jueves, 26 de julio de 2012

José María Ruiz-Mateos: La integridad al dictado, pese a la mala caligrafía de la Justicia

Es muy de agradecer la profesionalidad de los periodistas de Espejo Público y la atención dispensada a D. José María Ruiz-Mateos. Quien conoce a este hombre sin igual, íntegro, noble, capaz hasta la genialidad, luchador hasta lo inenarrable, sabe que merece la oportunidad de expresarse que durante décadas la Justicia le ha negado. Las circunstancias son duras, muy duras, inmerso en la tristeza que le provoca la tragedia de los pagarés,  pero se conforta en la fe que siempre le ha guiado y que hace de él un hombre alejado de la apariencia que le juzga; su verdad es inmensamente sencilla y heróicamente encomiable. No para de trabajar por solucionar las preocupaciones de tantos que son las suyas.


El sufrimiento de José María es el de un héroe cuyas fuerzas se renuevan por la convicción de su integridad personal. Puede mirar con la cabeza bien alta esta España donde nació para batallar con gentuzas que han llevado, finalmente, a todo un país a la ruina.

José María Ruiz-Mateos debe el sufrimiento a no pocos criminales de reconocimiento social. Un inmenso dolor somatizado desde la integridad de su espíritu hostigado contra la fragilidad de su cuerpo, debido a la cruel invisibilidad de sus acerbos enemigos que le procuraron todo tipo de suplicios con la mayor tortura de la indefensión; pergeñaron inmundas influencias contra el empresario preso de  la impotencia visceral y conocedor del amaño criminal de la Justicia. Los huele y lo denuncia: apestan.

Obligado testigo del equilibrio inexistente entre las obligaciones y los derechos legales, de la gran mentira orquestada como engaño permanente en una sociedad que vilmente le trampeó la existencia, pasó de ser empresario a convertirse en adalid incansable de los derechos confrontando con una vileza oculta de la que él advirtió pero que engañó a todos los ciudadanos. La España de hoy es la España de entonces al descubierto. Se permitió la villanía brutal de un expolio silenciado y hoy lo pagan todos sus habitantes. La basura de entonces que provocó un drama humano convirtiendo en criminal a una víctima, hoy se ceba contra el futuro y la esperanza de toda una población que entonces se creyó las mentiras de la expropiación de Rumasa. Canallas indignos se agazapan tras los estamentos y jueces corruptos cumplen las órdenes al servicio de sus amos.

A diferencia de sus enemigos cobardes, encumbrados en pedestales de conveniencia caracterizados por el latrocinio y el crimen oculto, José María Ruiz-Mateos se enalteció por el puro ingenio de sus dotes empresariales únicas. Su pecado fue ejercer su trabajo sin parangón en el país, por antonomasia, de la envidia.


Lo condenaron al ostracismo saqueando  un patrimonio de trabajo supremo, legítimo como grandioso, que unas alimañas se llevaron a punta de metralleta con una sorpresiva acción delicuescente que además el tiempo ha demostrado canallescamente hipócrita, reflejándose la pútrida realidad de una España malignamente dirigida. Este hombre de luchas titánicas con inteligencia superior, no cejó en el empeño de reivindicar el juicio justo que le hubiera permitido defenderse con  la brillantez que sus saqueadores temían. Por ello se demoró treinta años el juicio de la vergüenza española que implicaba a personajes de la política, de la banca, de la empresa, de lo judicial. Actualmente ningún juez se ha dignado a esclarecer el latrocinio de la expropiación. Cobardes y canallas."No tienen huevecillos, están castradillos"... así se expresaba con indignación Ruiz-Mateos sabedor de la gran cobardía de esos maestros del engaño tras los estrados judiciales.

De celebrarse el juicio histórico por la masiva canallada de la expropiación de Rumasa, se hubiera advertido la inmensa tufarada de mierda personal que albergan hombres en apariencia honrados, que son solo delincuentes, estafadores, criminales de apariencia honesta que se enriquecieron con la salvaje especulación del destrozo de miles de vidas trabajadoras, dignas y eficaces en la generación de riqueza.

Su triunfo es mayor que la miseria de los miles de adversarios cobardes. Después de litigar a contracorriente, con el tácito y silenciado acuerdo judicial de ignorar los múltiples logros del empresario por recuperar lo suyo, se vislumbraba el pago de tres Billones de pesetas por la tasación de las empresas valoradas en justiprecio. Hoy se le piden cuentas judiciales porque su Grupo Empresarial se malogró debido a diversas traiciones, quedando pendientes operaciones empresariales que no se pudieron finalizar. La víctima vuelve a ser tratada con desdén y se pretende denostar su nombre para escanio público.

El empresario advierte esa hipocresía de jueces que tratan severamente la problemática circunstancia del ahora, ignorando el brutal saqueo de RUMASA al que la Justicia hace la vista gorda a conveniencia, mostrando esa cara falaz que desmonta la respetabilidad de los tribunales y los convierte en monsergas para crédulos, para atemorizados y honrados ciudanos que ven cómo las togas se han convertido en los esbirros de un sistema falseado donde nada es justo e imparcial. La Justicia se ha mostrado en vergonzante evidencia y el empresario, con valentía permanente,  la etiqueta de teatro burlesco. Acaso conoce muy bien la predisposición de lo sinvergüenza en un país donde nada es lo que parece ser.

Cuando el empresario dice que no le quieren ni en las cárceles, es porque su ubicación ha sido la que le han intentado crear con el ninguneo de quienes podrían haber protegido sus derechos del mismo modo que le exigieron los deberes. Después de lo de RUMASA nada fue igual para este país de sinvergüenzas donde no pocos llevan consigo su porción de indignidad, aunque sean beneficiarios del lucrativo saqueo con el que se enriquecieron hasta muertos de hambre, infames, repulsivos, serviles muertos de hambre, hoy epulones donde pulula tanto Lázaro.

