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martes, 24 de abril de 2012

José María Ruiz-Mateos: La amenaza de un genio irrepetible.



A muchos mediocres les cuesta asimilarlo; la genialidad ajena afecta a los propios intereses; por la impotencia que se experimenta de no alcanzar las lejanas metas del ingenio de otros y por la mermada competitividad de las insuficientes virtudes derrotadas por quien las tiene todas. Es una cuestión de pura envidia, insana y proclive a la falacia que se alía con otras envidias de tantos mediocres para asaltar al genio. Estamos en España y a nadie sorprende la actitud.
Si los mediocres se quedaran en eso, gentuza sin influencia, no se notaría esa envidia correosa; el problema es que la política o la actividad sindical son perfectos disfraces para convertir a inútiles en dignos aparentes, siendo sólo dolosos  ladrones elegidos por la miopía moral de quienes les votan por sufragio universal. Ruiz- Mateos soportó a esa calaña gobernante de Felipe González y el tiempo le ha dado la razón a su épica lucha contra la expropiación  y con derecho a multimillonarias indemnizaciones. Pero hete aquí que la aliada mediocridad no descansa y treinta años después se practica otro intento de linchamiento mediático, cuyos orígenes estriban en un desfondamiento crediticio como base imprescindible para el desarrollo del holding empresarial de la Nueva Rumasa. Ciertamente que el golpe ha sido ahora más sutil, pero la intencionalidad no carece del mismo fondo que la delictiva expropiación de los ochenta. 
http://www.youtube.com/watch?v=niNiM5TbPQU
Tirar la piedra y esconder la mano ha sido la estrategia empleada en la traición bancaria que ha desembocado en una crisis cuyas responsabilidades se cargan contra Nueva Rumasa, siendo el holding el primer perjudicado de la maniobra y obligado a responder, con indefensión, por las responsabilidades contraídas en un normal desarrollo de estrategia financiera. Los trabajadores, los inversores de pagarés, la propia familia, son los damnificados de una situación provocada por quienes guardan cientos de miles de millones de euros propios en bancos suizos, en tanto gestionan, desde sus propios bancos, la quiebra de los clientes cerrando el grifo contractual de un crédito millonario. Habría que escudriñar las artimañas de algunos poderosos banqueros que muy seguramente son más que irregulares, asegurándose también la ruina de los que se les confiaron en tanto se lucran con una indecencia moral repugnante.
José María Ruiz-Mateos es el genio que va de A a D sin pasar por B y C. Mientras los demás caminan, él vuela, a modo de Superman, tal y como se disfrazó para que nadie olvidara jamás el crimen institucional que se perpetró contra sus legítimos intereses y encomiable labor. Además del conocimiento aplica un don de genuina intuición empresarial que es descollante ante cualquier comparación donde los demás quedan en evidencia, muy lejos de las impresionantes dotes del empresario paradigmático que él representa. De ahí las múltiples zancadillas orquestadas desde las sombras políticas, económicas y jurídicas. Lo cierto es que  los obstáculos impuestos se canalizan por quienes mueven los hilos invisibles del poder mayor que todo lo influencia. Sobre ello ya dio pistas el empresario, allá por los años ochenta, cuando decía que los bancos están acostumbrados a ser los que posibiliten la generación de empresas, pero no a que exista desde la empresa la posibilidad de generar bancos.
La influencia de Ruiz-Mateos por su ingenio sin par siempre fue una amenaza para mediocres de toda condición: desde los inútiles del poder político como Zapatero o los fulleros del felipismo que se aseguraron un retiro millonario repartiendo los pedazos de Rumasa a amigos de correrías delictivas con sello estatal… y esos que , tres décadas después, han decidido de un plumazo destrozar la vida de miles de personas para lucrarse con la desgracia. Mediocres todos ante el genio sin igual de un hombre que marca un hito en la Historia del logro empresarial: José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada.

