Existe una sólida estrategia financiera y empresarial para
solventar la situación de crisis actual. Ésa es la realidad. La complejidad de
este fin es obvia pero basada en una certeza que busca soluciones reales y
concretas.
Durante este tiempo de lucha por
encontrar el modo de pagar a los Inversores y gestionar soluciones prácticas
para el logro de este fin, me he visto obligado a confrontar-por si no era ya suficiente- con una fauna de
seres reptantes que ocultan sus ponzoñosas actitudes tras la apariencia bípeda
de una inexistente humanidad.
La fauna dispar de este zoológico
de codicias que he contemplado, con asqueado sentido común, no sólo se ha
conformado con engañar a la opinión pública sobre las verdaderas intenciones
que impulsan sus actos con apariencia de honradez inexistente, sino que además ha pretendido obstaculizar cualquier
atisbo de solución al drama de los Inversores, zancadilleando a traición
cualquier iniciativa para cumplir el solemne compromiso de D. José María.
Los retrasos han sido propiciados por identidades con nombre y apellidos que he de silenciar, por ahora, dando preponderancia al vigente y factible logro de los pagos. De no ser por tantos impedimentos surgidos de la avaricia ajena, muy seguramente que hace más de 200 días que se podrían haber anunciado los pagos a los Inversores.
Alguna alimaña ha propalado a mis
espaldas que todo lo comunicado sobre soluciones para pagar a los Inversores es una falacia, un engaño consciente perpetrado mísera y fríamente a sueldo de los hijos del Sr. Ruiz-Mateos,
para luego llamarme, además, muerto de hambre. ¿En qué quedamos? ¿A sueldo de
los hijos con opíparas y millonarias prebendas o muerto de hambre, honrado, íntegro, capaz de Humanidad y altruismo para denominarme así? Aun no siendo un
muerto de hambre, prefiero que me lo llamen a ser una basura pestilente de alto
standing. ¿En qué quedamos, inmundicias de aparente honorabilidad?
El único contacto con los hijos es cuando esporádicamente coincidimos en
Alondra. Nos tratamos
con educación y corrección. Estoy al margen del laberinto de los
conflictos siendo mi única misión, práctica y constructiva, la búsqueda de la salida.
Saben que mienten los que
siembran ese veneno contra la ardua labor al lado de D. José María, pero bien
conocen lo que pretenden cegados de avaricia para ganar en litigio una querella
de cientos de millones de euros. No les bastaría que se pagara a los Inversores
habiendo tanto que repartir; estas rémoras anteponen sus intereses para ganar
ellos más. No cabe mayor ruindad en esta miserable rapiña que busca dinamitar
la esperanza de los Inversores, sumándoles a la causa propia, usándolos como arietes para ganar la querella
con peticiones de cientos de millones de euros ventajosos que no piensan repartir equitativamente
entre los damnificados.
Muchas veces he explicado, hasta
la saciedad, la manera en que D. José María solicitó de mí la voluntariedad de
ayudarle a trabajar para pagar a los
Inversores- con una añadida e inopinada labor agria de confrontación sobre una
injusticia histórica ante la que no pude permanecer impasible-, en medio de un
fuego cruzado de intereses dispares que no han dudado en atacarme con el fin de
presionar para que tomara partido en el conflicto de partes. Del mismo modo, he
aseverado que no he cobrado por este sacrificio de diario, sin descansos ni
vacaciones, considerando la importancia del sentido de urgencia para paliar un
drama del que somos conscientes D. José María y yo periódicamente.
Me he comunicado permanentemente
con cuantos Inversores sintieron la necesidad de conocer lo que se había
dispuesto y trabajado en busca de la respuesta por la que hemos aspirado con practicidad, inteligencia, noble proceder
e inmenso sacrificio. Asimismo, debido a las condiciones hostiles
generalizadas, me he visto obligado a ser comedido en la manifestación pública
para salvaguardar los intereses legítimos de los Inversores con el fin de que
llegue el día en que recuperen el dinero aportado.
Para el necio y el ignorante es
fácil la influencia de la manipulación. Me consta que han procurado malograr
los esfuerzos por desembocar en soluciones, pretendiendo apear de la esperanza
a los Inversores y convenciéndoles de que todo lo emprendido era una farsa sin
visos de solución. Asquerosos traidores movidos por la avaricia de un plan de
ataque jurídico con el que se pretenden embolsar mayores cantidades sin
repartos ni prioridades con tenedores de pagarés.
Unos han apoyado la titánica
lucha y otros se han dejado vencer por el demonio que los aconsejaba la derrota
al recibir la traicionera llamada de ventajistas y oportunistas que ganan más
si no se paga. Algunos entienden de la esencia misma de la comunicación cuando
se manifiesta de manera íntegra y veraz, digna y real; otros son los necios que
no captan nada. La mala intención subyace en quienes no quieren o no saben
entender. Doscientos artículos se han explicado sobre la solidez de mis
actitudes honradas, pero basta un parco
y breve rebuzno telefónico para que contagie la ebria podredumbre de la
falsedad, ésa que se presenta como honesta siendo sólo una inmundicia cuyo
único mérito estriba en vivir de la sopa boba, del chanchullo, de la ambición
oculta y del parasitismo que se nutre del dolor en la desesperación ajena.
Abundan gentuzas, de impulsos arteros y
proclives de continuo a la traición, en este zoológico de las falsedades;
son las que extienden el infundio y la mentira de que se esté engañando a los
Inversores y a sueldo de terceros.
La verdad oculta de Nueva Rumasa
es la repugnancia que me callo de las pútridas obras o pasividades de esta
historia de codicias enfrentadas en la que menos importan los que más nos han
importado a D. José María y a mí estos casi dos años de constante batallar.
Un pedazo de vida ha quedado este
tiempo bajo la constante adversidad de dificultades impuestas por alimañas que
buscan su propio interés manipulando a los Inversores, su dolor y el hartazgo
de sus paciencias.
Así que, conocedor de todo lo
trabajado este tiempo, sigo confirmando el serio trabajo realizado aún con las
extremas dificultades derivadas de un objetivo por el que llevamos velando de
manera incesante, tratando personalmente con gente maravillosa a la que deseamos
ver solventados estos dramas de diario por los que, bien puedo decir, me he entregado sin reserva.
Fácil es la traición para quien
acostumbra a tomarla como modus operandi en todo aspecto de su vida. Pese a los
contrincantes ventajosos por la suciedad interior de sus inmundos seres,
seguiré aliado con la Justicia verdadera que pasa por la defensa de los
Inversores de la única manera en que pueden salir con bien de este infierno:
cumpliendo la promesa de D. José María: PAGAR.
Pese a las pocas facilidades para
alcanzar esta meta, no nos apeamos de este empeño que puede hacerse realidad
para vergüenza de ese inmenso zoológico de seres reptantes que pretenden
emponzoñar una inmensa y abnegada labor. Esto no es trabajo, sino una titánica lucha contra todo mal, como bien saben amigos Inversores que nos han apoyado y ayudado todos estos meses.





Los hijos tienen propia vida, independiente y al margen de los trabajos realizados este tiempo, pero cuando van a Alondra siempre visitan a su padre y se quedan largos ratos con él. En la foto la sala de estar en la que dice Galiacho que se consume en soledad. Nada más lejos de la realidad. No es raro coincidir con ellos cuando voy allí y encontrar a la familia reunida los viernes o fines de semana. 

