Querido José María, el
día llegó. Tu Madre y tu Padre a tu lado, batallador por la Justicia,
ahora sabes más que lo que aquí vemos. Seguro que hay un significado
para todo y es virtud eterna conocer la razón de tanto sufrir, allá
donde estés.
Tu propósito fue darlo todo después de que se
restara la vida en múltiples aspectos: esa agonía del alma que tu cuerpo
rezumaba, con el dolor silencioso que cargaste estos últimos años como
una pesada cruz sabedor de que la fuerza vital te abandonaba por el
estricto juez del tiempo en circunstancias desesperantes. Asumiste las
consecuencias de una depresión absolutamente disimulada que no dejabas
que te venciera firme y disciplinado ante la mesa del despacho, cuando
no postrado de dolor en la cama, trabajando las posibilidades como
reducto de esperanza para asumir el compromiso de pagar lo adeudado por
una trampa que de bruces te encontraste en lo que pensabas tu retiro. Sé
que tu espíritu no desfallecía aunque percibías con impotencia que la
luz se apagaba en esa lucha contrarreloj que nos llevó por despachos de
presidencias de bancos a buscar las soluciones; durante casi tres años
extenuantes de asistir a las interminables reuniones, combatimos; me
llamabas de madrugada y acudía sin horarios, sin fiestas de guardar ni
domingos. Solo importaba pagar a los Inversores y no existía ni tiempo
ni espacio que fuera a quedar desocupado si tu ingenio ya mermado lo
requería. Pese al Parkinson y la desintegración de tu ser aplastado por
la obligación moral para seguir exigiéndote esfuerzo, con el horror
callado de asumir compromisos solemnes por ajenas responsabilidades cada
día te levantabas adoctrinado en sacrificios... ya ves, ingrato
destino, cuando ya pensabas haberlo dado todo para que otros tomaran tu
testigo.
Vivimos demasiado en aquellos días de trinchera y
batalla cotidianas, públicas y privadas como tu portavoz. Tal vez más
duras las privadas que las públicas. A espaldas del mundo y frente a la
adversidad de las falsas apariencias tú eras tan grande y yo tan
inesperado que tu confianza me otorgó el privilegio de bucear contigo en
la inmundicia de las mentiras silenciadas para batallar por una verdad
reivindicada hasta la extenuación. Tú no parecías cansarte pero, cuando
te arropábamos en el descanso del guerrero, veía el ser valiente que lo
había sacrificado todo por nada y si era la voluntad de Dios, Amén.
Desde el primer momento en que nos conocimos no dio tiempo a reflexionar
sino a actuar. Así se nos unieron las vidas cuando me pediste, tú
héroe, luchar contigo frente a todo. Solos, a ti ya ni te consideraban
sino como simple anécdota de guerrero vencido con una historia que
contar, siendo yo el acompañante de las horas perdidas.
Estoy
seguro de que tu familia te quiso y te admiró pero también que la
echaste en falta cuando más la necesitaste. Cargué felizmente con el
privilegio de tu confianza para cubrir una inmensa soledad y pasé a ser
blanco de odios y humillaciones tal cuál los recibiste tú durante toda
una vida. No necesitaste de mí un relaciones públicas sino un sólido
defensor que conocía las verdades que en este país se callan con
hipócrita convicción de justicia. Bien lo supimos sin resignarnos, tan
falsa. Como pude y apabullado frente a la indiferencia que tantos habían
ejercido ante tus legítimas reivindicaciones, monté en esta montaña
rusa de tu vida y supe del vértigo que padeciste con absoluta dignidad.
Eras exigente e implacable pero, al término de cada jornada, si el
sufrimiento moral te daba tregua mostrabas al hombre desconocido que
sonreía como un niño y dejaba asomar sus lágrimas sensibles colgado el
uniforme de campaña. Te animaba en cada momento entrañable cuando en la
soledad de Alondra 2 se mostraba el hombre de mundo en confidencia,
acaso dándose a conocer más allá de la defensa personal que ejercías
ante todos, sorprendido por tantas severidades después de entregarte sin
límite toda una existencia de lucha contra brutales desmanes políticos,
financieros y jurídicos. "No se preocupe, Usted ilumina el horizonte y
habrá camino. La verdadera Justicia ha de brillar. El tiempo pondrá todo
en su sitio y mostrará su inocencia tal y como yo la conozco pese al
marasmo de lo aparente".
"Dios nos guarde de acomplejados; de
seres erráticos y descompensados de emociones difíciles que se enfundan
una toga para juzgar al prójimo. Más de un inocente será víctima de la
miseria personal que disfraza la judicatura y habrá más deseo de creer
en la justicia divina lejos de la indecencia de lo terreno". En esa
Justicia imperativa que todo lo ve creías tú sin desmayo y dejándolo
todo en manos de Dios. Cuanto más perjuicio provocó la falacia del
discurso religioso que te llevó a la trampa de la expropiación, más te
volcaste en depositar tu existencia en lo divino siendo considerado por
tantos ignorantes un demonio. Mayor mérito a tus convicciones, tú nunca
pudiste olvidar pero siempre perdonaste todo mal cuanto fuiste
vilipendiado y expoliado por delincuentes con fama de honorabilidad y
arrojado a las fauces de la indignación popular tan engañada.
