martes, 28 de mayo de 2013

COMUNICADO DE RATIFICACIÓN DE PAGO A LOS INVERSORES

http://www.europapress.es/economia/noticia-ruiz-mateos-reitera-ineludible-compromiso-conseguir-todos-inversores-cobren-dinero-20130529163447.html

UNA GRAN VERDAD EN MI VIDA QUE SIEMPRE ME HA ACOMPAÑADO...


Pese a las adversidades, los obstáculos, las dificultades aparentemente insalvables, siempre me ha acompañado, ciertamente, tan sencilla y Gran Verdad. Por eso no me extraña el carácter providencialista de D. José María que toda su existencia ha considerado a Dios por encima de todos los dolores y sacrificios.

Este mundo necesita más certeza que creencia... La FE es hecho constructivo y culminado y así lo he comprobado en cada una de mis circunstancias y batallares. Nada es imposible para Dios. NADA.

lunes, 13 de mayo de 2013

José María Ruiz-Mateos: Lo único que importa es PAGAR


  El discurso lacónico del Sr. Ruiz-Mateos siempre ha sido el mismo. Conserva la practicidad que permanentemente le ha caracterizado y cuando se plantea un objetivo solo queda trabajar para alcanzarlo. Lo demás es secundario. La única Justicia, verdadera, en la que cabe pensar, pasa por pagar.
    
  Desarrollando esta labor, no pocos son los estorbos que han surgido y que son inherentes al egoismo de los ajenos. D. José María no quiere nada que no sea el cumplimiento de las obligaciones contractuales, como siempre demostró durante toda su vida profesional.
   
   En este tiempo de trabajo, de lucha intensa al lado de D. José María, he observado tantas actitudes de los personajes de esta realidad que supera a la ficción,  de estas circunstancias multitudinariamente dramáticas,  que podría estar ampliamente surtido de material para escribir una historia novelada con el ferviente deseo de un final feliz pagando a los Inversores; pagar es el fin primero y último de D. José María,  de cada despertar durante estos meses en que hemos trabajado intensamente, ajenos de las cuitas de codicia en que otros desenvuelven sus particulares batallas.


   La necedad de algunos de esos personajes de la historia dará aún más mérito a la epopeya de pagar cuando aquí todo el mundo va a lo suyo, con la inconsistencia moral de la codicia de lo propio importando poco la penuria de los muchos.


   A D. José María solo le importan los Inversores y los que fueron trabajadores, como  a quienes luchamos a su lado para erradicar este drama humano. Poco nos conciernen los protagonismos de los que reivindican para sí mismos aquello que pretenden restar a los que más necesitan. Debemos ignorar el descabellado carácter de quienes gozan de la fama en la denuncia, a base de cobrar en intervenciones televisivas o procurar revolucionar los medios con injustificadas sospechas, basadas en sombras acomodadas por la ambición, sin reparar en los perjuicios que se puedan causar a inocentes.


   La apariencia engaña, bien cierto es. Nadie es quien parece ser en este sainete de intereses encontrados con un drama de por medio que es el que hay que atajar, purificando la impudicia moral de tantos a los que poco les ha importado la tortura derivada de los impagos de los acreedores de Pagarés.


   Durante esta muy dificultosa labor, he aprendido a localizar la morralla y a quedarme con lo primordial. Mi objetivo principal, básico, elementalmente próvido,  de que los Inversores reciban su dinero a través del empeño digno del Sr. Ruiz-Mateos, no ha variado en lo esencial si bien me he visto obligado a identificar quién es quién en estas circunstancias donde nada ni nadie es lo que parece ser. Necesitaba adaptarme a un medio hostil donde he visto obstaculizada mi labor a traición, por parte de aquellos en que prevalece un interés distinto a pagar a los Inversores.


     La realidad, cuando existe tanto en juego como es la vida de miles de personas, es propensa a desvirtuar las certezas y a enmarañarse con intereses ocultos, solapadamente disfrazados de benignidad que confunden a la opinión pública. En ocasiones la confusión procede de la necedad, siendo una de esas actitudes preponderantes que he visto de manera repetida en no pocos ignorantes de la situación verdadera.

    
   Hay quienes ven fantasmas donde no existen y otros que los hacen creer para esconderse de la acción de la Justicia... otros que procuran ocultar sus propios monstruos: monstruos de la avaricia, de la indiferencia por el dolor de lo ajeno; abocastros de la estupidez que arremeten ciegamente, una y otra vez, desde el círculo vicioso de la estrechez de miras y de la obsesión por la sospecha infundada, incapaces de un mínimo de templanza para saber que con esos apasionamientos de lo necio solo entorpecen una labor de grandeza en la que ellos no recaban, por la insignificancia de sus intereses tan alejados de los que verdaderamente importan.
    
   Los necios no conocen límites cuando arremeten sin freno y  solo necesitarían que se hicieran públicas las vergüenzas que esconden tras la apariencia de la honestidad. Deberían caer las máscaras porque D. José María siempre dio su única cara ante el infortunio: la cara sincera de la responsabilidad. Se deberían ver los verdaderos rostros que se disimulan tras esas fachadas supeditadas a  ambiciones inconfesables; descubrir a esos personajes que esconden múltiples actitudes novelescas y que un día servirán de material abundante para escribir “Cómo D. José María pagó a sus Inversores, aun con los necios que estorbaron tan épica labor”.


