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miércoles, 6 de mayo de 2015

Jesús Urdiciain, un exconvicto por estafa continuada, arrimado a Ruiz-Mateos



Han pasado más de tres años desde que conocí al empresario y me pidiera expresamente estar a su lado, a raíz de comunicarnos más de ocho horas la primera vez que nos vimos. Intenté declinar humildemente aquella invitación por no sentirme adecuado para tamaña empresa de salvación, pero una vez que acepté el reto me impliqué del único modo que era posible: siendo consciente a diario de la importancia de trabajar sin descanso con un apremiante sentido de urgencia para erradicar un drama humano de tremendas proporciones. En la vida las cosas suceden así y hay que entregarse para conseguir un propósito sin saber qué destino aguarda. Nunca imaginé cuánto sacrificio supondría lidiando contra tantos frentes abiertos, públicos y privados;  sacrificios que Dios quiera que no queden en saco roto, con otros ahora en liza para cumplir sus cometidos. El mío lo luché con creces en su momento, durante dos años y medio sin descansos.

Otro hombre no sería más capaz e imaginativo para hacerle caso cuando empezamos a trabajar juntos día a día sin dar tiempo a pensar lo que sucedía, pero bastaba ver el multimillonario Holding que creó y que le robaron para tomar en serio aquella inaudita propuesta. Nadie supo hacerlo como él y resurgir como un Ave Fenix pese a los embates sufridos por toda una vida de injusticia ruinmente silenciada.

Me pidió esa ayuda cuando todos abandonaban el barco que él no encalló en los arrecifes. Mantenerse a flote y seguir peleando parecía una locura pero había que intentarlo y nos pusimos manos a la obra siguiendo sus directrices y mis iniciativas, a contracorriente frente a un cúmulo de confrontaciones y codicias a las que procuramos no prestar atención, volcándonos en conseguir planificaciones para pagar a los Inversores, cuando todos lo daban por acabado y querían tantos inhabilitarle.Una locura de petición aceptada pero que merecía un hombre experimentado en la batalla contra la injusticia. Solos él y yo contra toda adversidad. Puro surrealismo, pero no era la primera vez que experimentaba en mi vida que la realidad supera a toda ficción. Así que solo me quedaba mirar hacia adelante y batallar el día a día con cada frenético e inesperado acontecimiento.

Defenderle de la hostilidad por la quiebra de Nueva Rumasa que él no provocó, me llevó a retrotraerme en su defensa treinta años atrás cuando investigué múltiples documentos que demostraban la delictiva expropiación de un Holding en tiempos de un felipismo que actuó como un puro gansterismo estatal siendo D. José María exculpado de toda imputación. Lo uno, para más inri, intensificó públicamente su defensa por lo sucedido un 23 de Febrero de 1983. Una auténtica misión imposible que, sin embargo, había que emprender por los miles de personas entrampadas.

 Era previsible que cuando José María Ruiz-Mateos me pidió que le ayudara a pagar a los Inversores-de cuyos esfuerzos y sacrificios de diario ya he hecho referencias, aunque someras-: 

http://laverdadocultadenuevarumasa.blogspot.com.es/2015/02/mi-respuesta-al-banquero-del-proyecto.html 

 , fuera a tratar con gentuza de todo pelaje a sabiendas de la inmensa basura interna que atrae por conjunta codicia las ingentes cantidades de dinero ganadas y perdidas por la familia Ruiz-Mateos antes de conocerla. Pero, con todo lo repulsivo de unos y otros que me guardo procurando salvaguardar la prioridad que son los Inversores, Jesús Urdiciain Valencia es el más detestable por apuntarse suciamente y con alevosía al tren de las posibles ganancias, robando los salvavidas de un naufragio, con antecedentes personales delictivos como indignantes.

En Diciembre del 2013, después de haberse trabajado intensamente la siembra de las soluciones que están a la espera de que fructifiquen, recibimos una carta de Jesús Urdiciain Valencia en la que se presentaba como un profesional que podía ayudar al Sr. Ruiz-Mateos.

