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sábado, 27 de octubre de 2012

D. José María hospitalizado: Un golpe de coraje, no de ansiedad



Un golpe de ansiedad provocó la arritmia que ha ocasionado el ingreso hospitalario de D. José María.

http://www.europapress.es/economia/noticia-economia-empresas-jose-maria-ruiz-mateos-recibe-alta-medica-ser-hospitalizado-arritmia-cardiaca-20121026122325.html 

En términos médicos esa ansiedad provoca perjuicios, pero lo cierto es que yo lo llamaría un mazazo de coraje siendo testigo de cómo el empresario acumula las experiencias de un luchador sin parangón, en ese suma y sigue de la traición que siempre ha supuesto el mérito, pese a ser incomprendido como lo son los genios, de su existencia.


El miércoles pasé todo el día con él en Alondra. Mientras estaba haciendo sus ejercicios diarios en la sala de los aparatos gimnásticos, me senté para leerle el primer capítulo de mi próxima novela que va a prologar D. José María Ruiz-Mateos para Entrelíneas Editores a petición de Carmelo Segura mi editor en esta ocasión.Luego departimos dos horas sobre lo mucho que le había gustado visualizando escenas y personajes, además de ahondar en la original trama y sus expectativas literarias.


Una tarde que se completó, con la grata visita de Carmelo, y se prolongó de manera fugaz durante horas hasta el momento en que se fue a descansar D. José María con el balance de un día especialmente grato.


Nada nos hacía prever los días siguientes con ese perjuicio de salud derivado de las vicisitudes extremas de este verano y que prefiero no recordar por las amargas vivencias que una justicia vergonzante propició de manera tan dolorosa como innecesariamente absurda.


El jueves recibí una llamada de una periodista de Europa Press pidiéndome confirmación oficial sobre el ingreso del empresario en la Clínica Quirón. Le habían llevado su hija Rocío, quien siempre había sido la que cuidaba de su salud, y Susana , su asistente leal. Una vez cerciorado de la sorpresiva información, me personé  allí, casi a punto de que D. José María fuera trasladado al Hospital Universitario de Puerta de Hierro, en Majadahonda, al no estar al corriente de pago el seguro que abonan los hijos para el mantenimiento de la salud del empresario.


Cuando salió la ambulancia para cumplimentar el traslado, marché hacia el lugar del nuevo ingreso con la moto abriéndose paso en medio de un diluvio que presagiaba días tristes que apenas me había dado tiempo a asimilar.


Una arritmia provocada por un golpe de ansiedad y un trombo localizado cerca del corazón, obligaron a ingreso en la Unidad de Vigilancia Intensiva. 


Siempre me parecerá chocante la presencia de los medios de comunicación que suelen estar personados cuando vivimos uno de esos momentos en que, además de movilizarnos para resolver problemas, tenemos la impresión de ser observados por un ojo crítico dotado del don de la ubicuidad y una persistencia en el empeño de las revelaciones que no deja de sorprendernos, aun conscientes del impacto mediático de un hombre histórico como es el Sr. Ruiz-Mateos. Histórico ya de por sí, mi esfuerzo por dar a conocer su verdadera identidad personal y profesional quizá sea tan perseverante como el de los periodistas por interesarse ante cualquier cuestión que provenga de él.


La noche del viernes, Begoña, Isabel y un servidor, nos fuimos turnando velando el sueño de D. José María, cuya cama había sido rodeada de biombos y cortinas para preservar su intimidad o que alguien tuviera la feliz idea de sacar una foto para luego venderla al mejor postor. Lo cierto es que, aun con cientos de miles de millones de pesetas embargados- pienso que incoherentemente gestionados, pues con una agilidad del trámite judicial podrían resolverse de inmediato todas las deudas de los Inversores-, D. José María es un valor andando o tumbado, esté donde esté y haga lo que haga; en definitiva, un negociador consustancial con su estado natural de empresario presente en cuantas actividades desarrolla o vivencias experimenta en el día a día. De ahí sus muchos enemigos, detractores y envidiosos comparsas que tras la ignorancia justifican el ataque frontal contra su siempre criticada identidad... aparente. Pocos son los que verdaderamente conocen al hombre, el genuino.