Severidad
y firmeza fueron la constante y en otras ocasiones la amistad y la
confidencia. Con el trabajo extenuante frente a todo embate y
dificultades, llegaba el día inopinado en que volvía a encontrar al
amigo que comunicaba aquello que decía no haber dicho nunca y nos
despedíamos cuajada la esperanza de que el duro trabajo y una vida plena
de sacrificios tendrían compensación, siendo reconocido en ese
escenario que la existencia te obligó a convertir en un circo para que
nadie olvidara la delictiva expropiación de Rumasa siendo exculpado en
1997 de toda imputación.
¡Cómo te conocí realmente en los
momentos de tregua!, aunque al día siguiente te manifestaras implacable
en las formas y en el fondo, no obstante la vida nos unió para
entregarnos sin reserva pública ni privada para erradicar el drama de
los tenedores de pagarés. Seguí tus directrices, me delegaste poder de
decisión y me confiaste el peso de las responsabilidades para
representarte ante todos con la misma solidez que demandaban las
extremas circunstancias de tus luchas históricas. Me enfrenté a todo por
lealtad a la sapiencia de tus voluntades y la magnífica concepción que
como padre has representado para todos tus hijos. Eras un héroe
histórico que, aun atravesado por decenas de venablos, siempre sacaba
fuerzas para decir que estabas en forma y dispuesto a seguir
combatiendo... así dabas excusa a la saña de tus cobardes y envidiosos
enemigos que justificaban en la mentira los ataques continuados. No
había piedad contigo, ni la necesitabas. Pocos hablaron en treinta
vergonzantes años a tu favor presos de cobardía e incomodidad, así que
no era extraño que gruñieran las mismas alimañas que se callaron antes
de que en 1997 te absolvieran de toda causa que propició la cobarde,
ruin e ilegal expropiación de tu magnífica obra Rumasa, legalmente
establecida y económicamente compensada creando casi 100.000 empleos
directos en España y 300.000 indirectos. Las vergüenzas hipócritas e
históricas de la reciente España eran de muchos, no de ti.
Trabajador
férreo sin otra afición que dar lo mejor de ti para los demás, viviste
con las mieles del triunfo por lo cosechado y la hiel de la traición por
parte de muchos que se aprovecharon de tu infatigable tesón y genio
empresarial como financiero. Un Ave Fenix irrepetible en la
perseverancia contra las dificultades extremas. En este patio de recreo
efímero, con infantes trampeados por el tiempo que ve crecer a los
cretinos, tú fuiste más ingenuo y noble que las circunstancias en la que
bregaste confiando en tus futuros enemigos, entonces casi hermanos de
sangre, y de ahí te llegó la puñalada incisiva.
A contracorriente
libraste una guerra con la taimada corrupción generalizada de un país
donde muchos se enriquecieron, sin ninguna justificación legal, con tu
Holding trabajado duramente con la inspiración de un ingenio único que
los recelosos por envidia convirtieron en malas artes y ventajismo.
Viste resentida tu salud por uno de esos misérrimos factores que te
engrandecieron cuanto más te dañaron: la mentira sostenida para ocultar
la verdad de la razón en tus legítimas denuncias. Al final pudo contigo
terrenamente y aún te quedaba mucho por decir.
No voy a creer que
de nada sirvió explicar, responder, sincerarse, argumentar con pruebas,
aunque tu impulso fuera alentarse por el ímpetu de tu corazón
compungido pero firme que se mostró deteriorado por la injusticia
cometida contra ti. No se te perdonó tu pundonor, el calibre de tus
resistencias y la eterna disposición a que se hiciera Justicia
verdadera. Tu voluntad fue histórica y permanente, tu salud condicional.
Lloramos
muchos tu marcha, quienes te conocimos más allá de la vil apariencia,
pero no queda solo el recuerdo de la sombra que en aciagos días se
cernieron sobre ti . En este capítulo te marchas pero una historia no
termina cuando busca otros horizontes magnánimos su protagonista. Queda
por ver la realidad de las siembras y el final de las contiendas frente a
los embates del destino. Otros tomamos el testigo pidiendo a Dios que
las semillas den fruto porque estos últimos años de tu vida peleaste
como desde los primeros. Aún está por ver si conseguiste tu propósito
para verlo allá donde estés, allí donde saben lo que aquí se oculta y
saben bien quién eres.
En nuestro último abrazo apoyaste tu
mejilla junto a la mía. Guardo esa caricia en mi alma hasta que nos
encontremos de nuevo. En tanto aquí sigue la lucha aun variando las
circunstancias que hoy te quieren en Paz y lejos del mundanal embate de
las hipocresías sostenidas Hay que batallar porque se cumpla tu voluntad
de pagar a los Inversores y aunque sea difícil, imposible, me llamen
loco, payaso o me lleve las iras que acumulaste de quienes te creen el
culpable de sus desdichas, aunque rabie el infierno digo que tus amigos
procuraremos que sea así según lo ya sembrado.
Con el corazón en
Gratitud por haberme dado la oportunidad de conocerte; agradecido por
batallar con un héroe sin conocer y mejor padre, siempre tu amigo que te
admira y quiere, como tú me llamabas, Nacho.