarial.


Decía al principio que la ignorancia es osada y canalla surgida de esos tiempos del zapaterismo en que incluso se ha pretendido reescribir una Historia al margen de la verdad histórica acontecida en 75 años. Si hay ignorantes que se creen la patraña del régimen feliz que pretenden imponer loando criminalidades del pasado y levantando rencores guerracivilistas, no es extraño que los ignorantes crean que hubo sentencias del Tribunal Superior de Justicia en contra del genial empresario jerezano.

No es extraño que esos ignorantes de nueva hornada, se crean que las resoluciones judiciales fueron desfavorables cuando, siendo todo lo contrario, José María Ruiz Mateos obtuvo la razón jurídica en muchas sentencias con otros tantos recursos por resolver.

Queda pues en el aire y pendiente  una indemnización estatal que muy seguramente fue ralentizada a propósito durante estos últimos años.

El mentir y dejar un rastro de bellaquería con apariencia de dignidad es una estratagema que a Zapatero le fue de perlas, como a González entonces, para esquilmar las arcas del Estado y robar, a golpe de decreto, los más sustanciosos botines.

No es de recibo el acoso y derribo contra Nueva Rumasa- incluso con los errores de gestión derivados de la delegación de responsabilidades en gestores carentes del ingenio financiero de Ruiz Mateos, pero bienintencionados en el desarrollo-, sin considerar el brutal atropello de quien después vendió a precio de saldo Galerías Preciados y ha vivido a cuerpo de rey bajo la protección dineraria de los que se beneficiaron de la criminal expropiación. Felipe González es el ejemplo de que se puede ser marrullero y salir beneficiado con la suerte de quien vende su alma al diablo. Zapatero también.

La Justicia parece ser un cuchillo de doble filo donde unos son sentenciados sin oportunidad a la defensa y otros delinquen impunemente siendo intocables, acaso pagando la limpieza de las sucias togas con que España se ha contaminado en demasiados casos sospechosos de prevaricación. Otra cuestión es la especulación bancaria, pero eso no sólo es padecimiento de Nueva Rumasa, siendo todos los ciudadanos los que han advertido el juego sucio de la banca y su enriquecimiento  con el “trampeamiento legal” a través de truculentas maquinaciones propias de estafadores, como pueden ser las  participaciones preferentes perpetuas.

Los pagarés de Nueva Rumasa  podrían haber cumplido su cometido sin problemas, si se hubiera permitido que la dinámica empresarial enderezara los errores de gestión. La intención era responder ante todos los compromisos adquiridos, pero con el indispensable contrato crediticio que  abruptamente se ha denegado.

Más delictiva es la intencionalidad bancaria de las participaciones preferentes perpetuas siendo una flagrante estafa contra los clientes que confiaron en sus bancos. Nueva Rumasa podría haber cumplido el expediente de las responsabilidades mercantiles de no existir una traición bancaria que no va a dejar de enriquecer a su artífice, en tanto se hunde un holding al que todavía el Estado ha de rendir cuentas en honor a la verdad y a la Justicia; pero con tanto ignorante y canalla suelto es más fácil  pensar que José María Ruiz Mateos es culpable, cuando la realidad jurídica está en camino de aclarar lo contrario.

Ágil ha estado el banquero que ha cerrado el grifo en comparación con la lentitud de la Justicia en dirimir los recursos. Un término medio hubiera sido lo perfecto, pero no para quienes saben que dejando el proyecto empresarial a medio camino han alcanzado sus ocultas y especulativas metas.

José María Ruiz-Mateos: La amenaza de un genio irrepetible.



