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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Los Inversores cobrarán, pese a las demoras


Sigo diciendo- a pesar de no poder explayarme lo que quisiera por los grados de confidencialidad que establece el intenso trabajo por conseguir pagar a los Inversores, dificultad añadida por si ya no fuera difícil esta labor ingrata- que los Inversores recobrarán su dinero.

Al principio era imposible saber de cuántos capítulos constaría este libro iniciado para conseguir pagar a los Inversores. Dificultades extremas, principalmente provocadas por la gran codicia de esas gentes que pudiendo hacer no hacen nada sino aprovecharse de la tragedia, han sido la constante durante todo este tiempo en que me he enfrentado-justo es decir que he sido yo porque la cobardía y el rastrerismo han sido características de muchos- a muchas obstaculizaciones con el norte de salvar una situación dolorosísima de miles de personas. Al día de hoy ese libro podría estar en el epílogo porque toda lucha inteligente y capaz, llevada con nobleza, alcanza su propósito.

Antes de conocer a José María Ruiz-Mateos y por su solicitud personal aceptar meterme de lleno-por amor al "arte de la Justicia", sin remuneración alguna- en este laberinto de codicias, o esta mierda, hablando plata, de deshonestidades, malignidades, hipocresías y tantas carencias morales, ya estaba yo entrenado en las duras lides del sacrificio personal.Quizá por eso soporto lo que ni por asomo me hubiera imaginado tener que aguantar.

Existen, según mi observación de tantas actitudes en este torbellino de inmundicias que conllevó mezclarme en esta compleja y desagradecida trama, varios tipos de gente que hace o deshace este mundo de infamias en que tan difícil es desenvolverse con tanta injusticia y mentiras aceptadas:

- Los que luchando por lo que creen justo, pueden alcanzar sus propósitos pese a la ignorancia generalizada de quienes los denostan en esos empeños. Humilde y honradamente, me incluyo en este grupo.

- Los que son indiferentes a las grandes intenciones morales porque viven acomodados en la mentira y la intransigencia, ajenos del dolor de sus semejantes aunque sea provocado por ellos mismos. Son escoria andante, sin aportación moral alguna que justifique el bienestar que han arrancado a otros.

- Los que se alegrarían del fracaso de cuantos batallan por lo que creen justo pese a las adversidades y las burlas.

- Los aprovechados de la tragedia que pretenden con malas artes sacar rédito del drama pidiendo dinero para sus oscuros intereses judiciales o proyecciones engañosas para luego desaparecer con el pecunio, como me consta que han hecho abogados sin escrúpulos que representan a Inversores abandonados a su suerte.

- Los desagradecidos, amplio elenco de ignorantes que no aprecian el esfuerzo ajeno aunque se sacrifique por ellos mismos, inmerecedores de semejante privilegio. 

- Los agradecidos, quienes me motivan e impulsan para no romper la baraja y mandar todo a tomar por saco. Quienes no me culpan de mi papel ingrato y difícil que he de representar sin cobrar un euro, con indiferencia de los directamente implicados en el problema como causantes, y del propio interesado afecto a todo tipo de cantos de sirena aunque procedan de estafadores y delincuentes.

Por personas como ellas, quienes me animan y no se revuelven contra mí por desempeñar tan durísimo empeño, por ellas no reviento todo dinamitando las soluciones que se retrasan. Sólo por ellos, unos pocos frente a tantos imbéciles a los que no es bueno dar perlas porque, como los puercos, se revuelven y pretenden destrozar.

Me resultaría fácil hartarme, desenmascarar a muchos, lanzar invectivas contra los causantes de tantos daños arengando en defensa de la justicia social ya que de Justicia institucional poca y desprestigiada además de lenta y vergonzante con jueces que coleccionan causas como niños los cromos. Ganas tendría de levantar la liebre, caiga quien caiga, y darme el gusto de despedazar a tantas gentuzas inmerecedoras de denominarse humanos. Pero sigo sosteniendo todo porque tengo conocimiento de causa, fehaciente conocimiento, de que se alcanzará el objetivo propuesto.

Benedetti tenía razón sobre lo imposible: siendo "imposible" es universalmente lógico que se demore, pero todo viaje tiene su punto de llegada y no seré yo quien pierda la oportunidad para que miles de personas recuperen lo que es suyo. Sigo con "imposible" paciencia el desarrollo de los acontecimientos que me dicen que todo llegará.

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Aclarando cuestiones


Estoy luchando a petición de José María Ruiz-Mateos por voluntad propia mía, para que pueda pagarse a los Inversores.
No soporto la injusticia y el empresario fue víctima hace 30 años de un latrocinio estatal que no repercutió en ningún beneficio a los ciudadanos, sino a intereses particulares de una panda de ladrones que se aseguraron de politizar la Justicia para dejar en indefensión a José María Ruiz-Mateos. Él no es causante de los problemas actuales pero buscamos solución.
 
No cobro por lo que hago y no tengo ninguna responsabilidad en los problemas. NINGUNA. Mi único compromiso adquirido es con mi sana conciencia junto a D. José María frente a mucha maldad y estupidez.

Me consta que existen muchas personas maravillosas que merecen salir de este infierno. Motu proprio trato con cuantos Inversores se dirijan a mí y lo hago con entrega y solidaridad, sabedor de los terribles momentos que se están viviendo en tan insostenible situación. Bastante es lo sacrificado y luchado por voluntad propia como para aguantar desagradecimientos y, menos todavía, insultos.

Si aguanto tanta inmundicia, pública y privadamente, es porque me da la gana y vale la pena; soy de pensamiento libre pero supeditado a la discreción y a la razón mayor que es conseguir un bendito día poder anunciar el final de este infierno. Por todo ello se ha trabajado de firme y al más alto nivel empresarial y financiero para conseguirlo.

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