José María Ruiz-Mateos no puede creer en la Justicia porque ha visto las togas blanqueadas de inmundicias de parcialidad así como la prevaricación de todo un sistema judicial al servicio del oscurantismo, la mentira, de la hipócrita condición de magistrados que se escudaron tras la apariencia de la honorabilidad, para delinquir descaradamente y pagados por demorar la Justicia que el empresario merecía como derecho a defensa.

José María es unn luchador del alma en un mundo donde su nobleza no es moneda de cambio que él haya recibido, pleno en la destreza del negocio, de la creación de empleo, de la riqueza colectiva y siempre entregado a un denodado trabajo donde su ímpetu ha sido el norte de una grandeza que ha degenerado en la incomprensión y la persecución. Los genios no son aceptados cuando confluye con el prodigio del hombre, la infamia de los enemigos que usan todo tipo de trampas para frenar labor ajena, provocar la indefensión del perseguido y conspirar para que un nombre digno sea anatemizado en el lodazal de la burla pública.

José María Ruiz-Mateos es un personaje de dignidad superlativa en una España que ha terminado demostrando el simplismo, la intrascendencia, la delictiva trayectoria de los poderosos hombres que la moldearon, para convertirla en una amorfa abyección de corruptas inspiraciones que antes mostraron una canalla y criminal porfía por destruir a quienes no comulgaban con la miseria de la explotación a espaldas de una ciudadanía engañada política, económicamente, social y judicialmente.

Es vergonzante que los jueces llamen a declarar con prontitud por asuntos ajenos a su voluntad de integridad empresarial, cuando han dilatado treinta años el juicio de RUMASA, usando todo tipo de triquiñuelas legales para evitar que el empresario declare la verdad que haría tambalear los cimientos de  este país de la añagaza y la respetabilidad de personajes que solo merecerían el mismo linchamiento que depararon a un hombre de espíritu superior que tuvo que bregar con auténticos hijos de Satanás.

Esa doblez de la Justicia es tan evidente para el empresario que en su fuero interno solo puede respetar los criterios de su buen consejo que ya conoce demasiado bien el teatro montado de una Justicia esperpéntica y mezquina, como es la que no ha hecho nada para procurar un juicio justo al hombre peor tratado, con absoluta indefensión, en la Historia de España.

El tiempo pondrá todo en ese lugar de correspondencia que es la cosecha de las siembras. Quien haya escuchado hoy a José María Ruiz-Mateos habrá podido advertir matices de esa integridad , sinceridad y ejemplaridad como padre que nadie jamás le podrá negar. De ahí la sublime nobleza de un hombre que solo puede defenderse con la verdad que le dicta un magnánimo corazón.

Ignacio Fernández Candela

lunes, 23 de julio de 2012

Comunicado oficial ante la inminente intervención de España

                                               COMUNICADO OFICIAL

Dada la coyuntura económica actual que nos precipita hacia un punto de no retorno, presos de equívocas decisiones que afectarán con daños irremediables nuestro futuro como país, me siento obligado a expresar mi criterio con el fin de impedir una debacle nacional de consecuencias catastróficas:

1- La exigencias europeas conllevan beneficios ajenos a los de España. La conveniencia de un rescate es mayor para las naciones avanzadas de la Unión, que para la misma España rescatada.
2- Posicionarse en las negociaciones con actitud de sumisión es un grave error, siendo España un país de innumerables recursos y potencialidad económica inmensa, una vez solvente el momento de crisis actual que necesita de tiempo y toma de decisiones adecuadas. Con un rescate nuestra potencialidad sería anulada supeditados a trabajar sine die para pagarlo.
3- Las consecuencias de un rescate podrían ser aun más dañinas ante el previsible estallido de rebelión social ,con una ciudadanía harta de presiones que además es condenada a no tener esperanza en el futuro. 

En consecuencia, urge un cambio de dirección con radical e inexcusable valentía, asumiendo cuantas responsabilidades conlleven una resistencia a pasar por el aro de unas exigencias que nos condenarán irremisiblemente. Aún estamos a tiempo de un brusco giro de timón para esquivar el arrecife de la intervención que podría significar el hundimiento de España como nación independiente.

El futuro de España estará mejor en manos de profesionales prácticos de la Banca y de la Empresa que en los desorientados criterios teóricos de lo político. Es así que propongo una reunión de alto nivel profesionalizado, en concierto con el Gobierno, para hallar perentorias soluciones. Hay que "echarle huevos" y recordar  que el símbolo de España es el toro; de otro modo, con dañinas tibiezas,  vamos directos a un caos.

José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada

Canallas contra RUMASA del ayer, al descubierto hoy





Durante muchos años las instituciones españolas y los prohombres que las conformaban, nos engañaron acerca de la eficacia profesional, de las intenciones solidarias y constructivas, de la honradez de los criterios y de las obras que los acompañaban. Eran falsas apariencias de miserables.
   Nos hicieron creer que estábamos gobernados por quienes defendían Ley y Orden con las mejores condiciones democráticas que se habían desarrollado bajo bases estamentales saneadas, solventes y serias.

Treinta años después los payasos del circo español se han despojado de las máscaras y hemos descubierto que la credibilidad era una excusa comprada para encubrir los múltiples delitos que nos han precipitado finalmente a una ruina sin precedentes.

La pesadilla actual no es circunstancial. No debemos esta crisis a una modificación de las condiciones circunstanciales; en realidad debemos esta desintegración a quienes nos han dirigido durante treinta años, en la estafa, en el robo, en el saqueo, en el engaño, en la actividad delictiva permitida, matando y arruinando a la población con esa conveniencia de la superioridad moral tan propia del demonio de las codicias y de la estúpida vanidad que jamás se sacia ni de crimen ni de los beneficios obtenidos por el delito disimulado.

