miércoles, 26 de marzo de 2014

La cigüeña bizca


Me dice D. José María haber avistado una cigüeña bizca en vuelo rasante, con cara de vértigo, el pico encorvado de la deformación causada por un raudo aleteo, y que ha dejado la bestia en la chimenea una criatura de 23 años con un cartelito que indica ser la décimo cuarta de un conjunto hermanado. La leche.

  Pasmado se ha quedado el presunto paterno con la celeridad del aterrizaje de quien en dos décadas apenas ha dado señales de vida; ya crecidita la niña  fue a colarse  como regalo de un tardío Papa Noel que anuncia buenas nuevas natalicias de una cariñosa hija con demanda bajo el brazo… será por lo que pueda caer. Ésta sí que es buena.

  Y como si de eterna Navidad se tratara, esto va de regalos, a modo de nacimiento, renacimiento después de dos décadas, la niña aparece en el pesebre flanqueada por Bueyes, la Teresa. Anda, ¿quien fue apoderada de Nueva Rumasa?… ¡dónde anduvo y dónde ha parado!... al fondo del saco de un código deontológico que se pasa por el forro de las brasas, le dicen colegas.
  
  La ética  sirve de adorno a  algunos cuando ya no se enriquecen. Se dirá Ruiz-Mateos, perra suerte de abogados que siguen buscándose la vida a costa de su persona, cuando ricos los hacía y ahora desesperados, el caso es seguir sacando los cuartos. Perlas, demasiadas, recibieron los que se revuelcan en el fango dejando claro su grado de pericia profesional. Lo que se es ni disimularlo.

  De la madre de la criatura Adela se acuerda de su listeza permanente, que no la conoció en Chicago sino en la campaña “100 mujeres para un Gobierno” y tan adelantada recuerda a la tal Patricia que la habrían hecho presidente. Arrimada al árbol se quedó con la fama precedida que allí a nadie engañaba la lista. Al acecho que andaba cual felina para agenciarse el mejor cacho, preferible el del Ruiz-Mateos.


   José María no recuerda salvo las intenciones de la tipa que le endosa una criatura crecidita ahora. ¿Dónde estuvo antes que no dio señales de vida? Que de 1.700 metros cuadrados de la casa habrá tenido  que acondicionar, exactamente, 586 para guardar la correspondencia que Adela María ha mantenido todo este tiempo. Quizá telepática en todo caso porque alguna letra ni la a del abecedario. Cubierto de besos desde el otro lado del Atlántico de quien se dice hija y no supo desde que, unilateralmente, se le hizo padre para años después pedir cuentas. ¿Pero quién es ésa que cuenta ridículos romances de telenovela? Fama tenía la señora de buscona y ya se sabe que quien busca encuentra… a saber de quién.
  
  Escrito estaba en el destino de lo aprovechado que al pensar en la edad del "querido papaito", la niña se apresurara a picar por si se diera el caso de que hubiese algo. Así que prestas al juzgado que la Bueyes de lo deontológico no sabrá, pero de pasta gansa conoce un rato. 
 Si se arregla la situación, en cola las primeras. Oportunistas con el " a ver si cuela".

  Y entre gansos y cigüeñas el nido pretenden bien surtido todo sea colar el accidente, si es que lo hubo, y llevarse la pasta en mano raudas "pa" Chicago.

  El caso es que el demandado no tiene ni idea de quién es la niña. Acaso la conozca su verdadero padre.

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