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lunes, 14 de mayo de 2012

Banco de Santander: El suma y sigue de la sospecha



En la carrera de la avaricia por atesorar riqueza mediante la especulación de la ruina de los ajenos, algunos banqueros son ya evidentes tramposos en la sabia y experimentada voz de la calle. La trampa conlleva en muchas ocasiones el descrédito popular y no siempre salen los poderosos con bien, por mucho que intenten pagar a golpe de talonario los tejemanejes, digamos delicados, sobre los que se sostienen sus aparentemente inalcanzables estatus. Torres muy altas han caído y habrán de caer.
Basta que se descubra lo que se esconde bajo las alfombras de la aparente honorabilidad para que un falso  filántropo de las finanzas se convierta en presunto sospechoso y quede al descubierto ante la opinión pública.
En Italia un reputado banquero parece ser objetivo de investigaciones judiciales donde su impoluta imagen es cuestionada. Aunque en España su gran influencia de poder le haga inalcanzable a la crítica de los muchos que le temen y que por arte de bilibirloque se le exculpe de imputaciones judiciales, los italianos lo han calado con operaciones fraudulentas y una forma de especulación denunciable que también se refleja en el escándalo de los “Valores Santander”. Tirando del hilo se deshilacha la manta de la imagen precursora de bien social y se descubre la intención al desnudo: salvajemente especulativa, realmente pútrida.
Los afectados de los “Valores Santander” han sido silenciados por el marasmo de intereses con los que se nutren los que se encargan de que no se oigan las protestas pero, al final, todo se acaba sabiendo. La prensa está comprada y los ciudadanos vendidos. Una y otra vez, a la vez que se exprimen los derechos y las resistencias de los espectadores y víctimas de tanto inescrupuloso Epulón, más Lázaros se rebelan. Hay que conocer la verdad. No es oro todo lo que reluce y ya son muchos los que no se fían de esos poderosos filántropos de la banca; más poderosos cuanto más se empobrecen sus generalizadas víctimas.
 La sociedad es de por sí cobarde dejando que la influencia monetaria borre los tufos que pudren los pilares de la legalidad. Sucede en el mundo político con asiduidad y se cuela lo delictivo como una normal gestión impune que se premia por estar protegida por la sigla política.
La manera lamentable de abandonar a Nueva Rumasa, respecto a lo sucedido con Bankia o las numerosas Cajas arruinadas por el saqueo sistemático de responsables premiados con suculentas jubilaciones e indemnizaciones, lo demuestra vergonzosamente. Además de cobardía, España adolece de una picardía delictuosa que permite a los estafadores seguir presentándose ante los estafados como  benefactores a los que se debe gratitud, con los intereses bancarios por delante pesando sobre cada uno de los colectivos y miembros individuales de la sociedad española chantajeada por los poderosos de la sopa boba; una sopa boba multimillonaria pero parasitaria, porque el sistema se alimenta de la existencia de los más pobres para dar más poder al rico y encima se agradece. Hipócrita condición humana tan evidente como  rastrera.

http://www.elconfidencial.com/espana/2011/09/07/botin-seguira-bajo-sospecha-fiscal-durante-anos-segun-los-inspectores-de-hacienda-83824/ 

Muchos banqueros son ídolos de oro y platino con pies de barro. La fortuna dineraria depende en mucha medida del tino y el constante pago de encubrimientos sobre operaciones no solo defectuosas en la forma sino también en el fondo. La actitud cuenta y de ella se deriva la intención. Son tantas las tropelías encubiertas que finalmente acaban por saberse y plantea la sospecha de que el balance de las gestiones muy probablemente evidencie irregularidades permanentes que cuestionen la lícita actitud en el desarrollo de la gestión de las finanzas.
Muchos frentes de perspectiva judicial se van abriendo como el Fondo Santander Inmobiliario , sus inversiones con Madoff, los pagos al juez Baltasar Garzón o el caso Banif, donde las pérdidas de los inversores han resultado más que cuantiosas. Quizá no es casualidad ese afán de protagonismo que gasta su Presidente, porque así estará clara la responsabilidad futurible de quien ha podido generar los problemas.
Por lo pronto, el Banco de Santander- el orquestador de un drama humano mayúsculo en Nueva Rumasa, propiciado por incumplimientos de contratos crediticios- suma y sigue en  esos pequeños escándalos que pueden dar la veraz medida de un fondo especulador en verdad insondable. Los próximos días puede que vaya aflorando lo que se esconde tras las silenciadas víctimas de un fraude ahora extensible en Italia que bien podría recalar en España, emergiendo esa realidad escondida en el submundo de las finanzas y que tan bien se disimula. Los ciudadanos están en un hartazgo visceral de tantas honorables injusticias.

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