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martes, 9 de mayo de 2023

1983-2023: 40 Aniversario del expolio delictivo de Rumasa

 


1983-2023: 40 Aniversario del expolio delictivo de Rumasa


Ruiz-Mateos rechazó que Hugo Chávez solucionara sus problemas. Sirva este titular y su contenido como homenaje a José María Ruiz-Mateos, ingenio maltratado por una España envidiosa e incongruente incapaz de abrir los ojos ni en estos tiempos en que la estafa política destroza todo como hace 40 años, está vez sin disimulo y contra todos los ciudadanos. Él fue la primera víctima de la mafia socialista en España.

No hay personaje peor e injustamente tratado en el tiempo de la democracia española que José María Ruiz-Mateos. Es un personaje único que despertaba en vida  recelos o pasiones de admiración. Es comprensible que se asocien a su identidad múltiples impresiones que pasan desde la indignación a la consternación, con todo tipo de matices acerca de su labor empresarial y financiera que resulta ser denostada frecuentemente por la ignorancia de sus detractores y críticos. Algo que no es responsabilidad de los ciegos que no han podido mirar más allá de la codificación que los medios de comunicación españoles han ofrecido mediante la manipulación, siguiendo directrices de influencias que han desvirtuado la realidad de lo sucedido con lo que fue la delictiva expropiación de Rumasa en 1983.

Crearon un alfabeto braille a medida de la ceguera histórica que aqueja al español cuando cobardemente no se interesa por saber más de lo que la apariencia pretende dictar.

Para todos aquellos que aún no ven más allá de las sombras del espejismo democrático que han sido estos cuarenta años cuyo balance desastroso estamos conociendo en la actualidad socio-política y económica, hagamos un repaso con el testimonio garante de un servidor que fue su confidente y amigo siendo además su portavoz en los últimos y determinantemente oscuros y dificultosos años de su vida:

Ahora que su cuerpo ha sido también desenterrado no puede imaginarse mayor profanación que la sufrida en vida contra su trabajo, integridad y afán de Justicia frente a las adversidades acaecidas nada casualmente el 23 de febrero de 1983, cuando la carroñera élite de España decidió despojarle de un patrimonio retasado en 3 Billones de las antiguas pesetas; dieciocho mil millones de euros actuales. Exhumados sus restos no cabía peor imaginación que asistir después de fallecer al expolio de su alma por mediación de una familia que no impidió una aberración legal fácilmente eludible si cualquiera hubiera consentido en hacerse una sencilla prueba de ADN.

Las cuitas terrenas no han de ver nada con los sabidurías más allá de las miserias humanas, pero solo la intención moral de permitir que lo desenterraran, lo dice todo sobre quienes lo rodearon pagando con la moneda de la traición una vida entregada a los suyos y a la creación de empleo.

En 1996 fue exculpado de toda imputación acerca las presumibles causas que llevaron al expolio de Rumasa, cuyos instigadores y beneficiarios quedaron en evidencia legal además de convertirse el caso en un delito de gran calibre con la implicación del Estado español en el abuso.

En 1999 se dictaron dos autos del Tribunal Supremo que establecía la devolución del robo patrimonial a falta de una consolidación de balances que jamás hubo intención de presentar.

En este suma y sigue de despropósitos mal intencionados contra el empresario llegó el momento culminante de las trampas inesperadas cuando se perpetró la presunta estafa de Nueva Rumasa con una emisión de pagarés que atrapó a miles de inversores, siendo el propio empresario engañado acerca de la situación empresarial al ceder responsabilidades a terceras personas en el año 2004 que le guiaron erróneamente hasta la hecatombe final.

No fue responsable ni de las presuntas irregularidades del pasado que de ningún modo iban a justificar el expolio de Rumasa, ni de lo sucedido con el Grupo empresarial Nueva Rumasa con una exculpación explícita de la UDEF que investigó la trama.

Durante los últimos años de su vida trabajamos intensamente un serio proyecto de cesión de derechos de litigio por la Rumasa antigua, estando interesados cuatro fondos de inversión para negociarlos frente al Estado español, ya que se habían trampeado permanentemente todas las reuniones con los gobiernos de Aznar, primero, y de Zapatero después. En el caso de nuestras  negociaciones con un lobby patrimonial el montante era exclusivamente para pagar a los Inversores, su gran caballo de batalla diario, y solventar económicamente las deudas con trabajadores y acreedores.

