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martes, 10 de julio de 2012

Una democracia construida sobre el oscurantismo no es democracia


Cuanto más nos adentramos en el siglo XXI, más observable es la evidencia de que el balance de lo construido durante la democracia española es una batiburrillo de mendaces apariencias donde nada estaba bien delineado, viviendo a expensas de antojos y permisividades vergonzantes. La clase política es un carroñero lastre que se ha procurado todo tipo de prebendas y beneficios a costa de arruinar a millones de ciudadanos que están además indefensos ante la agresión contra sus derechos. Los culpables pasan de puntillas ante el juicio popular en tanto la Justicia, la de la corruptela disfrazada con togas, juzga a la ciudadanía por las consecuencias de actos ajenos a la voluntad popular. La mierda aflora institucionalmente pero no debiera engañarnos que lo haga ahora; en realidad esa inmundicia siempre se manifestó, pero no colapsó el país mientras hubo dinero para pagar las vergüenzas y fingir que todos éramos iguales ante la Ley. España es profundamente hipócrita, sucia, desmadejada, con intereses ocultos para la mayor parte de la población. Siempre lo fue.

Una democracia asentada sobre pilares que son misterios sin resolver debido a inconfesables conchabamientos no es democracia digna ni en el fondo de sus gobernantes ni en las formas de sus directrices. La intentona golpista del 23 F de 1981, fue un gran engaño que pretendía, mediante la generación del miedo, un vuelco político evidente que llevó al poder a un sinvergüenza honorable que no pagó por sus crímenes al descubierto y que se aseguró una jubilación multimillonaria a costa del 10% del PIB español. Otros de su ralea siguieron en política para destrozar un país, veinte años después, que siempre ha sido víctima de la demagogia barata por parte de aquellos destructivos engendros que arruinan todo para seguir viviendo del cuento político, hasta nueva oportunidad en que asolar con todo sectarismo el presente y el futuro de los siempre desconcertados ciudadanos, los primeros engañados de estas chanzas de politicastros encumbrados permanentemente en el pedestal de la gloria por muy inútiles que se hayan mostrado.

No es de extrañar que otro de los secretos mejor guardados de esta democracia infame sea la expropiación de RUMASA, un 23 de Febrero de 1983, mediante un violento atropello que el tiempo ha demostrado de una factura criminal en la que tomaron parte no pocos de los miembros honorables de este país de las mentiras viscerales donde nada ni nadie, siempre lo diré, son quienes parecen ser. La codicia de los mendaces procuró el hostigamiento sorpresivo contra un Holding honradamente dirigido cuyas cifras de empleo y volumen de negocio constituyeron una amenaza contra los mediocres, amorales, zafios y falsas gentuallas de la banca, de lo mercantil, del negocio político, el mejor negocio demostrado,  y de otros menos visibles factores que convencieron a la opinión pública sobre la corrupción ajena, la inexistente, para convertir en oficial la corrupción de lo legal mediante la estafa generalizada contra todo un país.

Los grandes misterios de este vergonzante país siempre revelan un mismo modus operandi: la mentira, el engaño masivo redundando en ella y  la denostación pública de quienes sirven como chivos expiatorios para desviar la atención de las criminalidades obradas desde las altas instancias para camuflar las intenciones.

Tomemos como ejemplo esos misterios sobre los que se asienta esta democracia que no es tal:

1- Primer gran misterio: Intentona golpista del 23 de Febrero de 1981- La mentira subyace en aquellos que son los primeros engañados cuando se asalta el Congreso. Surgen todo tipo de desconciertos entre aquellos que eran protagonistas de la acción. Muy seguramente los primeros engañados son los Generales y Tenientes Coroneles que ignoran estar actuando precisamente para consolidar políticamente lo que ellos desean evitar: un giro definitivo hacia la izquierda. Son usados para conseguir precisamente lo contrario de lo que pretendían.

Unos son los autores intelectuales, siempre ocultos, que usan a peones como chivos expiatorios para que se encubra permanentemente lo sucedido, otros los cabeza de turco donde prima que sean los primeros en no comprender nada de lo sucedido. De ahí que jamás se logre saber la verdad de lo acontecido porque los protagonistas del Golpe fueron los primeros desnortados y engañados. El silencio está intimamente ligado al desconcierto. Lo importante es que el objetivo fue conseguido y permanentemente ocultado.