A muchos mediocres les cuesta asimilarlo; la genialidad ajena afecta a los propios intereses; por la impotencia que se experimenta de no alcanzar las lejanas metas del ingenio de otros y por la mermada competitividad de las insuficientes virtudes derrotadas por quien las tiene todas. Es una cuestión de pura envidia, insana y proclive a la falacia que se alía con otras envidias de tantos mediocres para asaltar al genio. Estamos en España y a nadie sorprende la actitud.
Si los mediocres se quedaran en eso, gentuza sin influencia, no se notaría esa envidia correosa; el problema es que la política o la actividad sindical son perfectos disfraces para convertir a inútiles en dignos aparentes, siendo sólo dolosos  ladrones elegidos por la miopía moral de quienes les votan por sufragio universal. Ruiz- Mateos soportó a esa calaña gobernante de Felipe González y el tiempo le ha dado la razón a su épica lucha contra la expropiación  y con derecho a multimillonarias indemnizaciones. Pero hete aquí que la aliada mediocridad no descansa y treinta años después se practica otro intento de linchamiento mediático, cuyos orígenes estriban en un desfondamiento crediticio como base imprescindible para el desarrollo del holding empresarial de la Nueva Rumasa. Ciertamente que el golpe ha sido ahora más sutil, pero la intencionalidad no carece del mismo fondo que la delictiva expropiación de los ochenta. 
http://www.youtube.com/watch?v=niNiM5TbPQU
Tirar la piedra y esconder la mano ha sido la estrategia empleada en la traición bancaria que ha desembocado en una crisis cuyas responsabilidades se cargan contra Nueva Rumasa, siendo el holding el primer perjudicado de la maniobra y obligado a responder, con indefensión, por las responsabilidades contraídas en un normal desarrollo de estrategia financiera. Los trabajadores, los inversores de pagarés, la propia familia, son los damnificados de una situación provocada por quienes guardan cientos de miles de millones de euros propios en bancos suizos, en tanto gestionan, desde sus propios bancos, la quiebra de los clientes cerrando el grifo contractual de un crédito millonario. Habría que escudriñar las artimañas de algunos poderosos banqueros que muy seguramente son más que irregulares, asegurándose también la ruina de los que se les confiaron en tanto se lucran con una indecencia moral repugnante.
José María Ruiz-Mateos es el genio que va de A a D sin pasar por B y C. Mientras los demás caminan, él vuela, a modo de Superman, tal y como se disfrazó para que nadie olvidara jamás el crimen institucional que se perpetró contra sus legítimos intereses y encomiable labor. Además del conocimiento aplica un don de genuina intuición empresarial que es descollante ante cualquier comparación donde los demás quedan en evidencia, muy lejos de las impresionantes dotes del empresario paradigmático que él representa. De ahí las múltiples zancadillas orquestadas desde las sombras políticas, económicas y jurídicas. Lo cierto es que  los obstáculos impuestos se canalizan por quienes mueven los hilos invisibles del poder mayor que todo lo influencia. Sobre ello ya dio pistas el empresario, allá por los años ochenta, cuando decía que los bancos están acostumbrados a ser los que posibiliten la generación de empresas, pero no a que exista desde la empresa la posibilidad de generar bancos.
La influencia de Ruiz-Mateos por su ingenio sin par siempre fue una amenaza para mediocres de toda condición: desde los inútiles del poder político como Zapatero o los fulleros del felipismo que se aseguraron un retiro millonario repartiendo los pedazos de Rumasa a amigos de correrías delictivas con sello estatal… y esos que , tres décadas después, han decidido de un plumazo destrozar la vida de miles de personas para lucrarse con la desgracia. Mediocres todos ante el genio sin igual de un hombre que marca un hito en la Historia del logro empresarial: José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada.

Uno de los detalles que siempre resultó amenazante y que no perdonan sus vulgares y envidiosos enemigos, es que nació en Rota (Cádiz) –ESPAÑA; ya se sabe que en este país, la envidia es deporte nacional. Otro es que carece de la villanía y el rencor de sus numerosos y sucios rivales, a los que sólo puede combatir con la nobleza y la luchadora dignidad que siempre le han caracterizado. Ser un genio, honrado, firme creyente en Dios y español, son valores que aquí la envidia y el recelo no perdonan.