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martes, 29 de abril de 2014

La relación de los ERE de Andalucía con Rumasa

EL IMPARCIAL
Ignacio Fernández Candela

Ignacio Fernández Candela

IGNACIO FERNÁNDEZ CANDELA es Escritor-Crítico literario
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Tribuna

La relación de los ERE de Andalucía con Rumasa

28-04-2014
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Cualquier persona sería legitimada moralmente para defenderse de las fechorías de un ladrón. Si además de ser robada tuviera que amparar su honor para clarificar situaciones confusas derivadas de un latrocinio, esa misma legitimidad moral impelería el derecho a pugnar por la justicia verdadera y en defensa de su patrimonio. No hay persona de bien que no luchara por lo suyo cuando se lo arrebatara un criminal con malas artes.

Expuesto así parece de Perogrullo pero no al referirnos a José María Ruiz-Mateos y sobre su obra empresarial y financiera, Rumasa. Cuando el causante del latrocinio es un Estado español y la corrupción jurídica, aliada con la otra política, silencia el crimen económico de la expropiación, surge la indefensión contra toda lógica y se deja en evidencia un sistema causante de males que terminaron perjudicando al conjunto de la sociedad. La impunidad del expolio del holding Rumasa causó la ruina, treinta años después, al conjunto de los españoles. Es lo que pasa cuando se deja que la política ejerza delictivamente al amparo del poder gubernamental. Felipe González profesó de capo consentido en nuestra democracia y así nos fue con todo. Se convirtió en un precedente de engaño que fue la continuidad de un sectarismo con influencia sobre la Justicia para hacer pasar por buena la deshonra política y personal.

Nadie desconoce que la fortuna de este terrateniente tan bien avenido, después de sus andanzas gubernamentales, está forjada con el robo sin punición de Rumasa; otra cuestión es haber consentido los desmanes bajo el yugo que padeció España con el felipismo. No es algo que hayan ignorado los sucesivos gobiernos ante la denuncia taxativa y permanente de Ruiz-Mateos. La aceptación de la culpa del Estado español en el saqueo del holding estriba en los intentos secretos de negociación que han existido, durante todo este tiempo, conscientes los gobiernos del efecto de esta corruptela impropia que supone un robo estatal sin pretexto legal ninguno; como así se demostró en 1997 siendo el empresario y financiero absuelto de toda imputación. No sólo había pasado injustamente en doce ocasiones por la cárcel sino que su patrimonio legal ya se había repartido entre beneficiados de la banca, la política, la empresa y la judicatura que, por añadidura, propiciaron un agujero en la economía española de varios billones de pesetas. Todo para nada. Sólo quedaba entonces echar mano de la demora en los tribunales y la negativa jurídica a compensar por un crimen de sinvergüenzas encubiertos durante décadas.

Rumasa es una constante que define las irregularidades de carácter histórico que arrastramos los ciudadanos durante todo nuestro proceso democrático, protagonizadas por casos flagrantes de escandaloso silenciamiento. No ha de extrañar que treinta años después y a propósito de los ERE de Andalucía, resurja ese crimen económico de 1983.

El que fuera abogado de José María Ruiz-Mateos, Joaquin Yvancos, ha declarado ante la juez Alaya que los socialistas propusieron soluciones sobre la indemnización por la expropiación de Rumasa, implícita la contraprestación de que el empresario fijara sus atenciones empresariales en tierras andaluzas. A consecuencia de aquellas gestiones apareció un lobby de presión con el fin de negociar una indemnización a cambio de que la familia retirara todos los pleitos contra el Estado. Según declaraciones de Yvancos, el lobby estaba constituido, entre otros, por el Vicepresidente de Antena 3, Mauricio Casals, y por el presidente del Banco Espíritu Santo, Manuel Guerrero. Así se pretendió gestionar con el Gobierno de Zapatero una fijación de justiprecio que pusiera fin a la batalla legal de Ruiz-Mateos contra el Estado.

En su momento ya dije que la trama de los ERE apuntaba a una corrupción política que no empresarial en un feudo del socialismo donde durante décadas no existieron sospechas policiales o de la judicatura. La juez Alaya quizá debería investigar más allá de la coyuntura aparente y profundizar en la clase de influencia que podría existir si las atenciones de la Junta para con Ruiz-Mateos apuntaron tan alto, tanto como para propiciar reuniones con el Gobierno de Zapatero donde incluso estuvo presente la Vicepresidente María Teresa Fernández de la Vega. Da la sensación de que las corrupciones no eran aisladas sino que tenían profundas ramificaciones en el aparato gubernamental que se avino a negociar después de las gestiones provenientes de Andalucía a través de Juan Lanzas.