2- Segundo gran misterio: Expropiación de Rumasa. Sin previo aviso se interviene un Holding consolidado. A punta de metralleta se roban los documentos que nunca se podrán conocer y se propala la falacia de que se posee la certeza de hechos delictivos de los que nunca podrá defenderse la víctima propiciatoria que, en este caso, solo era un hombre que había trabajado eficazmente en el ámbito de las finanzas y de lo mercantil.

Mismo uso de la mentira para convertir a un hombre inocente en un forajido ante la opinión pública. Se especula salvajemente con el patrimonio saqueado; se aconseja vilmente al afectado para que salga de España y así poderse consolidar fácilmente el latrocinio y se maneja corruptamente al Tribunal Constitucional para dar el visto bueno sobre una intervención política, cuyas raíces ahondan en oscuros intereses que subyacen con autoría intelectual y siguen engañando a todo un país.

2- Tercer gran misterio: La matanza del 11-M. Tiempo después se sabe que los islamistas fueron reclutados, ad hoc, por parte de confidentes de la Policía. Se conoce que los chivos expiatorios fueron asesinados en Leganés para ocultar la autoría intelectual de la masacre y resalta la certeza de que aquel vil atentado fue un resuelto golpe de estado que se oculta tras apariencias políticas de honestidad, por parte de los mismos que han destrozado institucional y económicamente un país que ya no disimula su profunda corrupción de décadas, hostigando a los ciudadanos como si fueran los culpables de todos los males que ha generado la clase política y otros poderes orquestados desde las sombras que son los verdaderos responsables de las tragedias a la carta que han servido a una manipulada población.

A estas alturas no pocos despiertos saben que vivimos un escenario conformado por grandes mentiras en que la Justicia es solo un peón sin imparcialidad en las decisiones, aparentando una honorabilidad inexistente cuyo exponente es ese vergonzante TC que está absorbido ideológicamente y suciamente influido por una inmoralidad propia de auténticos delincuentes cuyo respeto es inmerecido. España suma y sigue en su involutiva trascendencia. Nada es verdad si no es aparente y lo aparente es excusa de inexistente honradez para delinquir con permisividades legales. Lo legal es un cuento del que viven los que escriben las reglas para incumplirlas sistemáticamente.

En España somos tan sumamente ruines que tendemos a culpabilizar a las víctimas con ese orgullo cainita de la envidia, del estúpido recelo, del dar por hecho lo que está por comprobar o no considerar lo evidente porque se gana más con la codicia de valorar lo conveniente. En España se gana mucho dinero por la estupidez generalizada que es consejo de diario.

Es repulsivo no considerar una gran realidad como fue el latrocinio de un emporio empresarial valorado en billones de pesetas; no atender a la sospechosa indefensión de la víctima propiciatoria del engaño; convertirse en sobrados jueces de la apariencia engañosa y sentenciar, desde la ignorancia, a quien es víctima de engaños más sutiles para quitarle la autoridad moral que le permite saber quién es quién en esta España de las mentiras donde pagó cara la osadía de ser genuino frente a comparsas de una criminalidad aceptada institucionalmente.

En 1982, un año antes de la delictiva expropiación, el Club Bildelberg se reunió en el Balneario de la Toja. Fueron invitados banqueros, empresarios, gentes que entonces poco significaban en la realidad social de España como Polanco o Felipe González pero que luego fueron catapultados. Significativo que, siendo número uno como emprendedor financiero y consolidado empresario dueño del mayor Holding, José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada no fuera invitado a la reunión.

Muy seguramente el gran ausente fue un objetivo prioritario en aquel aquelarre de inmundas influencias y solo meses después se pudo ver el resultado de las decisiones. Así va este mundo en manos de ese demonio respetado que conforma una sociedad repugnante, cuya representación española es digna de tener  propia sucursal en el mismo infierno.

La apariencia contra José María Ruiz-Mateos es engañosa, una vez más, pero vende el escándalo que no la indagación sobre las causas de los males. Así es  este país que se traga lo que le echen mientras pretende vomitar el aire que le permite seguir respirando. Incoherente, amañada, masoquista, imbécil... son muchos los calificativos que podrían definir esta España del hoy, pero ninguno  haría más justicia que el de víctima. Solo aquí se es capaz de demonizar a la gente ejemplar, mediante trampas destinadas a engañar a los incautos, y de enaltecer a los demonios que causan nuestras ruinas. España es nauseabunda y manifiestamente diferente, con permiso del oscurantismo, el verdadero gestor de nuestra existencia colectiva y personal.

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