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sábado, 25 de agosto de 2012

Crónica de un tenso, triste e inesperado día: La detención de D. José María.



D. José María siempre pedirá ingresar en prisión para obligar a una pusilánime y parcial Justicia a que le
juzgue así se conozca lo que sucedió verdaderamente con la expropiación delictiva de RUMASA
y sea consciente, esta sociedad engañada, de las grandes mentiras que han dirigido nuestras vidas durante 
tres décadas. No hay más que ver cómo está España para deducir que los aparentes gentiles hombres 
de la patria han sido, en verdad, sinvergüenzas con suerte que se la compraron saqueando  y
dejando en posterior indefensión a la víctima. Pero D. José María nunca se rinde.

D. José María es valiente , todo coraje incansable, y nosotros cuidamos de su salud.






En pocos días hemos vivido la experiencia intensa que conlleva estar al lado de un luchador sin parangón como es D. José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada.

Cuando el calor arrecia en este insólito verano de circunstanciales vaivenes emocionales en torno a la figura de empresario, nos hemos visto obligados a luchar por el restablecimiento de una justicia humana que él representa de manera fehaciente como diana de un sistema conchabado, a través de múltiples intereses ocultos, que él bien conoce tras la máscara de la democrática honorabilidad.

A punto de viajar a Palma, anunciado en Comunicado de Prensa oficial; de disponer de radigrafía y diagnóstico del dedo fracturado del pie que se detectó en la Clínica Quirón; de explicar cómo el forense de Palma confundió ex profeso para ningunear el consejo médico de su colega de Pozuelo de Alarcón; después de adquirir las tarjetas de embarque de D. José María, acompañado por su hija Begoña y su abogado, Marcos García Montes... después de todo se llevó a cabo la orden de detención derivada de la de orden de busca y captura.


Los medios de Comunicación se hicieron eco del arresto y el posterior traslado a la Comisaría de Pozuelo de Alarcón donde tuve el placer de constatar que hay Policías amables y educados, serviciales y correctos y otro que definiría como un imbécil presuntuoso que cuando creí que me iba a dar noticias le tendí la mano ninguneándome como solo sabe hacerlo un facineroso con pistola pequeña... y no me refiero al arma reglamentaria. Idiotas hay en todas partes. Agradezco las disculpas de sus compañeros ante el desplante de semejante energúmeno. Con todo, me consta que el trato de la Policía fue muy amable si bien las condiciones de la detención implicaron un agravamiento de la salud del empresario al que hay que administrar cuidados específicos y medicamentos que solo pudieron ser administrados cuando Begoña fue a por una prescripción médica. En tanto dichos cuidados ya no pudieron ser los periódicos y ello provocó el colapso posterior de D. José María del que se recuperó atendiendo las necesidades perentorias de lo diario.


Begoña Ruiz-Mateos asitió a su padre comprobando las condiciones extremas para un hombre octogenario al que no se pudo dar las condiciones de normalidad con las que desarrolla con garantía su vida diaria.


A la 1 de la madrugada, por razones humanitarias, la juez, Dª María Pascual, dejó en libertad a D. José María con el expreso condicionamiento de que acudiera al juzgado de Palma. Después de pasar todo el día junto a los periodistas apostados en los aledaños de la Comisaría, me fui a Alondra para ver cómo se encontraba él. Aunque no pude verle, pues ya descansaba, recibí las instrucciones de su secretaria para que estuviera a las 6 de la mañana para explicarme cómo había pasado el día de la detención, mientras íbamos hacia el aeropuerto de Barajas.

Una vez allí, encontré, junto a Isabel y Begoña,  que D. José María había empeorado con las piernas y pies  mucho más amoratados que de costumbre, ciertos problemas de descoordinación y dificultad en el habla. Viendo la imposibilidad de trasladarse y alarmados por sus condiciones de salud, llamamos a la Comisaría , a Marcos, su abogado, y nos dispusimos a afrontar otro día difícl en previsión de las consecuencias ante tan inopinada circunstancia. 


Afortunadamente, después del tratamiento normalizado, la salud fue mejorando hasta llegar a las condiciones periódicas que palian todo daño por falta de atención rigurosa y reglamentada.

Durante el día se fue estabilizando y nos aseguramos de que fuera así llamando a un médico que certificó la mejora de D. José María y así lo declaré ante los numerosos medios de comunicación que estaban a la espera de noticias.


Seguiré esta crónica con la gran sorpresa, al día siguiente,  que nos deparaba la genial espontaneidad de D. José María, cuando decidió salir a recibir a la prensa y televisión que esperaba a las puertas de Alondra, 2.Mientras me trasladaba allí pensé "Dios mío, todo te lo dejo en tus manos"... Las mejores.

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