En España se ignora y se miente en demasía. La ignorancia en algún caso y la mendacidad en muchos otros crearon el bulo de que José María Ruiz-Mateos fue condenado por estafa justificando la decisión de la expropiación de 1983. La realidad es que el empresario y financiero fue exculpado de toda imputación en 1997 quedando sin justificación ninguna la delictiva bestialidad acometida por Felipe González y sus correligionarios. Todos se lucraron sin control dejando una deuda de dos billones a pagar por los ciudadanos que sufragaron el pelotazo felipista del que miles han vivido opíparamente durante décadas, él el primero.

Repetirlo no sirve de nada aunque bastante redundante en el empeño de la defensa de lo suyo fue el empresario para que jamás nadie olvidara el acto delictivo que ha caracterizado nuestro devenir en libertad con tantos misterios sin resolver que, vaya por Dios, siempre han beneficiado a los mismos.

Lo sucedido con Nueva Rumasa quizá no sea responsabilidad de lo aparentemente en la superficie. El caso de la antigua Rumasa profundiza en una honda fosa séptica de pútrida corrupción más allá de lo evidente y muy seguramente el hedor de estas situaciones actuales se concentra en aquéllos que asestaron el golpe y escondieron el puño… como la rosa. Tal vez ayer como hoy. Dudo mucho que el cierre del grifo crediticio fuera una casualidad que no entroncara con hechos pasados.

Antes, los culpables del latrocinio escaparon de rositas, propiamente dicho, y como resultante fuimos labrando el hondo pozo de la discordia que desembocó en aquel 11-M que dio un giro brusco convergiendo en la inestabilidad institucional y económica aún latente. El tejido empresarial de España fue desmantelado durante el gobierno zapaterista con una voraz banca que no ha sufrido los estragos de la depredación infligida contra los empresarios y la ciudadanía en general, siendo esta banca insaciable la única rescatada de los estragos que ella misma provocó junto al saco roto de las administraciones públicas.

Sólo las migas indemnizatorias por una de las setecientas empresas-junto a veintitrés bancos- como Galerías Preciados, resolverían la situación dramática de los Inversores. Un patrimonio robado; una justicia amañada; una caradura aceptada en un país donde los sinvergüenzas son respetados. Algo muy malo sucede cuando el criminal se sale con la suya y convierten al abnegado trabajador de la empresa y la finanza, absuelto jurídicamente, en reo de la hipocresía más visceral. No nos extrañe que en el futuro además de veintitrés efes u once emes nos planifiquen otra fecha que nos marque a fuego el carácter de la mentira por el que nos hemos regido durante décadas.

Si existían negociaciones de alto nivel que se rompieron por exceso de codicias de los que pretendieron lucrarse a costa de la reivindicación histórica del empresario y financiero, aprovechando la gestión de una indemnización estatal, es previsible que con la ruptura se procurara que Ruiz-Mateos dejara de reivindicar lo suyo convirtiéndolo de nuevo en enemigo público número uno por sus numerosos e interesados enemigos. De ahí que si el duro trabajo acometido este tiempo para pagar a los Inversores diera resultado, con mayor mérito debería ser aclamado José María Ruiz-Mateos como héroe nacional.

En tanto siga la juez Mercedes Alaya indagando sin perjudicar a las víctimas de la corrupción andaluza que estaban obligadas a pasar por el aro y pruebe a seguir las pesquisas hasta el mismo gobierno zapatero que, a sugerencia del socialismo andaluz, pretendió negociar una indemnización reconociendo el latrocinio de Rumasa. En definitiva, décadas de corrupción andaluza que inauguró nacionalmente el todopoderoso capo y Mr. X, siempre impune, de la mafia felipista.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Sr. Candela,

Como afectada no tengo ninguna duda de su buen hacer y la intensidad de su dedicación y trabajo en busca de la solución para que los inversores cobremos, pero como mínimo se nos podría decir, siguiendo con el símil de que todo está sembrado, cuánto tiempo se supone que debemos esperar para ver si fructifica dicha siembra, porque supongo que dicha solución también tendrá un periodo de caducidad para que se la considere o no viable.

Yo no se de quien depende el último paso, lo que se es que llevamos mucho tiempo esperándolo y desde hace más de un año lo que usted transmitía siempre es que iba a ser inminete y que faltaba muy poco, sin embargo todo parece estancado en no se qué fase y lo que está claro es que de quien dependa o no, aquí se consideran muy poco las situaciones individuales y dramas personales.

En función de si dicha solución prospera o no muchas personas como yo tenemos que tomar muchas decisiones, y nunca sabes si tirar hacia a la izquierda o derecha, hacia el norte o hacia el sur porque todo está condicionado a lo que ocurra con ese proyecto de pago que no llega.