Hoy en día es evidente que F.G es un majadero culpable de múltiples latrocinios y de crimen de Estado. Si continúa en libertad y no rinde cuentas penales es porque la Justicia está tan comprada como el TC aparenta y los jueces son solo la prolongación de unas corruptelas que, aun emergiendo vergonzantemente, todavía pretenden ser respetadas por la imposición del miedo y la coacción.

Hoy es mucho más fácil entender el crimen de Estado que supuso la expropiación delictiva del Holding de Rumasa. Lo cierto es que una imagen vale más que mil palabras para intentar expresar la dimensión delictiva del gobierno socialista que llevó a cabo una expropiación canallesca de la que miles de ciudadanos sobresalientes se enfangaron, llevándose pedazos de la expoliación a cambio de aceptar la inmundicia cobarde del saqueo de RUMASA.

 http://es.scribd.com/doc/100456139/RUMASA-1961-1981-XX-Aniversario
    El tiempo ha demostrado que los que han dirigido nuestros destinos eran delincuentes, caraduras, basuras de renombre cuyas zafiedades y carencias han sido ocultadas a base de dinero público y compras de favores, entre los que se incluyen el asalto del Holding y la orquestada indefensión judicial a la que sometieron a José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada.

Exigir 18.000 millones de Euros por la indemnización del la delictiva intervención ha conllevado una ofensiva con la que se ha intentado desprestigiar, una vez más, su nombre. La apariencia engaña y los necios no dudan en echarse como perros rabiosos contra el brillante empresario. La Policía ha redactado un informe, destinado al Juez Pablo Ruz, que dice confirmar la falta de responsabilidad del empresario en la dirección y gestión de los pagarés emitidos para intentar reflotar Nueva Rumasa.
    Exculpar a José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada de la aberración de la estafa de los pagarés, es una condición natural de un hombre que siempre se ha dirigido con honradez en sus empeños, si bien fue consciente de que tuvo que lidiar con cobardes forajidos escudados tras las instituciones estatales para robarle su legítimo patrimonio.

Suerte tuvo la sucia España del felipismo de que José María fuese profundo creyente y noble providencialista, pues de haber sido otro el martirizado, seguramente se hubiera pagado un ejército de mercenarios para derramar la sangre de los culpables y teñir de sangre los organismos de Justicia y los muchos estamentos que se confabularon para llevar a cabo el crimen impune de la expropiación.

Suerte tuvieron los misérrimos protagonistas de las especulaciones salvajes que despojaron de toda una vida de trabajo el empeño honrado de crear decenas de miles de puestos de trabajo y generar inmensa riqueza al país.

España tuvo el privilegio impune  de machacar la vida de un empresario honrado. De otro modo ese privilegio se hubiera convertido en macabra hecatombe, a poco que el deseo humano de la venganza se hubiera vislumbrado después del latrocinio y la posterior indefensión tan descarada como pútrida por parte de esos miserables de la economía, la política, la banca y los medios de comunicación que obtuvieron sus buenos réditos por acción u omisión.
    Treinta años después descubrimos que en esta España víctima de tanto hijo de Satanás, José María fue víctima primera de engaños que han derivado en crímenes execrables y derramamientos multitudinarios de sangre obstaculizándose cualquier investigación en busca de la verdad.

Denunció la pútrida España del hoy el Ruiz-Mateos de treinta años atrás. Esa España nunca fue otra que la hedionda que hoy padecemos con toda la mierda al descubierto. Bien sabía de las tufaradas el empresario que defendió ingeniosamente sus derechos, sabedor de la trampa infame de un país envidioso y salvajemente  hipócrita.

La impunidad conlleva la continuidad del crimen pretextado, incluido el engaño de los ciudadanos. Somos cobayas en el campo de experimentación de las reacciones sociales. Semejante sumisión nos ha dirigido al abismo de incertidumbres generado, ya sin disimulo, durante 8 años

España va camino de una intervención programada hace mucho tiempo. De ahí la indefensión se haga lo que se haga por parte del cándido gobierno de Rajoy a quien han engañado con cantos de sirena para que terminemos ahogándonos todos. Hace tiempo que el país fue vendido y los restos entregados a la especulación. Igual que sucedió con el Holding de RUMASA, hoy la estafa es generalizada y los ciudadanos culpabilizados de la situación.

Suerte tendrán los responsables políticos si los ciudadanos actúan con la misma dignidad y noble actitud que José María Ruiz-Mateos, de lo contrario la sangre teñirá las calles porque no hay nada más peligroso que el hartazgo de un pueblo engañado y no habrá sitio donde se esconda la corrupción de la iras desatadas por la pobreza a la que está condenado un país harto de trileros.

Dios quiera que la única venganza sea la constructiva que mostró el empresario, de lo contrario volveremos a la Ley del Talión y ya se sabe dónde localizar a los culpables.

miércoles, 11 de julio de 2012

¿Por qué no se pudo cumplir con los Inversores de los pagarés?



Durante estos años en que tantos misterios van quedando sin resolver, es paradójico que prolifere el periodismo de investigación que no soluciona nada. Nadie repara en que la manipulación es una pista falsa que no conduce a ningún lugar sino al ahondamiento de la confusión y al alejamiento de la verdad. Los sabuesos no poseen la brillantez deductiva de un Sherlock Holmes; más bien ladran apostados ante la mesa del amo que les echa las migajas de su festín de engaños.

Normalmente cuando se dan factores de oscurantismo siempre existe una fuente influyente que lo genera. El problema es que esa fuente usa a la opinión pública para engañar sobre la verdad que se pretende encubrir y por sistema se anatemiza o pontifica a conveniencia, en detrimento de la inmensa población que ignora la realidad que se pretende encubrir que, de conocerse, constituiría un escándalo de envergadura ante el que estaría justificada cualquier rebelión social. Confundidos es sinónimo de estar aletargados. En España conviene que el ciudadano duerma en la plácida resignación ante los males, mejor que no se levante airado ante la falacia social que le han obligado a creer.

