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jueves, 28 de noviembre de 2013

30 años de mentiras sobre RUMASA




   La lógica jurídica a veces es matemática. Un dos más dos igual a cuatro que sólo la prevaricación infestada en los tribunales puede convertir en incógnita permanente. Si no ha habido juicio de Rumasa con garantías procesales es porque los jueces, por cobardía o por abyección, han solapado un crimen perpetrado desde las filas del gobierno socialista en 1983.

Holding Rumasa, delictivamente expropiado y encubierta la estafa estatal por la misma Justicia extraña que actualmente excarcela criminales y violadores sin justificación legal.

   ¿Cómo tener la certeza de que fue un crimen la expropiación, encubierto mediante la politización de la Justicia? Pues usando esa lógica casi matemática de lo judicial considerando que en 1997 el Sr. Ruiz-Mateos fue exculpado de toda imputación. Así, con la inocencia demostrada, la expropiación dejó de contener ninguna justificación convirtiéndose en una intervención  criminal que sin embargo la Justicia se ha abstenido de investigar. La consigna es el silencio o el engaño público acerca de las condiciones del Holding cuando se procedió a su saqueo a punta de metralleta y mediante un decreto ley sacado de la manga; más propio de un impuesto revolucionario improvisado que de una decisión gubernativa, aunque carente de todo pretexto legal.

   Si en 1997 fue exculpado D. José María dejando sin argumentos legales la expropiación ¿Cómo es que no se ha celebrado un juicio con garantías procesales tal y como sentenció el Tribunal de Estrasburgo en 1993?


    La Justicia desenmascarada ya no puede evitar que contemplemos un feo rostro en que se ve reflejada la podredumbre de los que no pueden mostrar otra faz que la de la corrupción ejercida, camufladamente, durante tantos años. La suelta de criminales es la vergüenza del destino que los deja al descubierto dando la razón a un José María Ruiz-Mateos que decidió defenderse de tanta malignidad con nobleza, en vez de pasar a sangre y fuego un país donde las balas no habrían errado buscando los numerosos objetivos de tantos beneficiados. Banca-con los exponenciales engañadores Valls Taberner y Rafael Termes- judicatura, política, mass media, empresa… muchos fueron los que se aprovecharon del expolio esquilmando a los españoles que encima tuvieron que pagar dos billones a cuenta de forajidos que se enriquecieron particularmente.


   Tres décadas han pasado para que la Justicia muestre ese componente raro, tan familiar para él,  que la convierte en desconocida para los ciudadanos. Excarcelados los criminales la sensación de indefensión generalizada es proporcional en indignación a la desprotección profesional y personal provocada durante décadas contra el empresario y financiero.


   José María Ruiz-Mateos ya lo advertía y prevenía sobre esas extrañas decisiones judiciales sospechosas de un Tribunal Constitucional que hoy representa en España la podredumbre del sectarismo más recalcitrante, como también alertaba del peligro de la impunidad en la estafa política iniciada por Felipe González. Al día de hoy, el tiempo se ha convertido en testigo de sus vaticinios como víctima de un sistema pútrido en el que el conchabamiento ha sido un modus operandi para que, grupúsculos de la élite del país, terminaran arruinando a toda la población.


   Nada es casualidad y esa corrupción que robó un holding de tres billones de pesetas-18.000 millones de euros-es la misma que ha desvalijado y llevado a la ruina un país desnortado que es testigo de sentencias abominables en tanto la explotación contra el ciudadano y el recorte drástico de libertades continúan  inexorables un plan de totalitarismo emergente y sin freno desde la matanza del 11-M.


   Las mentiras de la expropiación de Rumasa se han facilitado por la tendencia de la envidia que siempre acaba esgrimiendo que algo se habrá hecho para merecer esos destinos tan amargos. La misma pregunta que se harán los padres de Anabel Alonso u Olga Sangrador, asesinadas por criminales que los jueces han sacado a la calle, siguiendo el espejismo de un dictamen europeo que ni les inmutó cuando tocó decidir sobre la repetición de un juicio que jamás se celebró siendo derecho inalienable de Ruiz-Mateos. ¿En qué país hemos vivido con semejantes arbitrios organizando nuestras desintegraciones?


   Muchas fueron las mentiras repetidas sobre las causas de la expropiación y que aún se van rebuznando por parte de parásitos del convite que se han alimentado de migas de los amos durante esos treinta años nefandos; todo sin Justicia ni vergüenza que la exonere de tanta canallada silenciada.


Da igual que en 1997 se demostrara con la inocencia del procesado que fue robado descaradamente por criminales que aún disfrutan de los dividendos del engaño y que tienen la desfachatez de publicar memorias,  siendo demonios que se han salido con la suya estafando un país entero que ahora sobrevive a duras penas.

   Ahora somos testigos de estos destrozos anunciados por el empresario siendo él víctima actual de una prolongación de esas trampas permanentes contra su persona. Mientras trabajamos para pagar a los Inversores atrapados por una situación provocada por factores ajenos a D. José María, dejemos que los jueces se cubran de gloria con el recelo del ciudadano que contempla el grado de pútrida concepción en que está basado este Estado de Derecho en decadencia mortal.


   El compromiso de pago será cumplido, de manera distinta a la que otros han abandonado sus deberes para convertirse en esclavos de un crimen estafador y  continuado contra un país donde los que menos cuentan son sus ciudadanos.



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