Por eso, llegados a este punto acabo comprendiendo a todo el mundo, a usted, pero también al inversor que ve incoherencias en su texto, al que considera ridículo tanto oscurantismo, al que no cree nada, a quien se planta desesperadamente en la puerta de D. José María pidiendo una solución que no llega, porque yo misma paso por todas esas mismas fases al cabo de un solo día.

De decir hace ya muchos meses que se iba a anunciar la solución alcanzada a suspender dicho comunicado a los dos días, hay todo abismo entre los que estamos dentro. Comprenderá usted, y no quiero ofenderle porque no le creo el culpable, que no se que pasaría, pero esto es todo menos serio para quienes no vemos luz al final del túnel.

Espero que me comprenda porque la situación es muy difícil para quienes estamos en el otro lado y si no nos pueden dar nuestro dinero al menos nos den algún tipo de información que nos permita tomar decisiones y poder continuar con nuestras vidas de la manera más normal posible. Gracias.

S.P.

Ignacio Fernández Candela dijo...

Buenas tardes, S.P.

Pondré un símil para explicar la situación "ridícula del secretismo" y cómo afecta a la solución final y disposiciones individuales de los Inversores.

Una dolencia de oclusión intestinal puede producir perjuicios irreparables que podrían conllevar riesgo de muerte.Voluntariamente he metido la mano y hasta la cabeza en el culo de un problema que no me compete pero por el que me he dejado la salud a diario. Me importan tres mierdas, nunca más propiamente dicho, lo que unos y otros piensen de mí, sencillamente porque el desgaste personal ha sido insufrible y en conciencia y con absoluto conocimiento de causa, he guiado esperanzas que no son en absoluto baladíes, porque he estado en primera línea de batalla negociadora empresarial y financiera de primer nivel, privilegiado por la confianza de D. José María

Viendo el percal de la situación en España, toda cautela es poca para desembocar en el éxito del tremendo trabajo realizado este tiempo. Si con circunstancias sanas en España fue posible saquear un holding, no me imagino las facilidades para tanto cabrón suelto con el fin de dinamitar el plan de pagos.

Así pues, he metido la mano y hasta la cabeza, hasta la asfixia, para vaciar de mierdas varias ese intestino vasto de una enfermedad que yo no provoqué ni tampoco el Sr. Ruiz-Mateos.

Cada día ha sido un sinvivir con sentido de urgencia para alcanzar el propósito de dirimir esta angustiosa situación para miles de personas.

La inmundicia me ha rebozado porque aquí parecía que existían muchos más anos para evacuar tanta mierda que fue apareciendo por el camino, compuesta de avaricias y codicias que han demorado las soluciones.

Comprendo que los retrasos puedan causar desesperaciones que yo mismo he padecido consciente de lo que hay en juego y preocupándome personalmente de las circunstancias imposibles de muchas buenas personas. Pero, créame, a tenor de lo sucedido no comprendo que pudiera haberlo hecho de otra manera.

Amenazado, sin cobrar, humillado, desplazado, vilipendiado y calumniado ferozmente por auténticas defecaciones humanas, he pretendido liberar esta inmensa oclusión intestinal de circunstancias adversas procurando embadurnarme hasta el tuétano en todo esta labor pagada con tanto desagradecimiento generalizado.

Dios sabe todo lo padecido para que esto se convierta en una gran cagada universal para que fluya a conveniencia junto a la mierda, el alivio de miles de damnificados a los que me he entregado después de que ya se hubiera cagado este embrollo.

Disculpe la metafórica escatología de mi explicación que quizá pueda dar a entender el hartazgo después de batallar contra tantas dificultades.

La recogida de la siembra depende de un plantel de profesionales a los que , desgraciadamente, no puedo facilitar personalmente la evacuación pertinente para acabar con esta tortura. Sí sé que he metido todo mi ser en este inmenso culo universalizado de las problemáticas humanas y puede suceder que al final se descongestione este aparato digestivo con el que muchos han rellenado las pantagruélicas ansias de ambición en tanto me he sacrificado porque no estallara este cuerpo conjunto de atoradas necesidades.

No sé cómo explicarme más para decir que yo metí el cuerpo para enmierdarme y lo hice de manera altruista. Los procesos naturales pertenecen a cada cual y yo no engendré el aparato digestivo. Bastante es pringarme el alma en el empeño y pedirme que sea Dios para decidir por las personas.

La solución depende de gente cualificada y no queda más remedio que esperar lo que podría ser una solución que podría anunciarse en cualquier momento, según lo que se dice y que yo transmito en la misma tesitura de guarda y espera en que esta circunstancia torturante nos tiene a todos.

Atentamente