En dicha carta empalagosa y ceremonial Urdiciain ocultaba las intenciones que después se le fueron descubriendo, no obstante el individuo había sido un exconvicto, viejo conocido de la Policía desde sus primeras andanzas de juventud, que resultó condenado por estafa. Se le indultó coincidiendo con la amnistía que supuso la llegada de la democracia a España.

 http://www.boe.es/boe/dias/1976/08/09/pdfs/A15491-15491.pdf

Ahí pudo quedar todo, pero llegó la reincidencia en alguien que se maneja por la vida al margen de la ley y de la conciencia elemental.

http://jurisprudence.cedh.globe24h.com/0/0/espagne/1999/01/12/urdiciain-valencia-contre-l-espagne-30020-41126-98.shtml 

La figura asqueante del trepa es un clásico en España pero no todos los parásitos oportunistas que se aprovechan del esfuerzo ajeno, llegan a poseer condenas carcelarias. Urdiciain es un osado manipulador que no tiene límites en la desvergüenza  y tramitó un recurso contra España al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo; recurso que perdió después de ser condenado de nuevo por estafa continuada, falsedad documental y apropiación indebida.

Nada de esto sabíamos hasta que indagué unos meses después en el BOE al sospechar que podría tener antecedentes penales en vista de cómo actuaba con el recelo implícito de Marcos García Montes,  abogado del empresario.

En un tipo así ha confiado una familia Ruiz-Mateos capaz de agravar las situaciones con férrea voluntad rayana en la necedad. No es extraño pues el resultado de la gestión en aquellos capaces de ponerse en manos de un exconvicto para sacar adelante sus problemas.

 Con  una situación de más que gravosa envergadura en la que se encontraba D. José María, fue toda una suerte que de todos los estafadores de España solo uno, de ligera moral y actitudes canallescas, se atreviera a meter cabeza para que, mediante conspiraciones, engañifas, manipulaciones y componendas a espaldas de unos y de otros, el excondenado consiguera arrimarse con carácter parasitario para sacar beneficio de un drama que afecta a miles de personas.

En los meses que traté con él, le sorprendí en renuncios flagrantes de vergüenza ajena que, junto a los avisos de amigos Inversores que me advertían de haber sido llamados por el recién llegado para indisponerme con ellos, me pusieron en guardia ante las artimañas del facineroso. Tirando del hilo encontré el porqué de un comportamiento que en otras ocasiones los jueces juzgaron delictivo condenándole a la cárcel. Un bendito el señor.

En menos de dos meses sacó a Ruiz-Mateos seis mil euros, -que pidió prestados a un amigo- por unas gestiones que el navarro afincado en Burgos no cumplió siendo dinero que jamás devolvió, como otros sacados a los Inversores cuando mandó una carta, en nombre del empresario, con la petición de siete mil euros para una Fundación, con un número de cuenta del Banco de Santander donde ingresarlo, no devolviendo jamás las cantidades aportadas.Sin control de ningún tipo, ni conocimiento de D. José María como así me informó  cuando estuve con él recientemente. Jesús Urdiciain se embolsó lo recaudado ignorándose el dinero que pudo recibir. La coartada era un José María Ruiz-Mateos que no sabía que se pidiera una recaudación en su nombre. 

 Tarde, agotado por los años de trabajo y lucha,  me fui enterando de que este aprovechado no apareció por amor al arte, procurando sacar tajada, de cualquier modo,  desde que se plantó en Alondra. El caldo de cultivo consistía en meter cabeza y mantenerse con excusas, tretas y aranas.

A pesar de la severidad de José María Ruiz-Mateos por lo que me decía de la ineptitud de Urdiciain, no vi la realidad de las circunstancias hasta que el empresario me confesó, no sin mi enfado con él al enterarme,  que el recién llegado no tardó en negociarle soluciones por el "módico" precio de cien mil euros o algo más que él no tenía.

Lo cierto es que se nos coló un delincuente demostrado con penas de prisión, un experto profesional de la estafa que hurgó y actuó mediante el engaño constante para conseguir ubicarse al lado de José María Ruiz-Mateos con el vil fin de sacar todo lo que pudiera de los Inversores y del propio empresario. 

