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martes, 22 de enero de 2013

Al descubierto el engaño político en una España, de siempre, corrupta




Treinta años de encubiertos engaños socio-políticos han tenido que transcurrir para captar la esencia pútrida de nuestro país constitucionalista, en apariencia, a través de una clase política deleznable. 

Cada vez se entiende con claridad meridiana cómo se permitió una delictiva expropiación, tan descaradamente estafadora, con el beneplácito de los integrantes institucionales de una España ennmierdada hasta el tuétano con la excusa democrática y constitucional. Un país de mangantes que guarda en la memoria de sus inconfesables vergüenzas patrias, el delicuescente saqueo del Holding Rumasa... como también la matanza de 192 personas sin Justicia, ni falta que hace según el Fiscal General del Estado.¿En qué clase de estercolero inhumano vivimos?

La corrupción aflora como esa clase de mierda que tarde o temprano flota una vez desprendidos los lastres jurídicos y financieros que evitaban la aparición en la superficie de los cadáveres de la moralidad, de la integridad, de la recta conciencia y de la honorabilidad institucional. Todos ellos muertos vivientes porque el paso del tiempo nos ha demostrado que nada vitalmente democrático ha dirigido nuestras vidas hacia la ruina.  Nada en esta España de las mentiras históricas ha sido decentemente gestionado, primando el interés pendenciero del enriquecimiento individual y sectario, aplastando los derechos y el esfuerzo de toda una vida por parte de una colectividad saqueada sin fin.


Que los corruptos floten en las infestadas aguas del panorama español es muy de agradecer ahora que la población sigue siendo esquilmada para que prevalezca la cultura del pelotazo. Inaugurada ,sin vergüenza ni disimulos, por los sinvergüenzas del felipismo que llegando pobres de solemnidad-y de elemental decencia-,dieron su golpe de mano particular contra Rumasa para asegurarse una herencia vitalicia que permite a unos nada honorables Felipe González o Miguel Boyer vivir de las rentas del latrocinio bien silenciado por la Justicia; ésa en la que deberíamos confiar los españoles ya tan hartos de no poder respetar a los que enjuician, temiendo las arbitrariedades de sus oscurantistas decisiones. Como la de aquel vergonzante Tribunal Constitucional que se pasó por el forro de la integridad el deber de lo justo, para dejar en evidencia el poder de la manipulación por no se sabe qué precio de complicidad. Porque los españoles creemos que las togas están bien lucradas con elementos indeseables que convierten la Justicia en un mercado persa, todo vendido al mejor postor.


Así sucedió hace treinta años con la expropiación delictiva de Rumasa y no es de extrañar que afloren mierdas varias de la mundología política, cuando fueron directos beneficiados del expolio de un patrimonio valorado en retasaciones por la nada indolente cifra de 3 Billones de pesetas.  Todo un valor a tener en cuenta pese a esa desvergonzada manifestación durante décadas en que los políticos, jueces, periodistas, financieros y economistas han hecho mutis por el foro, acaso protegiendo la manduca que les cayó del reparto invitados a un banquete execrable contra un hombre inocente que fue exculpado de toda imputación en 1996, como no dejaré de repetir así se les atragante a tantos beneficiados del atraco institucional.


Muy paradójico es que la clase política a la que se denuncia ahora sea la misma que nos ha controlado mediante la manipulación toda nuestra existencia democrática; sea la culpable, en definitiva, del latrocinio contra Rumasa, por acción y omisión y que el Sr. Ruiz-Mateos haya sido perseguido con un constante acoso y derribo en tanto los politicastros controlaban el silenciamiento de una legítima protesta con múltiples recursos trampeados, para que se desconozca sine die la inmundicia de lo institucional a través de uno de sus principales perjudicados.

No me es extraño que fueran censuradas mis declaraciones-por temor a que dijera las verdades del barquero sobre tantos próceres de la patria- en un programa de televisión con máxima audiencia y que ninguno de tantos demócratas de pacotilla dijera algo... sobre esa manida y estúpida monserga de la libertad de expresión.Tierra de cinismo, hipocresía y cabrones.


Esa misma sarna política es la que ha obstaculizado el derecho a ser resarcido y orquestado la indefensión contra D. José María, quien solo con un ápice de lo que le robaron ya habría solucionado todos los problemas que él no generó de la actualidad.


Realmente, asqueante es contemplar cómo estafadores de baja estofa, farsantes de la democracia, basuras sin reciclar de la corrupción política, viven como millonarios después de haber destrozado la existencia de los españoles. Justo sería que algún cadáver más apareciera en la superficie de este pantano de arenas movedizas en que se ha convertido España; empezando por los de Felipe González y Miguel Boyer, los esbirros de un latrocinio en que convino todo un país para delinquir con el beneplácito de una extraña justicia que no merecen los ciudadanos. A decir verdad, el traje carcelario jamás sentaría mejor a estos elementos con un claro sentido de Justicia histórica, tan necesaria en el país para arrasar con tanta barredura de miserables respetados… solo por ser delincuentes que han usado las instituciones para salir impunes. 

¿Dónde está la Justicia, la verdadera?


Queda por saber si treinta años después existen jueces limpios que sepan, puedan y se atrevan a decidir prescindiendo de la suciedad en que nos han rebozado estos engañadores profesionales de la peste política.

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