En la UVI obserbé atónito cómo Begoña despertaba a su padre para que se diera cuenta de que ella estaba a su lado. Ya decía Jesús que la mano derecha no debía saber lo que hacía la izquierda. Sobre esa actitud interesada habría mucho que hablar... o que callar mientras haya que hacerlo.

Al día siguiente llegó el aluvión de prensa y esa mutación de amabilidades nocturnas del personal del Hospital; cambiado el turno, éste se convirtió en una pandilla de displicentes operarios, enfermeras, y hasta vigilantes jurados haciendo méritos para que el día fuera lo más incómodo posible después de no dormir en toda la noche.


El Hospital es muy amplio para esos cerebros cortos del sindicalismo hospitalario que tuvo en sus peones de turno matinal la más estulta presencia de servicio público convertido en una chulería grupal absolutamente repugnante.


Es curioso ver cómo cambia el personal de turnos que, de la amable disposición nocturna, torna a la idiocia del complejo de la superioridad en elementos sanitarios que parecen matones en busca de galones por antipatía, a cada cual más esforzado competidor.


Visto el percal de amabilidades inexistentes, periodistas de Antena 3 me invitaron a darme un garbeo por el exterior para llegar a la unidad móvil hasta la puerta principal para realizar una entrevista. Luego hubo que volver a Urgencias de nuevo, cargado con el casco, la bolsa de la moto, de mucho peso, y una cazadora plena de armatostes de protección, ya que el chulo del Vigilante y los no menos chulos de atención sanitaria no tuvieron la deferencia de guardarme los bártulos durante los traslados. 


Llegado a Urgencias me encontré con otra periodista de Tele 5, quien también me llevó, de vuelta y andando, esta vez por dentro del inmenso Hospital, hacia la unidad móvil para una entrevista que, finalmente, no se realizó. Allí saludé a amables operadores y cámaras menos un regidor con ínfulas de superior que siquiera se dignó a decir un hola. Me resulta más difícil, sin dormir, soportar idiotas. Lo que demuestra que en lo sanitario y televisivo siempre hay algún imbécil suelto carente de elemental educación al que se aguanta por pura y elemental consciencia de civismo. Si sacan el carné político, seguro que entendería el porqué de tanta gilipollez sectariamente organizada.


Sin realizarse la entrevista, regresé, amablemente, con la periodista de Tele 5 para Urgencias en tanto recibía múltiples peticiones telefónicas para que Begoña hiciera declaraciones. Una vez conseguidas esas declaraciones uno se da cuenta de cómo es de parásita la condición profesional de esos programas matinales que se muerden entre ellos por conseguir audiencias.


Como jefe de prensa, creo voy a ser muy riguroso y prescindir de esas grabaciones que causan tantas molestias a quienes declaran para nada. Comprendo cuál es mi función y que puedo ser blanco de las críticas por desempeñarla con mayor o menor fortuna; pero que nadie piense que voy a perder un ápice de mi practicidad personal para defenderme y defender a D. José María.


Las divas y divos televisivos me parecen una aberración de estos tiempos de la comunicación pero, qué remedio, hay que soportarlos.


Debo decir, que aún no he dormido después de arrastrar el cansancio de estos intensos días y quizá por ello sea visceral la indignación con todo lo vivido. Lo importante es que D. José María ya ha sido dado de alta y  hemos de decidir cuestiones que busquen las mejores condiciones para el desarrollo de su trabajo por los Inversores con una salud que bien le acompañe en su esfuerzo diario.


Con todo el barullo montado, D. José María decidió salir por otra puerta, esquivando la avidez de ese morbo absolutamente ridículo que promulgan periodistas del amarillismo disfrazados de profesionales de actualidad.


Como ciudadano de a pie ya me parecía vomitivamente ridículo el espectáculo de la denigración social que imponen estas superficiales ambiciones; pero si igual de petarda me parecía la Tárrega antes de mi actividad y tuve que aguantar verla y oirla en directo, como portavoz hay que cumplir y con muchas tragaderas, aunque mi atinada intuición crítica me haga corroborar en la práctica este circo social donde no importan las soluciones ni la salud.  Así va este país cuyo reflejo sanitario y televisivo da cuenta de una España tan poco soportable que miembros como los descritos convierten en un país  infame, como las codicias y las envidias de las que siempre fue víctima D. José María.

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