Todo por un valor menor de 1.500 millones de euros. La anterior ocasión habría sido una sonada venganza que él no quiso tomar contra el país, España, que amaba. La oportunidad surgió en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado celebrada en Chile durante el mes de noviembre de 2007. Unas fechas recordadas por el encontronazo dialéctico que tuvo el actual rey emérito, Juan Carlos I, con el canciller bolivariano Hugo Chávez. Un desencuentro que no quedó en agua de borrajas sino que instó a que el gobierno venezolano intentase una cumplida venganza que habría hipotecado el futuro de los españoles. Ejerció de puente legal un abogado alemán llamado Josef Tkaczick- fallecido en el 2015- que fue mediador con el empresario, para comprar dichos derechos de litigio por un valor de 15.000 millones de euros, toda vez que el total de las retasaciones sobre las 700 empresas y 23 bancos intervenidos cubrían un montante estimado de 18.000 millones de euros.

Las negociaciones estaban muy avanzadas y Chávez resuelto a adquirir los derechos solventando el problema histórico de la expropiación de Rumasa cuando se filtró-vulnerando las cláusulas de confidencialidad estrictas en negociaciones de este gran calado financiero y jurídico- la identidad de la otra parte y las causas de la adquisición que implicaban una venganza contra España por lo sucedido en Chile con el Rey.

De inmediato José María Ruiz-Mateos abortó la operación y rompió todos los nexos negociadores, incluso con el intermediario alemán. Nada deseaba más en su afán de Justicia legítima confrontado con el Estado que saqueó su patrimonio y arruinó su trabajo con métodos mafiosos al más alto nivel, que dirimir la afrenta recuperando lo que era suyo después de comprender la gran trampa de la élite española que jamás iba a permitirle el derecho a reivindicar y obtener lo justo. Cuando en sus confidencias numerosas hablamos de este episodio, le pregunté si fue consciente de que todos sus males, los de siempre sumados a los entonces actuales, habrían acabado si hubiese permitido la compra del gobierno bolivariano de esos derechos de litigio para llevarlos a los tribunales internacionales, lejos de la corrupción jurídica mantenida durante décadas.

Me respondió: “Quiero Justicia grande, Nacho, pero no una cualquiera. La justa. ¿De qué sirve que se haga justicia que quiero si con ella hago injusticia? Yo amo a España y a sus gentes. No quiero morir pensando que mi vida fue venganza y no lo que creo justo”. Luego añadió lo que se convirtió en una coletilla cuando hablábamos de las muchas ingratitudes en un mundo sin justicia:

“Si Dios lo quiere así, por muy duro que sea, Amén”. Y aquel Amén resonaba en el despacho o en su dormitorio con la rotundidad de un guerrero con fortaleza del alma que no se dejó doblegar por las tentaciones siendo el mismo Diablo quien ofreció acabar con sus torturas a cambio de torturar España. El empresario no lo quiso, con valiente heroicidad.

El viernes 7 de abril su cuerpo fue exhumado. Estoy seguro de que aquella profanación era solo contra la moral de quienes no impidieron esta aberración cuando habría sido fácilmente evitada. No existe por ello ninguna interrupción de su reposo porque él murió con la conciencia muy tranquila, dando la cara por sus hijos, demostrando un amor inconmensurable  como padre e impidiendo que un sátrapa comprara su existencia aliviada dando a cambio una deuda a los españoles que habría lastrado nuestra economía sine die.

Héroe como padre y como persona que murió en el “fracaso de los justos” como bien mencionó Juan Pablo II:  Es el hombre que yo conocí y cuyos méritos ocultos saldrán a la luz entre las sombras terrenas Así los ciegos vean, si es que pueden ver y la envidia o el estulto rencor de la mediocridad les deja ver, quizá en otra vida. En tanto, se cumplen 40 años del expolio de Rumasa por parte de la cómplice flor y nata de la sociedad española que hoy esquilma a todos los ciudadanos. Y todavía somos tan imbéciles de pensar que el empresario y financiero fue el responsable de la expropiación. Imbéciles.

domingo, 9 de diciembre de 2012

LA ESTAFA DEL ESTADO CON LA EXPROPIACIÓN DELICTIVA DE RUMASA


 Todavía el Tribunal Supremo puede demostrar que hay Justicia de verdad en España.

Son décadas de lucha digna y noble. En este vídeo, con la gala de su humor siempre presente, José María Ruiz-Mateos explica con meridiana claridad la corrupción de muchos delincuentes, con apariencia de honorabilidad, que estuvieron detrás y fueron beneficiados de la delictiva expropiación de Rumasa.
 
Entonces llevaba 14 años pidiendo un juicio justo que le permitiera defenderse contra la canallada de la caterva de aprovechados que le expoliaron, sin ninguna justificación jurídica ni económica, su patrimonio. A punto de treinta es surrealista esta España hipócrita y de mentira con los jueces de cabeza bien alta y culos apoltronados en la complacencia de la corrupción evidente.

