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sábado, 16 de marzo de 2013

Rosa Villacastín y la mentira de carácter vitalicio

    
   Hoy hemos visto juntos las declaraciones de esta señora en el programa de Más Gente con Joaquin Yvancos presentando su libro. La indignación era patente en D. José María que conoce bien a Rosa Villacastín. Esta anciana, poco venerable,  no se ha quitado el collar que colgaron por su juvenil lealtad sectaria, cuando se robó impunemente el patrimonio del empresario.
   En España las mentiras son de muy larga duración. Están bien pagadas, como si fuera un rendimiento vitalicio para quien se encarga de mantenerlas, alimentarlas, pues las que las crean son los que se quedan el botín en tanto otros se conforman con las migas.

   Los ladrones del felipismo expropiaron delictivamente Rumasa. Robaron a punta de metralleta los balances y falsearon las cuentas para pretextar un peligro inminente contra la Economía española que había que atajar. Luis Valls Taberner ofició de traidor maestro de ceremonias facilitando, junto a Rafael Termes, los preparativos para la ejecución delictiva pero auspiciada por miserables solapados e  influyentes.


   Después de una larga lucha de intenso ingenio con un calvario brutal procurado por criminales de baja estofa de la política, la banca, la judicatura y algunos medios de comunicación sectarios, el empresario y financiero fue absuelto de toda imputación en 1997, dejando en evidencia el trasunto falsificado,  criminal, de los ricachones estafadores que dieron el golpe de mano expropiador.


   En este país hay arrimados que no obedecen a otra razón que a la manipulación de alto rendimiento. Arrimarse a Boyer y a la Preysler siempre es una maniobra que sale a cuenta, solo basta con adherirse a la causa del latrocinio y ser mendaz en la primera ocasión.




   Rosa Villacastín no entiende de dignidad sobre las verdades, las del barquero que habría que cantarle, a ver si por vergüenza ajena deja de sembrar insidias que están demostradamente injustificadas, pues José María Ruiz-Mateos pagaba a sus trabajadores la Seguridad Social y jamás hizo ningún malabarismo ilegal de sus finanzas que constatase un peligro para las cuentas españolas.


   La realidad es que el resultado del expolio recayó en amigachos de Felipe González y en los bolsillos de los parias que vieron con la llegada al poder la oportunidad de saquear politizando la Justicia.


   Rosa Villacastín es el sobrante de un vertedero consentido donde las inmundicias del país se convirtieron en estafadores de buen gusto, de recalcitrantes lujos a costa del robo universal-porque no hay en el mundo ejemplo mayor de repugnancia política que la protagonizada por el socialismo felipista-,de cuyos festines la señora Villacastín ha degustado tanta vomitiva alta clase recitando, con verborrea propia de cotilleo de portería, las falacias aprendidas del sectario carácter propio de los trepas y de las chepas… las chepas que deben de salir de tanto agacharse a recoger las migajas que el amo tira dstraidamente sabedor de que la lealtad, la mísera del esbirro, se paga.


   Que Villacastín siga mintiendo en cuanto tiene ocasión para defender a la clase rebozada del multimillonario latrocinio de Rumasa es algo tan normal como adivinar lo bien que le fue encontrando la panacea criminal de la que nutrirse toda una vida. El sectarismo es así de influyente y repulsivo. Da igual que haya exculpación; nunca importó. El dinero compra voluntades y también la indecencia.
 

    Es asombrosa la capacidad inteligente de una rémora de la estafa histórica de Rumasa, que resume un historial empresarial y financiero impecable con las aranas repetidas-miente que algo queda-, de que José María Ruiz-Mateos no pagaba la Seguridad Social (FALSO). Cuando se produjo el expolio había una deuda de 16.000 millones de pesetas por la adquisición de Galerías Preciados asumiendo Rumasa el montante de la deuda de 14.000 millones a la SS. La deuda provenía de los anteriores gestores y dueños. Se habían negociado los aplazamientos y todo estaba en orden. 

   Arguye la insigne aranera  que metía dinero que no debía de sus bancos en las empresas sin considerar los reglamentos de Banca (FALSO). Siempre D. José María se supeditaba a las instrucciones del Banco de España, mal aconsejado por Valls Taberner que preparó durante dos años la trampa. 

    Que, en definitiva, cometía locuras en sus empeños profesionales (FALSO). La seriedad de la obra financiera y empresarial era de un prestigio reconocido en el mundo entero durante 20 años.  No, Boyer no se volvió loco sino que, hoy bimillonario, se embolsó los resultados de una estafa gubernamental con la suerte de haber recibido un capón en la cabeza. Otros más mundanales se hubieran encargado de que recibiera contundencias más definitivas, junto a la jauría beneficiada de la delictiva acción criminal del gobierno socialista. 

    A Carmen Ro quizá se le pudiera explicar la dignidad que supone defender a un hombre que ha trabajado intensamente por el bien de sus semejantes, donando durante toda su vida miles de millones en obras benéficas y volcándose en crear empleo. Ella es joven y la información desvirtuada de estos años ha podido podido ser tomada como verdad, siendo una de la más canallescas tramas para enjuiciar malévolamente a un José María Ruiz-Mateos absolutamente desconocido.

   Con Villacastín no hay integridad personal ni profesional, solo los afectos del engaño y la miseria de la manipulación.

     Qué bien  explica las irregularidades de Rumasa  la docta e insigne  Villacastín con el etcétera, etcétera, etcétera, dando por hecho lo que solo los de su ralea manifiestan sin pruebas de ningún tipo.
   Cómo resume el simplismo la compleja y digna obra del ingenio empresarial y financiero. Paradigma de virtud, de valía acrisolada aunque apeste a falacia, Rosa Villacastín ha colado siendo insignificante pero bien pertrechada. El tufo le dura tres décadas. 
   
  Cuidadito, que igual todavía muchos se llevan una sorpresa histórica que valdría por 30 años de sacrificio. José María Ruiz-Mateos es mucha persona ante tanta cobardía. A saber qué haría enmudecer a tanto asno de juicio severo y desconocimiento visceral de los acontecimientos, los reales, denunciados toda una vida por el empresario.

   La trampa de la expropiación permitió que vulgares correveidiles se ensañaran con un hombre inocente y víctima de múltiples traiciones. Uno tanto y otra tan poco... Comparar una obra empresarial y financiera de D. José María Ruiz-Mateos con la improductiva verborrea de la Villacastín es una evidencia de inutilidad para la segunda.  ¡Cuánta vulgaridad respetada a cuenta de ridículos méritos del palique!


   Representa esta forzado cerebro-no da para mucho más tan regio intelecto-, la ignorancia inicua que tanta podredumbre ha creado en la sociedad española. 
  Si el Sr. Ruiz-Mateos hablara se echaría a temblar esta España doblegada por la maledicencia de quienes más deberían esconder; los que tan ufanos pasean su desvergüenza personal y siguen mintiendo con la estridencia de quien se sabe bien pagado y protegido por los estafadores sin punición. 
    Los rebuznos son muy sonoros, el criterio nulo. Así va España que se traga las monsergas de cualquiera; un país,  paraíso de los sinvergüenzas a costa de convertir a la victimas en villanos. La excusa perfecta para ladrar y mover el rabo a ver qué más cae de la mesa de los amos. 

Carta abierta a Rosa Villacastín. 

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