José María Ruiz-Mateos es ciudadano despierto y por ello es conveniente mostrarle como un forajido, antes y después, así evitar que reivindique el derecho y la justicia arrebatados por un infame sistema que le ha procurado una trampa sin salida entonces como ahora. Los problemas de Nueva Rumasa surgieron cuando decidió acelerar el proceso del pago de una indemnización que un moroso Estado español debía a cuenta de la expropiación delictiva de Rumasa. Hasta entonces, las cifras de desarrollo empresarial presentaban un balance propio de una crisis económica generalizada ante la que había avales efectivos para priorizar medidas acordes a las grandes soluciones que demandaba una situación de ámbito internacional, acaso de mucha más gravedad por la inutilidad de la gestión española demostrada durante ocho años.

En España se da muy bien lo de hacerse los suecos cuando no se duda en obrar como sinvergüenzas asociados en el momento que hay que responsabilizarse de algún estropicio. La Política, la Economía, la Banca, el ámbito jurídico son demostrados caldos de cultivo para ese virus de la caradura que los españoles hemos comprobado de manera continuada. Nada podía preverse de las cifras de empresa en Nueva Rumasa que no fuera responder por los compromisos adquiridos contractualmente con la banca que llevaba financiando el proyecto empresarial durante veinte años. ¿Por qué entonces el sentido de urgencia que degeneró en el hundimiento del Grupo empresarial?



El problema de Ruiz-Mateos, es que los enemigos traidores de hace treinta años, son los mismos que acechan con largos tentáculos para dirigir el destino de los que no comulgan con las inmundicias de intereses ocultos al beneficio de la colectividad. Bastó que José María Ruiz-Mateos exigiera el pago de 18.000 millones de Euros por la criminal expropiación del Holding Rumasa, para que se cerrara el grifo crediticio dejando en la estacada la gestión de Nueva Rumasa. Ese pago indemnizatorio conlleva la reconversión en empresas productivas que no intenciones especulativas, como las que pura y duramente desempeña Emilio Botín cuyos productos tóxicos están masivamente representados en el mundo con absoluta indefensión de los estafados.

En consecuencia, el empresario inició una emisión de pagarés con el fin de captar las inversiones que se le negaban con una traición bancaria muy seguramente orquestada más allá de los arbitrios del Banco de Santander. Cierto es que en esta red orquestada del oscurantismo perpetuo, hasta el hombre público más poderoso tiene su amo que le permite catapultarse socialmente a cambio de obrar en la disciplina de lo estipulado donde la menor sugerencia es tomada como imperativo. Mario Conde ya escribía sobre ese "sistema" que le abocó a una ruina personal dirigida por las sombras que mandan verdaderamente sobre este país del engaño eterno.

Exigir lo justo fue pecado que no se perdonó pues impidieron al empresario poder tomar las riendas en la continuidad del proyecto, estallando un escándalo Nueva Rumasa basado en movimientos desde las sombras con el objetivo de que Ruiz-Mateos no pudiera responder por los inversores, presionado brutalmente para conseguir que descarrilara un tren mercantil, dinamitandose las vias futuras al paso de las reacciones lógicas que determinaron las emisiones de pagarés con el objetivo primordial de responder por los inversores.

Cinco mil pasivistas apostaron por un tren sólido y de prestigio desconociendo, como el empresario, que ya estaban colocando las cargas para dinamitar las vías y provocar un descarrilamiento. Lo cierto es que existen peones visibles que acudieron a la Audiencia Nacional de manera harto sospechosa para sembrar un pánico injustificado y dejar que la Justicia, en su cometido coherente, apretara el botón que hizo explosionar todo canal de paso hacia el cumplimiento de las obligaciones. Destruidas las vías, el tren mercantil descarrilaría para vergüenza del maquinista acusado de incumplidor cuando su fin primero era llevar a la estación su comprometido itinerario. El plan de exponer a una persona inocente ante la opinión pública como un estafador, estaba urdido desde el mismo momento en que parecía que el anquilosamiento judicial daba paso a una dinámica hacia la indemnización por la expropiación de RUMASA. José María Ruiz-Mateos no había dejado de litigar en defensa de sus derechos brutalmente alienados convirtiéndose en un duro hueso de roer para los criminales que le despojaron de todo con una confabulación de silencios que pretendió dejarle en absoluta indefensión.

 http://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20110305/jerez/calvario-familia-ruiz-mateos-20110305.htmlhttp://www.lavozdigital.es/cadiz/v/20110305/jerez/calvario-familia-ruiz-mateos-20110305.html

Desgraciadamente los frentes abiertos eran demasiados. José María Ruiz-Mateos no podía contar con la imprevisible traición interna de quien menos se puede esperar.

La apariencia engaña y nada es verosímil partiendo desde capítulos adelantados de este libro de traición que se escribió vergonzantemente en una España plagada de ruines codicias donde, lo aseveraré miles de veces-a fuer de repetirlo quizá algunos más despierten- nada ni nadie son quienes parecen ser.

El capítulo primero del que llaman el "Escándalo de Nueva Rumasa", se empezó a escribir públicamente un 23 de Febrero de 1983. Pretender entender este libro comenzando por los últimos capítulos es de una necedad repulsiva, máxime cuando se intenta negar la mayor para esquivar comprender verdaderamente los entresijos traicioneros contra un hombre honorable, anatemizado por la misma sociedad que se cruzó de brazos cuando fue malignamente saqueado hace tres décadas. Aprovechándose que en España la envidia es caracteristica generalizada como la vanidad y el ultraje a quienes se salen de la media grupuscular de vulgares ladrones que aparentan ser hombres de bien en una sociedad saqueada a destajo, ha sido fácil colar una apariencia que encubre a los verdaderos artífices de un drama del que no es responsable Ruiz-Mateos.

