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lunes, 22 de octubre de 2012

Seis meses tan cerca de un hombre excepcional: José María Ruiz-Mateos


 Seis meses llegan, raudos e intensos, de mi vinculación a D. José María Ruiz-Mateos, en un tiempo de aprendizaje del alma ante tantas actitudes dispares que he encontrado en torno a tan magnífico hombre pese a la falsa apariencia.

 Mi conciencia de escritor algún día me impulsará a escribir sobre extraordinarias experiencias que acontecen a su lado. Ciertamente, me gustaría crear un libro intitulado:"Cómo José María pagó a sus Inversores". Toda una batalla de diario en pos de tan gran objetivo.

En este lapso he sido amenazado, en contadas ocasiones, de muerte;  han puesto en el horizonte de mi integridad personal las querellas; han intentado comprarme, me han censurado ante millones de personas en un programa de televisión y sigo ascendiendo la abrupta montaña con la que siempre tuvo que confrontar D. José María. Afortunadamente también considero la motivación de muchas personas, entre las que se encuentran muy amables Inversores, que me animan a seguir adelante. Eso es lo que cuenta como para el empresario, al margen de todo lo que vaya aconteciendo hasta ahora.
 

Comprendo que mi labor es a contracorriente como son esos sacrificios de la convicción que da el conocimiento de causa. Así es que nunca cejo de aleccionarme con las actitudes de una persona paradigmática y singularmente resistente. De las actitudes se aprende siempre y de sus detractores comprendo el verdadero alcance de los méritos del Sr. Ruiz-Mateos.

De actitudes multitudinarias, también he aprendido cuánto  engaña la apariencia cuando desde las sombras gentes de disfraz honorable se comportan como verdaderos delincuentes, abusando de un hombre al que se le saqueó un patrimonio con un Sistema conchabado en codicias inconfesables y que han durado tres décadas. Masivas las actitudes de la ignorancia, la comodidad de no entender la realidad alentada por un sectarismo propio de la envidia y el recelo especulativo. El resentimiento de los que quieren saber y no pueden, no ha perdonado el ingenio de quien sabe y puede. El gran público ha sido víctima de los engaños orquestados contra el empresario siendo cómplices muchos de esta ahora ruina colectiva actual, por la permisividad y el conformismo a la hora de maltratar a D. José María ante la criminal expropiación de Rumasa tomada por las armas. España estaba condenada cuando ignoró el brutal atropello contra un hombre trabajador e ingenioso como pocos.

De actitudes personales he aprendido gracias a  personajes delicuescentes que han pasado a la Historia como benefactores sociales. Luis Valls Taberner, Rafael Termes, Juez Lerga, de tener conciencia mortuoria deberían estar incómodos entre las paredes de féretros donde no hay capacidad suficiente para albergar sus muchas injusticias. A decir verdad, Valls Taberner padecía de un rigor mortis del alma cuando vivía para causar tanto mal encubierto.

De esas actitudes malignas da cuenta el libro José María Ruiz-Mateos. La verdad sobre mí y Rumasa. Queda reflejada en sus páginas la vileza de esos democráticos personajes de España que encubiertamente han llevado a la asolación las arcas públicas y los bolsillos de los incautos ciudadanos. Esas personalidades quedan fielmente retratadas en más vivos que muertos; tal es la persistencia de los males en España.

Mi objetivo principal, por el que he trabajado con el entusiasmo propio del conocimiento de causa de la integridad, honradez y noble dignidad de D. José María, ha sido dar a conocer al verdadero José María Ruiz-Mateos con una defensa a ultranza de su persona frente a la iniquidad, la ignara complacencia de la crítica desinformada, del intento de la mofa y befa contra tan genial empresario y financiero y, a través de su talento innato, trabajar a su lado para solucionar el drama de los Inversores que él nunca generó.

De su responsabilidad como padre siento una admiración por la capacidad ilimitada del sacrificio y de la defensa sin ambages frente a todas las contingencias y sufrimientos devenidos de manera tan inopinada. En correspondencia, pertenece el carácter valiente, íntegro, sencillo en lo digno y generoso-mostrado este pasado verano-, en la lucha ante la adversidad de su hija Begoña, adalid del honor de un padre magnánimo en el que reconoce el mismo latido de pundonor y arrojo que ha caracterizado al luchador sin parangón al que tengo el privilegio de representar.

El tiempo coloca todo en su sitio y a las personas en el espacio del reconocimiento de sus obras. Me consta la fuerza de la influencia de lo providencial en la vida de D. José María y así lo vivo magnificando tanta sencillez de espíritu que me alecciona, admirado del sacrificio imponderable de quien solo desea responder por aquellos que depositaron su confianza en él.

Llega un tiempo revelador porque percibo que D. José María comienza reflejarse ante la opinión pública como siempre fue y todos desconocían. Son muchos ya entre mujeres y hombres que saben discernir entre las variopintas actitudes del entorno y que deducen dónde está la rectitud de conciencia, la obra convertida en premisa ante la falsa promesa de la pasividad, ante la hipócrita condición de quienes dicen hacer y dejan que el sufrimiento fluya de manera ajena, y aseguran la comodidad de una codicia justificada por el silencio y el ocultamiento.

Confío en la genuina destreza del empresario que le llevó a construir un Holding Rumasa valorado por retasación en 3 Billones de pesetas y asisto como testigo al gran trabajo de diario que desempeña buscando soluciones para los Inversores y los trabajadores afectados por lo sucedido en Nueva Rumasa.

Actitudes todas de las que aprendo, desde la valentía sin medida de él  hasta la sin razón de un egoismo que nunca fue de D. José María, un generoso alma del cual aprender a poco que vislumbremos la capacidad inherente a un genio y dotado de un corazón arrolladoramente entregado por el que lo ha dado todo en pro de generar empleo y otorgar riqueza empresarial para el bienestar de sus semejantes. Ésa es la gran riqueza por latido que alberga su sentir personal. Merece demostrar cuánto vale la palabra de un hombre sin igual y quisiera ser testigo de ello , junto a millones de personas, para celebrar el reconocimiento que sus enemigos siempre le han negado. La actitud de la victoria es su fortaleza ante los crueles embates que le han propiciado. Él puede dar una victoria a la Justicia verdadera y una gran felicidad a quienes esperan el milagro en que siempre el empresario ha confiado sintiéndose solo un peón de un Dios magnánimo en el que siempre ha visto a su prójimo por mucho daño que le hayan causado.

Seis meses han transcurrido de fuerzas renovadas por el alma de sus impulsos sencillamente geniales, con los que vibro satisfecho de vivirlos en primera persona a su lado; su energía me revitaliza y me refuerza para seguir trabajando junto a él en busca de esas soluciones que es capaz de conseguir. Dios quiera concederle el tiempo de la victoria que es capaz de alcanzar para todos.

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