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sábado, 26 de mayo de 2012

Cinismo, a toca teja, de Botín

              
 http://www.eleconomista.es/economia/noticias/3997288/05/12/inspectores-de-hacienda-sobre-el-caso-botin-no-se-debio-haber-dado-un-trato-preferente.html

De alguien como Emilio Botín- al que denominan en la calle el gran depredador de la crisis económica- que se ha lucrado a base de especular con la tragedia de miles de personas a las que ha dejado sin sustento vital, no hay que creer nada que no sea impulsado por ese interés de lo insano que tan pronto acuerda tratos favorables fiscales y judiciales como recorta viáticos crediticios hundiendo Grupos empresariales. El dinero es moneda de cambio de Satanás en el mundo, ciertamente, y algunos parecen tener sucursales en el mismo infierno de lo bien que se mercadea sobre la Tierra y sin punición sobre los excesos. En todo sitio hay favoritismos. Habría que ver dónde se guardan algunos los contratos más secretos: los del alma.
Nada de lo que hace o dice un señor que no considera los males de sus acciones y cuya moral barre para casa a costa del perjuicio de miles de damnificados a los que sacrifica ferozmente con una usura desmedida e impenitente, nada es digno de considerarse si no es a través de esa rúbrica destructiva con que firma contratos o incumple tratos, con la misma facilidad que dora la píldora al Gobierno  agradecidamente  por las exenciones de responsabilidades judiciales que seguramente habrán supuesto un buen beneficio para los orquestadores del paripé ante los tribunales, con esos indicios de corrupción que al final quedaron en agua de borrajas.
Lo que ha sido demostrado es que los delitos no son tales si se puede pagar el precio por la compra de la inocencia. El rastro que vaya a quedar ante los ciudadanos sobre la sospecha de un alto grado de corrupción poco importa. El dinero también compra el olvido y rehabilita la dignidad.
No sorprende que ahora se prodigue el agradecido banquero en defensa de la gestión de Bankia, alabando la gran dosis de inteligencia gubernamental a la hora de abordar la crisis de la Caja. Menos sorprende ese cinismo visceral que manifiesta el orquestador de una debacle empresarial con Nueva Rumasa, cuando cerró el grifo del crédito sobre el que se sostenía una ingente labor  dirigida por los hijos varones de José María Ruiz Mateos, quien delegó las responsabilidades directrices en el año 2004.
Abocó a perjuicios mayores con medidas de emergencia en las que él es el responsable directo incumpliendo ese contrato crediticio que fue la puntilla contra Nueva Rumasa. Siendo la crisis de Bankia y Nueva Rumasa de vergonzantes similitudes, el trato recibido de lo financiero ante lo mercantil ha sido descaradamente diferenciador. De un cinismo repulsivo es escuchar a este agradecido especulador de la vida humana que la crisis de Bankia ha sido bien abordada, cuando él fue el precursor de la de Nueva Rumasa asumiendo un papel ejecutor realmente inicuo.
Emilio Botín no tuvo en consideración ningún factor de trabajo empresarial ni humano, cuando precipitó la hecatombe dejando sin sostén económico a un conglomerado de empresas que se debatía ante la crisis económica generalizada, subsistiendo con una gestión acorde a una tormenta colectiva en la que  él provocó un hundimiento sin calibrar el coste humano de la decisión. La vida continúa después del naufragio y lo importante es seguir enriqueciéndose sin pensar en los cadáveres que se quedan flotando.
Es comprensible que en el paquete de las correspondencias, Botín haga público-y de manera estentórea- el agradecimiento al Gobierno que le ha librado de alguna de las brasas en la quema que él acostumbra a provocar en los ajenos.
Su cinismo es espectacular. Nada menos que alabar el buen tino en el tratamiento de la problemática de Bankia, cuando él generó a gran escala la  de Nueva Rumasa. Es todo un ejercicio de hipocresía que muchos tildarían de demoníaca.
La moral botinesca es arteramente casera, barriendo para casa lo que dicta una conciencia que se paga a tocateja a cambio quizá de favores recibidos. El mundo funciona así, no cabe duda, y no hay nadie que esté dispuesto a rechazarlo de tan poderoso caballero; el dinero, digo.
Es notorio pues que en los discursos encontremos la tendencia a arrimarse a quienes a su vez se le arriman a él con esa pública condescendencia de lo poderoso ante tantos testigos que son esa ciudadanía estupefacta que advierte cambalaches  propios de mercado persa disfrazados de tratos  en las más altas instancias. No sólo sigue pareciendo un cambalache sino que a muchos de esos arruinados ciudadanos les parece que de muy poca vergüenza.
Y en eso estamos, agradecidos de que el dinero multimillonario conserve el gran valor de sus influencias que siempre serán ejercidas ante cualquier problema. Todo tiene solución si está en manos de quien sabe apreciar el pecunio y más con estos tiempos de crisis donde el problema no es que escasee; el verdadero problema es que está mal repartido y lo acumulan unos pocos. Todo tiene precio. Todo es verificablemente tasado: la conciencia, la moral, la dignidad, la verdad, la mentira y el alma. Ya puestos y viendo cómo va el país, el alma es la primera compra-venta especulativa por la que muchos destruyen las vidas ajenas y eso en la Banca es el único contrato que no se rompe.


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