Marcos García Montes lo caló de inmediato y resultó que el individuo era un astuto embaucador de la ilegalidad, como demostraban las condenas judiciales, que ha aprendido a usar la ley para llevar a cabo sus fechorías amedrentando a sus víctimas con amenazas de querellas para encubrir los delitos que él va perpetrando.

Urdiciain es el tipo de exconvicto que cree saber  más de leyes que los propios jueces para usar la Justicia a su favor, arremetiendo contra las personas honradas que encuentra en el camino de sus estrategias delictivas. Las menores o las mayores, es estratega a lo que salga pero demostradamente vive a costa de esquilmar a los incautos que confían en su verborrea.

Al principio se presentó con lo que decía ser un acta indubitada sobre la expropiación de Rumasa. Un trabajo de copia y pega al que le puso un sello profesional para justificar, antes de aparecer por allí, sus falaces argumentos que solo buscaban parasitarse después de apartar a las personas que habían permanecido con Ruiz-Mateos los años anteriores.

Reconozco que me pilló con la guardia baja porque de lo contrario habría observado que se trataba Urdiciain de un barato charlatán de feria, taimado y premeditado, que hablaba con larga lengua y escasas luces lo que la gente quería escuchar.

Jesús Urdiciain, una vez introducido sobre todo por mi beneplácito de otorgarle confianza en busca de un refuerzo a la ayuda de los Inversores, en mala hora apareció este exconvicto listo para aprovecharse de la coyuntura,  jugó sucia y rastreramente con todas y cada una de las personas que le fueron conociendo, haciéndose a escondidas con los teléfonos de unos y otros e iniciando una maniobra de confrontación con traicioneras siembras de insidias, bulos y susceptibilidades que conllevaban un plan con el objetivo de afianzarse a la espera de lo que pudiera caer.

Decía trabajar para que el Banco Popular pagara o el Opus Dei se hiciera cargo de la problemática de los Inversores. Tomó el trabajo hecho de otros para apropiarse los méritos y, estando al corriente de lo trabajado hasta entonces, pretendió dinamitarlo a conveniencia cuando se descubrieron los múltiples antecedentes penales que el elemento había acumulado. Pero ya era demasiado tarde, porque el exconvicto, aprovechado de tragedias, el parásito que llegó para quedarse mareando la perdiz y mientras sacar provecho de las situaciones, ya había envenenado todo con la única pretensión de quedarse al lado de Ruiz-Mateos. En la sombra y por lo que pueda sacar, agazapado en mayor o menor medida esperando los momentos precisos para sacar tajada de unos y de otros.

Fue así, que el empresario volvió a cometer el mismo error que le ha costado toda su vida disgustos vitales, ruinas, sufrimientos y traiciones por confiar, precisamente, en todos aquellos que han abusado de él debido a lo que considero ya  una tozudez moral que más bien parece tener que ver con el Karma que con su brillante inteligencia financiera.

Un virus es letal cuando no se detecta, dejando que se extienda sin tratamiento. Siempre he dado la cara pública; es hora de que salga de las sombras quien se beneficia de ellas con impunidad, haciendo y deshaciendo al antojo y a escondidas.

Desde que se coló este autoconvidado han pasado muchas situaciones y adversidades que contaré próximamente. Intentó destruir con falacias el trabajo realizado antes de que él llegara, pero no logró hundir el barco que está a la espera de recalar en puerto.

(Continuará)

2 comentarios:

Ignacio Fernández Candela dijo...

Retorcido, maltratador y cobarde AA que te escondes tras un anónimo:

No cantes aún tus resentidas victorias, siendo toda tu vida una derrota de mala persona. Sigue vomitando, esto aún no ha acabado.

Ignacio Fernández Candela dijo...

Al imbécil de los anónimos que me llama "Ignacete":
como ya dije, no escribo para analfabetos, desagradecidos, malnacidos, hijoputas y miserables. Tú tienes algo de todo eso. Puedes meterte la basura que escupes por donde te quepa. A tomar por saco.