José María Ruiz-Mateos fue saqueado delictivamente el 23 de Febrero de 1983. Primero fue convertido en enemigo público Nº1 mientras sinvergüenzas de baja ralea especulaban con su patrimonio. Al no haber juicio tuvo que llamar la atención con un espectáculo mediático para denunciar la indefensión orquestada contra él. 

Luego le quisieron crear fama de loco y burlador de la Justicia cuando él luchaba seriamente contra un Sistema absolutamente corrupto donde nada ni nadie es lo que parece ser.
 
En 1996 fue declarado inocente de todas las imputaciones que sirvieron de pretexto para el gran robo del Holding. Es vergonzante, repugnante que 30 años después no haya existido Justicia y que malhechores de baja estofa, como FG  sean considerados próceres de la patria. Una inmundicia democrática basada en secretos sin resolver en el suma y sigue de este teatro que llaman Constitución en democracia.

Un puñetazo o un tartazo son pocas consecuencias para tantos ladrones de mierda; con perdón,  no hay otra manera de definir a tanta gentuza que ha vivido muy bien con este golpe delictivo. De ser otro-que no hubiera tenido la nobleza de luchar con el sentido del humor contra tanta criminalidad-hubieran recibido, en justicia mundanal, balazos. 

No pueden quejarse tantos criminales de que les haya salido bien la jugada del execrable latrocinio. Ya lo pagarán, hijos de Satanás, en otra vida.

sábado, 8 de diciembre de 2012

De cómo D. José María habría conseguido ya Justicia por la expropiación delictiva de RUMASA





Son oscuros y de responsabilidad ajena los acontecimientos que han sucedido en la vida de D. José María: La traición de hace tres décadas y la indefensión de un Sistema cómplice que le arrebató de la manera más sucia un  patrimonio trabajado con integridad, como lo demuestra de manera taxativa la exculpación de imputaciones en la década de los noventa. Pero la necedad es proclive a la sospecha in aeternum y ese sambenito se le ha colgado injustamente al empresario y financiero.


No es extraño que José Oneto, con esa necedad tendente al  sectarismo histórico que representa, siga con ese criterio equívoco de que D. José María chuleó a la Justicia este verano. Se han explicado las causas hasta la saciedad, aun con la consciencia de que los ignorantes de solemnidad no atienden a razones y son como asnos con orejeras; tiran para delante y lo mismo les da dejar de lado la objetividad. La presuntuosidad de esos cantamañanas bastante inútiles que se han pasado décadas aconsejando con la sabiduría de lo ineficaz-así nos pinta en bastos-, da cuenta del devenir de un país desolado con ese continuo trinar de los "expertos" que ocultan ser pájaros de cuenta. Así que es normal que esa fauna periodística de lo irresoluto no conozca al verdadero Ruiz-Mateos que denunció con absoluta dignidad, sacrificio y con sentido del humor, sobre todo, el brutal expolio del que se beneficiaron no pocos profesionales de la “desinformación”.


El flequillo teñido del gran entendido histórico de monsergas especializadas, es tan singularmente esperpéntico como el criterio comprado de quien no es de fiar en una democracia donde nada es lo que parece ser y son muchos los serviles encargados de mantener el disfraz con el engaño pertinaz del interés personal al servicio de la intoxicación informativa.

D. José María, a ver si nos enteramos al margen de ese cinismo y esa hipócrita condición de tanto ciego, sordo y mudo y bocazas, -como los famosos simios al que habría que añadir otro a cuenta de alguna fauna periodística- que hay entre esos que se llaman entendidos de la información, no fue un burlador de la Justicia, no señores; se burló de la injusticia, de la corrupción maliciosa que se orquestó contra él para que muchos energúmenos se beneficiaran de la asolación de Rumasa.

Es vergonzante que a sus 81 años pida ingreso voluntario en prisión-como tantas veces hizo anteriormente- para que se averigüe, con un juicio justo, lo sucedido en aquellos inmundos años del felipismo bajo los auspicios criminales de Valls Taberner, ex presidente del Banco Popular, bien untado entonces con la delictiva expropiación. Treinta años sin ser juzgado de verdad, cuando fue exonerado de toda culpa, absuelto de todo delito, sin que nada ni nadie haya hecho nada práctico y legal para devolverle lo que era suyo. España guarda en este trance, junto a otros evidentes, las sucias malicias del teatral engaño democrático al que han sometido a la inocente población; tan inocente como D. José María. 


Ante los últimos acontecimientos con la detención de De Cabo, la defensa de D. José María ha de ser cerrada y concreta, argumentando las razones de su integridad e inocencia que llevo defendiendo intensamente con este tiempo de Justicia que me ha deparado estar a su lado, como testigo de excepción de los vientos y mareas con los que tiene que bregar a estas alturas de su vida.

