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martes, 1 de diciembre de 2015

Los guarros de El Imparcial... menos Anson y algún otro


El delito de mobbing contra un asalariado es canallesco; si encima se practica contra quien no cobra por el trabajo realizado, es de auténticos hijos de Satanás.

 https://es.wikipedia.org/wiki/Acoso_laboral

Parafraseando al personaje Forrest Gump que interpretó magistralmente Tom Hanks-tontos son los que hacen tonterías- de la canalla con la que he tratado en El Imparcial, algunos muy despreciables, expertos en el presunto delito del mobing y el parasitismo salvaje, bien puede decirse que guarros son los que hacen guarradas...Y vaya GUARRADAS.

 La ínfima calidad moral, la carencia de la honradez, tan  inexistente esta integridad como la elemental decencia, convierten a este periódico digital en el que he estado escribiendo casi cien artículos desde marzo de 2014, sin percibir un solo euro pero "con expectativa de cobrar más adelante", en un paradigma de decadencia pútrida y de hipócrita condición de cultura defecada como una ambrosía intelectual que es en realidad una apariencia de honorabilidad que apesta a hipocresía deleznable; algunos me decían que era un nido carroñero con apariencia de dignidad, solo apariencia, capaz de las más aberrantes actitudes sin mínima vergüenza y con carácter estafador por muy regios que se pinten sus directivos. Las obras dicen más que las palabras.

Carmen de la Vega es responsable de las colaboraciones y una auténtica pantomima de la respetabilidad profesional o la honestidad personal. La muy hipócrita condición profesional propia del parasitismo y de la manipulación. Una baldía muestra de competencia, acaso una acostumbrada manipuladora de la relación social.

De la subdirectora, María Cano Ezcurra,  me comentan subyugados trabajadores que es de rostro falso, mendaz, con una linea de labios que sugiere mezquindad, tal cual desarrolla en el desempeño de una carrera meteórica que seguramente, dicen, haya dejado cadáveres a su paso.

Una faz como la de Joaquin Vila, su director,  no inspira confianza siendo perfecto personaje en apariencia para interpretar un capo gansteril de los tumultuosos años de la Ley Seca. Acaso sea muestra de la existencia de otra reencarnación en que se emplea con otros menesteres pero con iguales actitudes ventajistas. Las guarradas perpetradas contra mi persona y que detallaré próximamente descubriendo los trapos y las gentes sucias de El Imparcial, son para él "un caso cerrado". Me temo que le abriré el culo para que lo diga con igual hipocresía pero con el hedor propio de una actuación acorde a quien parece estar acostumbrado a la cerdada amoral.

Lamento no poder crear un blog ahora mismo, contando pormenorizadamente las vergüenzas de un periódico digital que pretende ser reflejo de decencia en el consejo social siendo una caverna donde habita el parasitismo, la caradura, la desvergüenza, la hipocresía y la indecencia que se pertrechan sin honestidad del trabajo ajeno de modo oportunista hasta el vómito.

La Fundación Ortega y Gasset-Gregorio Marañón ¿forma parte de ese ambiente de hipócrita manifestación cotidiana y de parasitismo latente en el periódico digital? Lo ignoro, pero si allí tiene su puesto de trabajo Carmen de la Vega es muy seguro que se note la inexorable influencia.

Coincidiendo la guarrada de esta gente que después de actuaciones con carácter delictivo de presunto mobbing-lo explicaré detalladamente-no publica mis columnas dejándome fuera del elenco de colaboraciones que en breve sí van a cobrar, con una mano escayolada he de guardar reposo, desgraciadamente. El vacío displicente de una plantilla de indeseables con que he topado, ha procurado que no tuviera acceso a D. Luis María Anson. Sin embargo, el 12 de Noviembre tuve una muy grata cita en Presidencia que parece que solo ha empeorado la situación.


Si guarro es quien hace guarrerías, nadie mejor que Biondini, ese admirador de la Mafia que las perpetra cobardemente a las espaldas. Ya tuvo un infarto y dejé de defenderme de sus malicias y cobardías. Siendo influyente en el perjuicio, la próxima vez que peligre su salud me aseguraré de no ser yo quien la alivie. Este mundo necesita una limpieza allá donde los cerdos retozan a sus anchas con absoluta impunidad.