Uno de los detalles que siempre resultó amenazante y que no perdonan sus vulgares y envidiosos enemigos, es que nació en Rota (Cádiz) –ESPAÑA; ya se sabe que en este país, la envidia es deporte nacional. Otro es que carece de la villanía y el rencor de sus numerosos y sucios rivales, a los que sólo puede combatir con la nobleza y la luchadora dignidad que siempre le han caracterizado. Ser un genio, honrado, firme creyente en Dios y español, son valores que aquí la envidia y el recelo no perdonan.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Oiga, le diré una cosa. Me parece que esta soflama es propia de los que cargan contra todo y contra nada. Vamos, de los pijo-progres de la nueva España, camino de dejar de ser nueva y España.
Admiro su capacidad para limar el prepucio de un chorizo. Ese maravilloso gestor del que usted habla, si bien es cierto que fue un destacado, que no brillante, empresario y que le han trincado bancos y políticos, es el mismo que evade impuestos con patrimonios en Suiza y otros paraísos fiscales donde la alcurnia de este mediocre país, (en eso coincido), hace patriotismo furibundo.
Me parece que no conoce la situación de las familias que no han cobrado ni un duro de las empresas de Nueva Rumasa, como Clesa, pese a seguir trabajando durante meses, mientras el chorizo este se pasea en carros de lujo junto con sus hijos y demás miembros de su familia empresarial. Se ve que defiende los valores propios del ciudadano ejemplar. "Genio y honrado", ¡vaya piropos!. No encuentro español hoy día que merezca tales calificativos, salvo Iker Casillas, fíjese lo que le digo. En letras, damos pena, en ciencia, nos expropian el cerebro. La vulgaridad arrecia, sin barrera intelectual que frene la debacle del país. Y con gente como usted, peor se pondrá la cosa.
Por lo demás, que sea firme o endeble creyente en Dios, es cosa suya. Ser español, todavía no sé muy bien qué significa.
Por cierto, no ha dado usted ni un sólo dato que corrobore cualquiera de sus calificativos de admiración hacia un chorizo en toda regla.

Ignacio F. Candela dijo...

Le diré otra, señor, y en la línea poco respetuosa de su comentario:

La soflama es la que se repitió de continuo durante los años del populismo rabioso que ejercieron los defensores del latrocinio que sufrió, con total indefensión, un hombre al que le saquearon el trabajo y el patrimonio de toda una vida por capricho sectario de un partido político que actúa como una manada carroñera en todo lo que interviene.

Ochocientas empresas desaparecieron de la noche a la mañana repartiendo los despojos el impresentable del felipismo que ha vivido del cuento millonario bajo las prebendas de sus multimillonarios amigos venezolanos, tan agradecidos ellos.

La mediocridad es exultante cuando se trata de abatir a quien ha mostrado formas y fondos de empresa inalcanzables para la jauría que siempre está al quite cuando se trata de participar en la ofensiva contra un sí, un ingenio.

Es muy simplista responsabilizar a Ruiz-Mateos de la situación cuando pretende obviarse la traición bancaria que ha dado al traste con el desarrollo empresarial. En todo proyecto de empresa pueden darse errores de gestión- los hijos varones dirigían todo siendo su padre presidente honorífico- que se pueden subsanar no implicando la destrucción del conjunto que ha funcionado durante treinta años más los anteriores antes de la expropiación.

Entonces se argumentaron peregrinos pretextos para la intervención con manipulaciones políticas, económicas, judiciales, que han demostrado ser de una inquina criminal repugnante, al constatarse la razón de un luchador contracorriente con doscientas sentencias favorables del Tribunal Superior de Justicia, más tantas otras como la del Tribunal de Derechos Humanos. Los ignorantes, los acomplejados, los burdos histriones del grupúsculo del resentimiento sin causa, quedaron en evidencia junto al Mister X de tantos estropicios que se trajina vida de playboy rodeado de bonsais en tanto sigue impune de tantas criminalidades pagadas para que sigan solapadas.

Desfondando la base crediticia no hay empresa que funcione y es harto sospechoso que sucedan estas traiciones radicales cuando ya no había más remedio que contemplar la realidad, justa realidad, de que se indemnizara, sobre valor de los tasado, a Ruiz-Mateos , por un importe de 18.000 millones de euros. Lanzando la piedra y escondiendo la mano se ha hecho responsable, de igual manera que hace treinta años, a la víctima destapando presuntas irregularidades para que la rapiña se eche encima de quien solo es la diana de no pocos intereses oscuros.

El efecto fulminante de estas manipulaciones es evidente leyendo sus líneas... las mismas que hace treinta años se ladraban siendo los perros los mismos con distinto collar. No es sorprendente, leyendo su resentido texto, corroborar ese dicho tan español- a propósito de su ignorancia sobre el país en el que vive-: “a perro flaco todo son pulgas”.