En su indignación, sabedor de los demonios que  disimulan tras la política, la justicia, la banca , la economía y los medios de comunicación, José María Ruiz-Mateos anunció hablar sobre todo lo que sabe de la realidad oculta y que haría temblar los cimientos de todo este entramado hipócrita con el que siempre tuvo que confrontar, precisamente por su dignidad y honradez vilipendiadas arteramente. Sus oscurantistas enemigos saben que la única manera de quitar autoridad moral a quien denuncia las miserias que supondrían un escándalo generalizado, es convertirle en forajido ante los ciudadanos; no solo se consigue, creando un callejón sin salida, restarle credibilidad ante su protesta documentada, también se alcanza el objetivo de arrancarle su justificación reivindicativa a la hora de pagar una indemnización que ya empezaba a clarear en el horizonte jurídico.


Su abogado que lleva la indemnización por justiprecios, constata la creación de repentinos obstáculos que son inversamente proporcionales a la ralentización asfixiante de los embargos que no solucionan nada e impiden poder responder por las circunstancias más perentorias de los inversores, trabajadores y la propia familia.

La realidad se esconde tras aparentes escándalos montados de cara a los medios de comunicación para ocultar las verdaderas razones por las que 5.000 inversores han sido usados para destrozar la imagen pública de un hombre honorable, honrado y digno que siempre luchó a contracorriente por carecer de esa sevicia que en España es moneda de cambio del demonio de las traiciones.

Los enemigos no serían tan dañinos ni conseguirían la eficacia de sus rastreros tejemanejes, de no ser por una ciudadanía abducida que se cree los montajes y juzga severamente a sus víctimas. Sorprendente fue comprobar cuando un docto amigo me retiró la palabra cuando le dije que defendería los derechos de José María ante la opinión pública. Él antes había simpatizado con el empresario siendo consciente de que le habían saqueado delictivamente su patrimonio. Lo que demuestra que quien es necio lo es en esencia y si no cae en la trampa primeramente, lo hará después. La necedad en España es patrimonio generalizado; quizá por ello nos han estafado impunemente y arruinado tantas vidas.

Soy consciente de nadar contracorriente aportando las pruebas de la inocencia de José María Ruiz-Mateos, pero no existe mejor Justicia que la que denuncia la injusticia y tengo conocimiento de causa, honesto y consecuente, para saber quién es quién en este totum revolutum que proviene de RUMASA y de la perseverancia por no dejar impune el crimen del que José María es inocente de principio a fin, por mucho que los ignorantes pretendan comprender el significado de un libro leyendo solo el último capítulo.

martes, 10 de julio de 2012

Una democracia construida sobre el oscurantismo no es democracia


Cuanto más nos adentramos en el siglo XXI, más observable es la evidencia de que el balance de lo construido durante la democracia española es una batiburrillo de mendaces apariencias donde nada estaba bien delineado, viviendo a expensas de antojos y permisividades vergonzantes. La clase política es un carroñero lastre que se ha procurado todo tipo de prebendas y beneficios a costa de arruinar a millones de ciudadanos que están además indefensos ante la agresión contra sus derechos. Los culpables pasan de puntillas ante el juicio popular en tanto la Justicia, la de la corruptela disfrazada con togas, juzga a la ciudadanía por las consecuencias de actos ajenos a la voluntad popular. La mierda aflora institucionalmente pero no debiera engañarnos que lo haga ahora; en realidad esa inmundicia siempre se manifestó, pero no colapsó el país mientras hubo dinero para pagar las vergüenzas y fingir que todos éramos iguales ante la Ley. España es profundamente hipócrita, sucia, desmadejada, con intereses ocultos para la mayor parte de la población. Siempre lo fue.

Una democracia asentada sobre pilares que son misterios sin resolver debido a inconfesables conchabamientos no es democracia digna ni en el fondo de sus gobernantes ni en las formas de sus directrices. La intentona golpista del 23 F de 1981, fue un gran engaño que pretendía, mediante la generación del miedo, un vuelco político evidente que llevó al poder a un sinvergüenza honorable que no pagó por sus crímenes al descubierto y que se aseguró una jubilación multimillonaria a costa del 10% del PIB español. Otros de su ralea siguieron en política para destrozar un país, veinte años después, que siempre ha sido víctima de la demagogia barata por parte de aquellos destructivos engendros que arruinan todo para seguir viviendo del cuento político, hasta nueva oportunidad en que asolar con todo sectarismo el presente y el futuro de los siempre desconcertados ciudadanos, los primeros engañados de estas chanzas de politicastros encumbrados permanentemente en el pedestal de la gloria por muy inútiles que se hayan mostrado.

No es de extrañar que otro de los secretos mejor guardados de esta democracia infame sea la expropiación de RUMASA, un 23 de Febrero de 1983, mediante un violento atropello que el tiempo ha demostrado de una factura criminal en la que tomaron parte no pocos de los miembros honorables de este país de las mentiras viscerales donde nada ni nadie, siempre lo diré, son quienes parecen ser. La codicia de los mendaces procuró el hostigamiento sorpresivo contra un Holding honradamente dirigido cuyas cifras de empleo y volumen de negocio constituyeron una amenaza contra los mediocres, amorales, zafios y falsas gentuallas de la banca, de lo mercantil, del negocio político, el mejor negocio demostrado,  y de otros menos visibles factores que convencieron a la opinión pública sobre la corrupción ajena, la inexistente, para convertir en oficial la corrupción de lo legal mediante la estafa generalizada contra todo un país.

Los grandes misterios de este vergonzante país siempre revelan un mismo modus operandi: la mentira, el engaño masivo redundando en ella y  la denostación pública de quienes sirven como chivos expiatorios para desviar la atención de las criminalidades obradas desde las altas instancias para camuflar las intenciones.