Por lo pronto habré de recordar que D. José María pidió la devolución de las empresas a de Cabo por incumplimiento flagrante de responder por los Inversores. No siendo partidario de la cesión parece que hubo otro entendimiento en la conclusión del contrato, ajeno a la voluntad de sus designios empresariales cuando se encontró por sorpresa que su herencia laboral entraba en procesos concursales.

Siempre lo he dicho y no hay lugar a equívocos: él no generó los problemas pero busca incansablemente la solución.


Sin duda, es un ingenio luchador dotado de una gran nobleza. Un día, en esas largas horas de comunicaciones en confianza que da la reflexión  compartida durante el largo batallar que nos compete, quizá por destino aunado, le comuniqué a D. José María que su corazón no se equivocó en defender con humor su honor y dignidad y el patrimonio por el que luchó toda una existencia. Sin embargo, considerando a los cretinos beneficiados del crimen de Rumasa, a los ignaros que le siguen atacando con rabia propia de la envidia desaforada, desde el punto de vista mundanal que estilan una pandilla de recelosos proclives a la idiocia colectiva, se equivocó por no ser de la misma baja ralea que sus adversarios hipócritas.



A tenor de la corrupción al descubierto de este país que oculta sus infamias tras apariencias honestas que son camuflaje de las peores actitudes delictivas-y en aras de lo práctico y efectivo-, D. José María debería haber comprado un ejército de mercenarios y pasar a sangre y fuego el cinismo de una España vergonzante. En vez de capones, tartazos, puestas en escena y circos a propósito para que nadie olvidara la canallada a la que sometieron cobardemente su proba existencia, las bombas, los tiros a la cabeza, la mutilación multitudinaria hubiera sido con certeza el camino más práctico para recuperar lo robado.


Seguramente Felipe González no existiría, ni Boyer;  alguna diva ridícula no hubiera explotado su parte de carnaza de Loewe y Valls Taberner no se hubiera extinguido en paz después de una existencia tan pútridamente amoral. Los banqueros no hubieran escatimado en gastos para blindar sus rutinas. Rafael Termes tampoco hubiera muerto naturalmente y los jueces se hubieran silenciado de maneras más obligadas que con vergonzantes silenciamientos de un orden jurídico amañado. Mundanalmente hubiera sido una fácil estrategia porque muchos fueron los abocastros que vivieron muy bien expoliando una vida ajena y dejando en indefensión a la víctima.


La experiencia de la corruptela gubernativa demuestra que el Sr. Ruiz-Mateos hubiera sido mucho más respetado por sus críticos si hubiera ordenado asesinatos. Las negociaciones de armisticio se hubieran tomado como una seria alternativa de paz democrática. Se hubiera firmado un reconocimiento público culpabilizando a tanta gentuza de latrocinio contra Rumasa y hasta estaría representado un partido político en las instituciones democráticas como sucede con el brazo político de una organización terrorista.

Ésa es la verdadera democracia que nos asiste y así nos va con tanto engaño.

Se equivocó respecto a no tomar las medidas de maldad con la que se rigen sus enemigos, pero acertó en el empeño de lucha con tan significativo carácter de excepcional bonhomía.


Sin embargo los consejos de un corazón noble, generoso, entregado e incapaz de daños perpetuos, malograron la practicidad que hubiera encumbrado a D. José María Ruiz-Mateos como prócer de la patria al estilo Felipe González, el mangante del 10% del PIB español, o de Zapatero advenido al poder con una matanza sin autores intelectuales que el vergonzante Fiscal General del Estado da por caso cerrado... y tantos honorables chorizos que han arruinado desde la banca, la política y la judicatura a millones de españolitos de a pie.


La suerte de tanto imbécil suelto es que D. José María ha sido siempre providencialista, moral, bienintencionado y luchador de armas sin filo. De ahí que sea tan denostado por gentualla que no le llega ni a la planta del pie descalzo con el que tuvo que andar durante este verano con un dedo del pie roto. Que el forense de Palma fuera un cretino no fue su culpa.


Visto lo visto y con las expectativas existentes, habrá que defender con más fuerza la nobleza de un hombre que está al margen de las problemáticas tormentosas cuando él ha sido siempre faro para ayudar a su prójimo. D. José María merece el privilegio de la dignidad y el honor con las que jamás erró en el trasfondo de su alma; así de indefenso se ha mostrado  ante tanta estupidez ajena, pero como él siempre me dice: “nacho, si Dios lo quiere así, Amén, por muy duro que sea”.


En tanto seguimos, con su incansable voluntad, luchando por los Inversores, lo único que le importa más allá de cualquier circunstancia.