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viernes, 5 de octubre de 2012

El libro que quita las máscaras de los insignes de España



        

Seamos francos y cristalinos, al contrario que muchos “honorables” de esta España de corrupción que ya hace treinta años apuntaba maneras  encubiertamente delictivas con el expolio de Rumasa.

A nadie debería de extrañar que España esté hecha unos trapos, a poco que se conozca quién es quién desde hace treinta años y se desvele el verdadero carácter estafador de quienes han regido los destinos de los ciudadanos.

En El Gran Debate de Tele5 fui descaradamente censurado cuando denuncié la existencia de gente oculta, con apariencia de honorabilidad, que saqueó canallescamente Rumasa y que tres décadas después llevaron a la ruina a los españoles. Metí el dedo en la llaga, obviamente. Solo el temor a que dijera algo que hiciera peligrar estas identidades encubiertas, fue lo que provocó una censura nada disimulada en un programa en directo ante millones de espectadores. No importa;  este libro meterá la mano entera.

Así que seamos consecuentes y llamemos a esos honorables no presuntos sinvergüenzas sino sinvergüenzas a ciencia cierta, según relata el famoso libro escrito hace una veintena de años y que retrata esta España de corruptelas en que insignes hombres de la política, de la banca, de la empresa y la judicatura, muestran el verdadero y  rastrero carácter al despojarles  de las máscaras.

Cuando D. José María afirma que no existe Justicia en España, sabe que el engaño nacional posee identidad. Múltiples nombres son los que se revelan en el libro y sorprendería saber qué es lo que hacen actualmente en puestos relevantes donde se ejerce la corrupción del mismo modo que entonces; ahora y siempre.
Sinceramente, creo que más de uno que aparece en este libro debería sentir asco de seguir vivo. Confieso que después de leerlo me asqueó la existencia de tan viscerales hipócritas. Me encargaría, por pura convicción de integridad,  de sacar las vergüenzas a más de un delincuente que ha existido a la sombra de hechos delictivos, cuya impunidad se han asegurado con una justicia cómplice, propia de criminales, que   cubrió muchas espaldas a base de repartirse el inmenso botín de Rumasa.

Los jueces han permitido lo que los forajidos han dictado políticamente. Es hora de hablar claro y queden las alimañas  al descubierto.

No existirá más diafanidad de criterio, después de tanto oscurantismo,  que las letras de este libro intitulado: José María Ruiz-Mateos: Toda la verdad sobre mí y sobre Rumasa. El empresario y financiero sabe bien quién es quién en este país que le ha martirizado con brutales trampas perpetradas por prohombres de patria que son en realidad miserables que han llevado, acostumbrados a robar y delinquir sin punición, a todos los españoles a la ruina 30 años después de la delictiva expropiación.
Seremos francos y cristalinos cuando todos sepamos quiénes son los canallas que cuajan, con sus nombres y apellidos, la vergonzante semblanza de una España engañada durante décadas por gentuallas de la política, de la banca, de la judicatura, de la empresa y de instituciones de apariencia respetable, conchabadas para, por acción u omisión, llevar a cabo un saqueo conjunto y dejar en indefensión a una víctima de múltiples mentiras y abocado a callejones sin salida y con desprestigio continuo personal y profesional.

En el libro guardado durante casi treinta años, hay ya muchos muertos, auténticas barreduras de polvo que saturan los nichos del mismo modo que se masificaron sus malas obras con apariencias de honradez. Nombres como el de Luis Valls Taberner, uno de los ejecutores de la canallada expropiadora que engañó malévolamente y se apropió de 1.000 millones de pesetas de entonces, sin que jamás se dijera del destino de ese dinero robado al Sr. Ruiz-Mateos. El demonio que aconsejó que D. José María fuera a Londres, con el fin de que no pudiera defenderse mientras el felipismo arremetía contra su patrimonio. Uno de los ejecutores más cercanos al empresario y que le llevó a la trampa de manera taimada y traicionera. Rafael Termes, es otro de esos muertos que bien podrían revolverse en las tumbas cuando se conozcan públicamente sus verdaderas identidades.