A continuación trascribo el correo enviado a D. Luis María Anson que refleja la guarra-no se puede describir mejor- infamia a la que he sido sometido. Espero respuesta en la esperanza de que alguien como él vea inadmisible cuanto describo y aplique un correctivo moral a profesionales que perfectamente podrían ser propios del ámbito de la estafa repugnante que tan canallescamente han llevado a cabo contra mí.

Todo este perjuicio de tan hipócritas aprovechados se lo debo a mi sacrificada labor desarrollada este tiempo atrás con el implícito desagradecimiento de muchos de los interesados. Solo unos pocos mantienen mi perseverancia en esta lucha, aun estando cansado de tratar con tanta mierda.

De persistir la guarrada en El Imparcial, emplearé mi redacción en abrir en canal este periódico digital capaz de semejantes abusos que solo pueden cometer seres despreciables cuya falsedad hay que denunciar. ¿A estos oportunistas se les supone legítimos árbitros para condicionar con su opinión a la sociedad española y las problemáticas del mundo? Mucho ruido y pocas nueces.



CARTA A D. LUIS MARÍA ANSON.

Para
presidente@elimparcial.es
Cuerpo del mensaje Estimados Señores de Asistencia a Presidencia:
Por favor, hagan llegar el presente correo a D. Luis María Anson. Muchas gracias
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Excelentísimo Señor:

Transcurridas unas semanas desde la muy grata cita del 12 de Noviembre pasado, lamento comunicarle que la situación hablada con Usted no ha variado sino que se ha agravado. Acudí a Usted consciente de mis especiales circunstancias que tanto han dado lugar a erradas consideraciones públicas y privadas, granjeándome muchos enemigos por seguir los sanos designios de mi conciencia, entregado frente a toda codicia por erradicar un drama social. Nunca he tenido intención de atajar llegando a Usted sino que he querido suponer que quizá me pude expresar en la residencia de Alondra, 2, como para que coligiera, frente a toda confusión, quién soy verdaderamente. Mis enemigos declarados son numerosos y solo puedo defenderme con honradez, en ocasiones de modo taxativo y enérgico ya que la problemática social es y sus controversias son de un inmenso calado, como así le participé.

Después de escribir 90 columnas en su Periódico, el trato que he recibido estos últimos meses hasta el día de hoy no es honorable ni puede tildarse de honestamente profesional, habida cuenta de que hay intención de prescindir de mi trabajo después de soportar una sutil y constante humillación.

El menosprecio sistemático, me duele decir que con técnicas delictivas de desmotivación personal inherentes en exactitud al despreciable mobbing-como le describí pormenorizadamente en el correo que le envié tras mi visita y que espero obre en su poder - ha continuado, desbordando el aguante de mis respetuosas comprensiones acerca de un perjuicio y daño que no creo merecer.

La hostilidad en el tono comunicativo, la displicencia y la indiferencia han sido toda respuesta recibida al intentar comunicarme estos días pasados con responsables de El Imparcial, según instrucciones recibidas desde la asistencia a Presidencia dándome a entender que dichas instrucciones provenían de Usted mismo. Sabiendo del Honor personal que le caracteriza, conocedor Usted de la difícil labor que he desempeñado y que conlleva todo tipo de confusiones, marché tranquilo al transmitirme que no me preocupara dejando mi problema en sus manos. Al día de hoy las circunstancias han variado para empeorar.

Me incomoda verme obligado a actuar consecuentemente y desde mis valores de integridad ante el injustificable como absurdo atropello moral que estoy padeciendo desde hace meses. No es respetable ni digno el trato recibido hasta este momento siendo los daños infligidos proporcionales a la inescrupulosa crueldad de quien los ha decidido contra mí.

He procurado entender tanto despropósito asimilando con paciencia la constante muestra despreciativa, pero entiendo que siendo tan desproporcionada la actuación incoherente y volitiva contra mi persona me veo obligado a persistir en defensa de mi dignidad personal y mi satisfactorio empeño que desde el principio entregué generosamente en El Imparcial.

Sr. Anson, me sigue preocupando tamaña injusticia y, sobre todo, la perseverante intención de perpetrarla. Le ruego que comprenda esta inquietud sostenida que describo y disponga de un tiempo para examinarla con su justo y equilibrado criterio.

Siento ser perseverante en defensa legítima de mi derecho a ser tratado con humanidad, D. Luis María. Quién mejor que Usted, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, para sopesarla.

Muy agradecido y Atentamente
Ignacio Fernández Candela

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ESTOY A LA ESPERA DE LA CONTESTACIÓN DE TAN INSIGNE PRÓCER DE LA PATRIA.




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