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jueves, 10 de diciembre de 2015

Así actúan, guarramente, borrando mis columnas en El Imparcial.es




 http://guarradaelimparcial.blogspot.com.es/2015/12/asi-actuan-guarramente-borrando-mis.html


Elegí bien y a propósito tan malsonante palabra que define todo lo que está aconteciendo, muy injustificadamente,  en El Imparcial.es contra mi persona: guarrada.  
Estoy obligado a defenderme del mismo modo que se ha hecho durante toda la historia de la Humanidad combatiendo el mal del desequilibrio moral. No soy el malo de esta película acerca de la falta de escrúpulos y el abuso sin conciencia.
Cuando hay una guarrada y sigue habiendo piara que la provoca, es previsible que continúen las repugnantes actuaciones. Y así es, tal cual los criminales borran las huellas para no quedar en evidencia, que la nueva cerdada ha consistido en borrar mis columnas archivadas en El Imparcial.es. La gente que me rodea no tiene palabras para definir la catadura moral de quien hace algo así, pero estoy seguro de que su trabajo no ha debido de ser honrado y limpio en toda su vida. 
¿Sabe D. Luis María Anson de este borrado de mi trabajo en El Imparcial.es? Lo dudo, porque no le creo capaz de algo tan endiabladamente rastrero. De ser el digno representante de la honradez y la ética que conozco, debería estar poniendo el grito en el cielo por esta malignidad que se suma a las anteriores con tremendas injusticias cometidas contra mí. Debería.
Cuando un violador veja a su víctima y la asesina, procura no dejar pruebas del crimen borrando las pruebas y enterrando el cuerpo.Así actúa cualquier criminal. Les va en el instinto cobarde y traidor.
En El Imparcial.es el modus operandi parece igual. Después de violar mis elementales derechos al respeto personal; después de aprovecharse de mi trabajo durante dos años sin yo cobrarlo; después de mentir sobre las razones de prescindir de mi persona cuando los colaboradores van a ser pagados; después de todas esas bajezas, ahora se borran mis columnas y todo vestigio de mi trabajo en El Imparcial.es. Con razón dirán algunos, las víctimas del mobbing terminan entrando a saco en algunos sitios y liquidan todo lo que se mueve. Por suerte yo soy noble y con aguante para soportar estas mierdas.
Creo que los actos definen a las personas, y visto lo que hay en El Imparcial.es, esa hipocresía aprovechada que denuncio es lo que caracteriza la catadura moral de quien ha borrado mis artículos sin dejar rastro de un trabajo no remunerado, además de no mostrar mínimo respeto hacia los lectores que comentaron masivamente mis opiniones.
Cuando se da al enlace  donde estaban archivadas mis columnas, todo ha desaparecido.
Queda demostrado que estoy tratando con un compendio de falsedades tan vomitivas que hace muy difícil pensar en  intenciones civilizadas por parte de tan extraños bienhechores sociales. La hipocresía es ese vil instumento del demonio que engaña a los incautos. Yo estoy advertido desde hace tiempo. ¿Pero con qué clase de elementos he estado tratando?
"No hay calificativos para denominar a estos... La vida habrá de darles enfermedad, muertes de seres queridos, deshonra y tragedia, tal cual corresponde a los actos de tan evidentes ruindades..." me acaban de decir, parafraseándome cuando hablo de las injusticias y del efecto bumerang contra quien las comete.
Una gran persona con preclara intuición que llevo conmigo en el alma, me puntualizaba: "Ay de aquellos que pretendan hacerte daño..." En esta ocasión, si es verdad que hay que sentarse a ver  los cadáveres de mis enemigos pasar, estoy seguro de que podré olerlos cuando les llegue lo mismo que dan... por multiplicado.

Con este mismo tipo de hipocresía tuvo que bregar toda su vida D. José María Ruiz-Mateos. Igual.
Las personas honradas estamos desvalidas ante estas excrecencias viles que andan por la vida con apariencia humana. Nunca está de más ese algo sobrenatural, intuitivo, que nos defienda de los abusadores que parecen salidos del averno... y parece que yo lo llevo cuando miro hacia atrás y veo dónde quedan mis cobardes enemigos.
¿Que cómo se actúa ante la malignidad en esencia? La vida da muchas vueltas. Al tiempo, que habrá llanto y crujir de dientes. Les basta recoger las siembras. Que la vida les borre tal y como ellos han borrado mi honrado esfuerzo. Cuando más confiados estén, golpeará sin piedad la repercusión de tan sucias actuaciones. La existencia es así: "con la misma medida que midas, se te medirá".
Cuando mejor crean que les va, atizará el mazo de la desgracia de modo inexorable y  justamente. Llorarán lágrimas de sangre, eso seguro.
Muy intranquilo estaría sabiendo cómo las gasta esta existencia si estuviera en la piel de estos insensatos y ensoberbecidos seres sin escrúpulos. En fin, ante tanta guarrada, malditos sean y que yo lo vea. Mañana se me habrá pasado el coraje. Pueden dar gracias a Dios de que no creo en la venganza, sino en la Justicia existencial como testigo de que da a cada cual lo que se merece...
Francamente, no sé qué será peor para ellos con tantos viles méritos acumulados. 
La lucha por la vida es pura competitividad pero con estos depredadores del demonio se convierte en auténtica lucha por la supervivencia. ¿Cuántos cadáveres habrán dejado por el camino? Ya pagarán tan nocivas artimañas... quizá cuando hayan muerto, pero pagarán.

1 comentario:

JOSE A. dijo...

Querido Nacho, podrán borrar lo que quieran, pero lo publicado hasta ese momento lo hemos leido muchísimas personas muy interesadas en tus artículos.- Claro que pueden decir que no tienen calidad, pero quienes son ellos para decidir tal cosa, cuando a la vista están y puede comprobarse.- Más les valdría sacarse la pajita de sus ojos, porque que cierto es que el árbol no les deja ver el bosque.- La justicia de DIOS llega en carreta, pero llega.- No olvides esto.- Un abrazo.-