    Pagar es lo que importa a pesar de que en el escenario otros busquen cobrar de un drama que D. José María no generó, pero por el que méritos no le faltan para subsanarlo. En ello seguimos con la discreta entereza que contrasta con el escándalo promovido por los que , precisamente, más deberían callar.


domingo, 12 de mayo de 2013

D. José María y el sencillo método de un sabio irrepetible



Quien es empresario de verdad, alejado del chanchullo, del oportunismo, consciente de lo que cuesta cada instante del trabajo en costes de sacrificio personal complementado con el norte eficaz de la planificación, sabe que D. José María alcanzó la excelencia empresarial y financiera mediante un método pormenorizado de análisis y acción para conseguir cimentar sus metas profesionales.

No hay más que recordar el virtuosismo de su labor cuando inspeccionaba personalmente cada empresa que compraba, siendo un experto reflotador del empleo que podía darse el lujo de adquirir bienes a cambio de una gestión excepcional que expandía empresas en procesos críticos para convertirlas, poco después y en sus manos, en puntales de una obra económica multiplicada magistralmente tras años de arduos esfuerzos. 

Esa capacidad de sacrificio por el trabajo bien hecho perdura y D. José María sigue trabajando del mismo modo en estos momentos de dificultad. De hecho, no se ha parado de trabajar sin días de descanso o fiestas de guardar.Aquí nadie se ha dormido en los laureles a su lado, porque su despierta conciencia sabe de la importancia de cumplir con lo pactado ante los Inversores.

Todos los días se organiza su mesa de despacho con anotaciones en hojas y revisa pormenorizadamente cada  gestión con la misma minuciosidad con la que funcionó durante décadas. Su intensidad de trabajo no ha menguado y se crece ante los tiempos difíciles. Siempre lo hizo y ahora no cambia nada en su firme voluntad.

Solo los mediocres pueden dar por perdida una colosal batalla de dignidad como la que ahora afronta el Sr. Ruiz-Mateos con la promesa de pagar a los Inversores. No importa lo que piensen los fracasados incapaces de aleccionarse ante las adversidades, pues José María Ruiz-Mateos jamás tuvo un ápice del derrotismo con que sus enemigos y detractores le auguran el fracaso.

Durante toda su vida no se la ha puesto nunca fácil su batallar contra la injusticia y ahora asume con honorabilidad la responsabilidad por encontrar las soluciones sobre problemas que él no generó. Él no podía estar por debajo de sus capacidades de siempre. En una España de corrupción es lógico que conviertan en villano al héroe a costa de la ignorancia de las masas. Sin embargo lo que cuenta es el resultado final y ello está aún por ver, por comprobar y valorar tal y como sería en la justa medida que D. José María cumpliera con sus compromisos de honor y dignidad, los que le pertenecen.

Quien es empresario de verdad sabe que existe un método de trabajo que afianza los resultados y posibilita la evolución de los programas de crecimiento empresarial, máxime si no existen obstáculos derivados de la delincuencia política que en el caso de D. José María tuvo que sufrir de manos del impúnemente delictivo Felipe González y de las garras de la traición de Luis Valls Taberner. Ello confiere aún más mérito y así me lo han comunicado no pocos hombres y mujeres empresarios, admiradores de él.

Durante muchos años la empresa en España fue puntera internacionalmente mientras la dejaron desarrollarse. Somos válidos. Afortunadamente en España no todos los empresarios habían sido víctimas en treinta años de tanta canalla escudada tras los atriles políticos desde donde han convertido en corruptela las directrices de la Justicia. De poco sirvió, sin embargo, que José María Ruiz-Mateos fuera el único saqueado por la vileza de los criminales escudados tras los pretextos del ejercicio gubernamental... Porque, en  ocho años Zapatero destrozó el presente y el futuro por el que todos los españoles habíamos trabajado y esta vileza fue posible gracias al felipismo sin punición del que no pocos elementos salieron reforzados después de robar a espuertas y cuidarse las espaldas comprando sectariamente a los jueces.

No es extraño pues que llegara un 11-M, sin autores intelectuales todavía, del mismo modo que los españoles tragaron con el expolio de Rumasa sin importarles un bledo el destrozo que supondría para su devenir aparentemente democrático. Oscurantismo alimentado de indiferencia y de continuo repetido. Las consecuencias de esta indolencia generalizada son traumáticas y si ha habido un zapaterismo demoledor contra la vida de los ciudadanos, es porque antes hubo un zafio felipismo constituido por estafadores a gran escala que se salieron con la suya.

Pese a las adversidades, tiempo después el método de trabajo del Sr. Ruiz-Mateos no ha variado un ápice en cuanto a su capacidad de rendimiento personal y profesional, a pesar de las brutales confusiones sobre su identidad, la real, cuando se afronta el reto descomunal de pagar a los Inversores.

Pocos conocen a José María Ruiz-Mateos, el verdadero gestor de múltiples prodigios cuando fue su voluntad la que dirigió los destinos de sus empresas y bancos. Habrá de ser el tiempo lo que ponga todo y a todos en su lugar.Seguro que los que saben lo que cuesta hacer empresa, no se sorprenden de los logros que pueda llevar a cabo el empresario.

Veremos dónde se posicionan algunos cuando comprueben, esperemos que no con estupor sino con admiración, de lo que es capaz un hombre por cumplir con sus responsabilidades más allá de la exigua medida de la capacitación donde la mayoría fracasaría. D. José María conserva el método de trabajo que da la sabiduría de la experiencia y el don único de la nobleza personal, aunque muchos pretendan dar una imagen contraria. 

Por otro lado, observaremos hasta dónde puede llegar su carácter providencialista, cuestión principal de todas sus manifestaciones personales y que no es baladí... puesto que ahí reside la sencillez de un sabio del que aprendo todos los días y que podría dar una lección magistral a quienes creen que ya hay poco que demostrar. Se equivocan.