Aunque los muertos importan ya poco, porque son los vivos lo que aún pueden dañar si no se les saca de los agujeros desde los que dirigen sus inicuas componendas.
Mil millones robados personalmente por el antiguo presidente del Banco Popular… esa cantidad no era nada comparado con el Holding Rumasa que fue presa de una salvaje especulación orquestada por unos forajidos de nueva hornada que llegaron dispuestos en 1983 a dejar una España irreconocible y así lo consiguieron robando a manos llenas el 10% del PIB español; entre lo asolado correspondía al 2% al trabajo de 20 años levantando honradamente RUMASA. Trescientos cincuenta mil millones de las antiguas pesetas, asolados de la noche a la mañana junto a casi cien mil puestos de trabajo directo y trecientos mil indirectos.

La política y la banca fueron beneficiados directos del saqueo en tanto, desde las sombras, algunos hacían creer que era el socialismo el que verdaderamente intervenía las sociedades del Holding. En el libro se ratifica quiénes fueron los peones carroñeros y quiénes las piezas de mayor rango  que provocaron aquel crimen no investigado.

No es extraño que en la hipocresía visceral de este país convertido en vergonzante paradigma de inutilidad e ineficacia, los necios de la actualidad televisiva  rían la gracia de una expropiación brutal a punta de metralleta. Se rían de que el empresario fuera absuelto en 1996 y de que no se le devolviera lo robado. Rían la gracia de un Sistema cómplice que resguarda a delincuentes con toga, criminales tras los despachos de la presidencia de bancos y políticos destructivos que viven a costa de los ciudadanos después de haber desintegrado sus vidas sin presente ni futuro.

Comprendo que la imbecilidad sea la tónica generalizada de payasos que se ríen de las injusticias pensando que tienen bien protegidos sus patrimonios, pertrechados de viáticos que jamás otros se llevarán por la fuerza y con absoluta indefensión. Es comprensible que los necios se rían siendo incapaces de crear empleo o una riqueza retasada en tres Billones de pesetas como así sucede con el Holding.

Los necios ríen porque son ignorantes, porque son la excusa perfecta de los criminales que se han aprovechado de que existan estos payasos de risa floja para intentar ridiculizar la apabullante y excelsa obra de un empresario y financiero muy serio obligado a defenderse, de manera espectacular, al observar que vivía en un país cuajado de criminales de alto nivel  que se encubrían los unos a los otros.

Uno comprende que la idiocia sea así de poco controvertida por esa tendencia a la envidia que este país ha practicado desde tiempos ancestrales. Así no me extraña que la risa tonta sea esa elemental caracterización de los simples, los llanos, los correveidiles y los poco productivos charlatanes que copan las pantallas de las televisiones.

A D. José María solo le importa erradicar el terrible drama de los Inversores y se trabaja de continuo en esa dirección. Sin embargo, el empresario es consciente de que en treinta años nada ha cambiado y es obligación moral denunciar a los que llevan décadas de impunidad y orquestando trampas contra el empresario, además de especular con la vida de todos. No importa nadie de los que nombra este libro que se convierte en un bestiario canallesco de una España desconocida que los ciudadanos, las verdaderas víctimas, merecen identificar. No importan ninguno, porque recompensas inmerecidas han adquirido, a través del latrocinio permanente, cuando deberían haber estado en la cárcel.

A mucha gente le sorprenderá la identidad de los nombrados pero más indignará lo que esconden tras el disfraz de la honradez. Desnudos, no habrá ropaje que les cubra las vergüenzas. ¿Se imaginan presidentes de bancos, políticos, jueces, empresarios, periodistas, desnudos en plaza pública y juzgados por sus verdaderas obras? Hasta puedo imaginarme cadáveres insignes revolviéndose en sus tumbas…
Un libro así era del todo necesario. Treinta años de espera son demasiados años,  pero siempre ha de llegar el momento de la verdadera Justicia.

2 comentarios:

oscura forastera dijo...

Hola. Felicidades, será un libro que impactará a todos, a los que no creen en nada referente a Dº José María y a los que creen en las injusticias cometidas hacia sus empresas, así como en toda su vida pública y privada. Espero poder leerlo muy pronto. Será una gran revelación y hará que se caiga la venda de los ojos, a los que se la habían puesto para no ver la realidad y pasar del mundo, y a los que se la habían atado bien fuerte para hacerse los ciego durante tanto tiempo. Felicidades de nuevo.

Ignacio F. Candela dijo...

Muchas gracias, María. Besos.