Tomemos como ejemplo esos misterios sobre los que se asienta esta democracia que no es tal:

1- Primer gran misterio: Intentona golpista del 23 de Febrero de 1981- La mentira subyace en aquellos que son los primeros engañados cuando se asalta el Congreso. Surgen todo tipo de desconciertos entre aquellos que eran protagonistas de la acción. Muy seguramente los primeros engañados son los Generales y Tenientes Coroneles que ignoran estar actuando precisamente para consolidar políticamente lo que ellos desean evitar: un giro definitivo hacia la izquierda. Son usados para conseguir precisamente lo contrario de lo que pretendían.

Unos son los autores intelectuales, siempre ocultos, que usan a peones como chivos expiatorios para que se encubra permanentemente lo sucedido, otros los cabeza de turco donde prima que sean los primeros en no comprender nada de lo sucedido. De ahí que jamás se logre saber la verdad de lo acontecido porque los protagonistas del Golpe fueron los primeros desnortados y engañados. El silencio está intimamente ligado al desconcierto. Lo importante es que el objetivo fue conseguido y permanentemente ocultado.

2- Segundo gran misterio: Expropiación de Rumasa. Sin previo aviso se interviene un Holding consolidado. A punta de metralleta se roban los documentos que nunca se podrán conocer y se propala la falacia de que se posee la certeza de hechos delictivos de los que nunca podrá defenderse la víctima propiciatoria que, en este caso, solo era un hombre que había trabajado eficazmente en el ámbito de las finanzas y de lo mercantil.

Mismo uso de la mentira para convertir a un hombre inocente en un forajido ante la opinión pública. Se especula salvajemente con el patrimonio saqueado; se aconseja vilmente al afectado para que salga de España y así poderse consolidar fácilmente el latrocinio y se maneja corruptamente al Tribunal Constitucional para dar el visto bueno sobre una intervención política, cuyas raíces ahondan en oscuros intereses que subyacen con autoría intelectual y siguen engañando a todo un país.

2- Tercer gran misterio: La matanza del 11-M. Tiempo después se sabe que los islamistas fueron reclutados, ad hoc, por parte de confidentes de la Policía. Se conoce que los chivos expiatorios fueron asesinados en Leganés para ocultar la autoría intelectual de la masacre y resalta la certeza de que aquel vil atentado fue un resuelto golpe de estado que se oculta tras apariencias políticas de honestidad, por parte de los mismos que han destrozado institucional y económicamente un país que ya no disimula su profunda corrupción de décadas, hostigando a los ciudadanos como si fueran los culpables de todos los males que ha generado la clase política y otros poderes orquestados desde las sombras que son los verdaderos responsables de las tragedias a la carta que han servido a una manipulada población.

A estas alturas no pocos despiertos saben que vivimos un escenario conformado por grandes mentiras en que la Justicia es solo un peón sin imparcialidad en las decisiones, aparentando una honorabilidad inexistente cuyo exponente es ese vergonzante TC que está absorbido ideológicamente y suciamente influido por una inmoralidad propia de auténticos delincuentes cuyo respeto es inmerecido. España suma y sigue en su involutiva trascendencia. Nada es verdad si no es aparente y lo aparente es excusa de inexistente honradez para delinquir con permisividades legales. Lo legal es un cuento del que viven los que escriben las reglas para incumplirlas sistemáticamente.

En España somos tan sumamente ruines que tendemos a culpabilizar a las víctimas con ese orgullo cainita de la envidia, del estúpido recelo, del dar por hecho lo que está por comprobar o no considerar lo evidente porque se gana más con la codicia de valorar lo conveniente. En España se gana mucho dinero por la estupidez generalizada que es consejo de diario.

Es repulsivo no considerar una gran realidad como fue el latrocinio de un emporio empresarial valorado en billones de pesetas; no atender a la sospechosa indefensión de la víctima propiciatoria del engaño; convertirse en sobrados jueces de la apariencia engañosa y sentenciar, desde la ignorancia, a quien es víctima de engaños más sutiles para quitarle la autoridad moral que le permite saber quién es quién en esta España de las mentiras donde pagó cara la osadía de ser genuino frente a comparsas de una criminalidad aceptada institucionalmente.

En 1982, un año antes de la delictiva expropiación, el Club Bildelberg se reunió en el Balneario de la Toja. Fueron invitados banqueros, empresarios, gentes que entonces poco significaban en la realidad social de España como Polanco o Felipe González pero que luego fueron catapultados. Significativo que, siendo número uno como emprendedor financiero y consolidado empresario dueño del mayor Holding, José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada no fuera invitado a la reunión.

Muy seguramente el gran ausente fue un objetivo prioritario en aquel aquelarre de inmundas influencias y solo meses después se pudo ver el resultado de las decisiones. Así va este mundo en manos de ese demonio respetado que conforma una sociedad repugnante, cuya representación española es digna de tener  propia sucursal en el mismo infierno.

La apariencia contra José María Ruiz-Mateos es engañosa, una vez más, pero vende el escándalo que no la indagación sobre las causas de los males. Así es  este país que se traga lo que le echen mientras pretende vomitar el aire que le permite seguir respirando. Incoherente, amañada, masoquista, imbécil... son muchos los calificativos que podrían definir esta España del hoy, pero ninguno  haría más justicia que el de víctima. Solo aquí se es capaz de demonizar a la gente ejemplar, mediante trampas destinadas a engañar a los incautos, y de enaltecer a los demonios que causan nuestras ruinas. España es nauseabunda y manifiestamente diferente, con permiso del oscurantismo, el verdadero gestor de nuestra existencia colectiva y personal.

domingo, 8 de julio de 2012

La verdad que se esconde tras una falsa apariencia



La apariencia engaña, es cierto. El refranero compila esa sabiduría popular que con el tiempo conforma un conocimiento arraigado en el sentido común, del que se dice que es el menos común de todos los sentidos. Esa apariencia engañosa es la que los necios aceptan como verdades pues no hay peor consejo de justicia que la soberbia y creer que se está en posesión de la verdad. En España somos muy dados a juzgar lo que desconocemos y peor es que el juicio equívoco se base en lo aparente, sin uso de prudencia ninguna y prescindiendo de humildad.

La necedad es así de concluyente: Juzga sin saber y condena por ignorancia. José María Ruiz-Mateos lo sabe bien pero no por ello pierde un ápice de la dignidad que le caracteriza pese a las traiciones lejanas y allegadas o las trampas de sucios enemigos encubiertos tras una hipocresía especulativa que afecta a todas las instituciones, especialmente a la Justicia.

De no ser por prohombres como Ruiz-Mateos, la evolución del mundo hubiera dependido de gentes como sus detractores. Desde siempre, grandes hombres encontraron en su camino incomprensiones, traiciones y  sacrificios, para canalizar la evolución de la que se han beneficiado miles de millones de seres humanos que son este conjunto colectivo de Humanidad al que pertenecen también los idiotas.

Desde que tomé como labor de entrega la búsqueda de Justicia verdadera y el camino para responder por miles de inversionistas y trabajadores- como así desea y trabaja por ello incansablemente el Empresario-, buscando soluciones allá donde otros zancadillean creando falsedades y engaños aparentes, he encontrado mucho idiota. Muy a propósito del juicio popular desconocedor de muchas verdades, he encontrado mucha idiocia, mucho juzgador de apariencias, muchos resentidos sistemáticos, dignos payasos- porque al menos causan alguna gracia- y no menos desgraciados, con apariencia payasa, que ni sirven para propiciar gracia ni generar un bien social como pretenden aparentar. España es un circo donde todo el mundo se quiere montar un numerito amañando circunstancias, situaciones o dramas humanos. Todo sirve para aprovechar la coyuntura y paradójicamente los payasos, en ocasiones con caninos muy afilados, son respetados como hombres honorables siendo los hombres honorables tomados por payasos.

Muchos engañados por las apariencias suelen creer que José María Ruiz-Mateos es fiel reflejo del escenario de esperpento que montó inteligentemente para denunciar el crimen y la canallada estatal de la expropiación de Rumasa a punta de metralleta. Lo cierto es que la estrategia dio resultado porque permanece en la memoria colectiva de España. Solo los necios pueden creer que se levanta un Holding haciendo payasadas, obrando con trampas, dirigiéndose por la vida con oscuras maniobras o moviendo comas a ver si cuela y se paga menos a Hacienda. Hay que ser imbéciles; en realidad ser el conjunto de un espíritu de idiotez colectiva que refleja fielmente la, acertadamente llamada, televisión basura.

Los españoles ignoran que José María Ruiz-Mateos, hombre generoso, providencialista y que siempre miró por el bien de sus semejantes, otorgó más que generosas donaciones de miles de millones de pesetas, en ocasiones con mil millones de un solo pago. Ignoran que cedió tierras y compartió con los más necesitados las ganancias generadas de su genio empresarial. Desagradecidos como malnacidos también abundan. Un día detallaré esas obras benéficas multimillonarias que el Empresario prodigó sin que su mano derecha pretendiera saber lo que hacía la izquierda.

Pensar que hizo una emisión de pagarés con el fin de apropiarse del dinero, es solo característica de mentes simplistas que en nada se ajustan a la realidad. José María Ruiz-Mateos continuaba al timón  de Nueva Rumasa después de que el Banco de Santander incumpliera el crédito con que se financiaba el Grupo. La intención era seguir el desarrollo empresarial y corregir esos errores de gestión que su hijo Pablo reconoció una vez producida la quiebra. El error de gestión principal pudo ser debido a que la filosofía del Grupo no contemplaba el despido de trabajadores, consciente de la importancia del empleo y el drama del paro. Se hizo todo lo posible para  intentar evitar que  los trabajadores quedaran desasistidos, pero acechaba una traición interna.

El tiempo dará claridad a los nombres que se resguardan tras la identidad del empresario, presentado como cabeza de turco por su dignidad ante las responsabilidades que acata con una entrega sacrificada por la nobleza de sus actitudes que distan mucho de la malignidad de sus traicioneros enemigos. No pocos son los que se benefician con las confusiones, pero es seguro que cada uno acabará en el lugar que le corresponde, siendo espacio de honradez sin tacha el que ocupa José María Ruiz-Mateos, más allá de quienes le juzgan con ligereza por una equívoca apariencia... tal cual sucedió de manera menos sutil un 23 de Febrero de 1983.

Lo que se pretende ocultar sobre las razones legales y rigurosamente legítimas para proceder a pagar la indemnización de la expropiación de RUMASA, ejecutada delictivamente en 1983:  

Razones legales y legítimas ocultadas sobre la indemnización de RUMASA.

martes, 3 de julio de 2012

Comprender a un genio verdadero en una sociedad de mentira

De José María Ruiz-Mateos se sabe lo que a conveniencia se cree saber. Su realidad personal no es reflejo de la fabricada por un mundo al que él no parece pertenecer por sus muchas características tan alejadas de la hipócrita condición mundanal del egoismo,  de las encubiertamente falsas honorabilidades de sus codiciosos enemigos, de las víboras y parásitos que se le arrimaron y siguen arrimándose con la ponzoña de la mentira dispuestas a seguir sacando tajada.

No es Ruiz-Mateos hombre de lo mundano estando dotado de la virtud de una resistencia muy a propósito para las traiciones que siempre le han procurado la envidia contra sus talentos, creándose enemigos entre los mediocres en un país donde la mediocridad es reflejo de criminalidad carente de moral ni decencia. En España se roba, se expropia delicuescentemente , se juzga hipócritamente mientras se deja en indefensión a la víctima de un sistema basado en el engaño y del que el Empresario conoce sus repugnantes entresijos. En este país que celebra sus triunfos colectivos se proyectan abyectas derrotas particulares, se juega con la vida de sus ciudadanos, se disfrazan delincuentes con togas y se pacta con el diablo en nombre de Dios.

En este rincón del mundo cuyo deporte nacional es la envidia, además del fútbol, Satanás dice obrar designios de Dios, los políticos saquean la vida de los sacrificados ciudadanos y tapan generalizadamente las corruptelas que los enviarían, de existir Justicia verdadera, a la cárcel; se disimula lo canalla o se presume de serlo si la involución moral de este país lo aconseja. Encumbrados los forajidos todo es posible para burlarse sin disimulos. Aquí los canallas viven muy bien de la Política, la Economía, la Justicia, de la Religión, de lo institucionalmente respetado y de lo burdamente institucionalizado. España es el país de las grandes mentiras que siempre encuentra justificación para el atropello, porque el sistema no está al servicio de la población estando, al contrario,  en un campo de experimentación parasitaria donde todo es posible y nada es lo que parece.

Conocer a José María Ruiz-Mateos es tan sencillo como imaginar, por sus circunstancias, cuánto conoce de esta gran mentira  llamada España que jamás vivió en una democracia moralmente constituida, siendo amoralmente aceptada por las conveniencias de tantos personajes influyentes que escenificaron una gran farsa que treinta años después ya sabemos significativamente desenmascarada. Por eso, no debe de extrañar que todo ese sistema se confabule para denunciar presuntas irregularidades ocultando las causas verdaderas que subyacen tras las maquinaciones contra el Empresario. La presión es un modo acostumbrado de chantaje, pues antes de que ante la opinión pública llegue la ofensiva ya fue advertido... como entonces sucedió también treinta años antes en los prolegómenos de la delictiva expropiación de Rumasa.

De sinvergüenzas es denunciar  la situación de Nueva Rumasa, culpando taxativamente la gestión del Grupo empresarial, en tanto se silencia la canallesca actuación de la expropiación de Rumasa que conlleva decisiones judiciales tan incómodas como son el pago en justiprecio de 18.000 millones de Euros de un Estado moroso que pone la mano en tanto disimula sus vergüenzas denunciando las presuntas ajenas. Ya los ciudadanos son menos ignorantes de lo repugnante y sospechan que hay gato encerrado con aquellos que imponen eludiendo responsabilidades con la ciudadanía. Siguen exprimiendo hasta que un día quizá  reviente la paz social y corran a esconderse de las iras del pueblo al que han esquilmado permanentemente.

José María Ruiz-Mateos es consciente de que la estafa es continuada y por ello sufre el acoso y derribo constante sin que se atiendan las razones de Justicia que le pertenecen. Aquel hombre que además donó miles de millones de pesetas durante su bagaje empresarial, ya declaraba que le producía dolor moral pagar impuestos a un Estado que le despojó delictivamente de todo su Patrimonio; lo dejó en absoluta indefensión y obró como una máquina de corrupción legalizada a instancias de la corrupción generalizada. Su dimensión empresarial estaba a años luz de la de sus competidores, como su espacio de Justicia sobrepasa con mucho la decencia de sus juzgadores.  José María sabe bien que los ladrones protegidos por el sistema son en España hombres de bien ante los medios de comunicación. Si José María hablara, muy seguramente los ciudadanos tomaran como derecho legal asaltar el poder de la mentira con que son engañados, por eso es normal que se le pretenda ajusticiar por segunda vez para restarle autoridad moral, que la tiene, para llamar a todo por su nombre.

La Justicia es lenta por esas inconfesables conveniencias de la mediocridad, pero es lo que hay y en el respeto obligado se basa la aceptación de sus carencias. No es ciega, ni tampoco imparcial, está al servicio-en ocasiones- de arbitrios comprados, prevaricadores mientras no sean denunciados. En muchas oportunidades ejerce de garito para obrar designios gansteriles y cada vez más está al servicio de los saqueadores machacando ciudadanos que están al límite de los sacrificios exigidos desde los estrados vendidos al mejor postor de la corrupción.

Si antes se sospechaba, hoy en día es descarnada la influencia de lo pútrido en las togas de algunos jueces que ya hace treinta años manchaban sus falsas moralidades impregnados de nauseabundas influencias. El TC comenzó su deshonrosa andadura con la ratificación de la expropiación de Rumasa y, asentado sobre esas descaradas bases de corrupción de la influencia política, así ha perdido la credibilidad de la honra y lo decente por las inverosímiles decisiones de algunos de sus magistrados.

Es normal que un Estado moroso, en cuantías muy superiores a las que exigen al empresario, sea el audaz caradura que da la vuelta a la tortilla, una vez más, con esa autoridad moral que es una imposición sin crédito ni credibilidad. El plumero del latrocinio colea con la expropiación de Rumasa, manipuladas todas las realidades para silenciar al empresario que demanda lo que es suyo. Un pago cuyo dolor moral no se incluye porque eso sería impagable. El Estado es como un Satanás conjunto que usa todos sus abusivos empeños en ocultar su vergonzante sustancia ¿Qué esperar del demonio sino que se cobre la cuenta que él mismo adeuda haciendo pasar por moroso a un justo acreedor?

Comprender a un genio como José María, pasa por un afán de Justicia que desenmascara a sus poderosos enemigos confabulados en un sistema cuya dignidad estriba en que no se descubran tantas vergüenzas y canalladas que, de saberse, harían tambalear las bases sobre las que se construyó una sociedad donde nada ni nadie influyente son lo que parece ser.

Comprender a un genio pasa por conocer la sociedad corrupta que lo saqueó impunemente. ¿Qué esperar de un ladrón sinvergüenza sino que llame a la Policía para que detenga al propietario de la vivienda que quiere robar?  El mundo al revés; tal cual es así de descarada esta España y no es conveniente que se sepa lo que Ruiz-Mateos conoce muy bien. Mejor seguir todos engañados y no  romper la baraja que hace ya mucho tiempo se rompió haciendo creer a los españoles que todos jugábamos con las mismas reglas. Mentira.